Fútbol

“Se acabó el peaje hacia el profesionalismo”: la apuesta de la Liga de Antioquia por limpiar el fútbol

Entrevista con Federico Upegui, presidente de la Liga Antioqueña de Fútbol, quien habla de a metamorfosis de la entidad en tres años de gestión.

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Editor del área Deportes con más de 30 años de experiencia en el cubrimiento de fútbol y todas las disciplinas olímpicas. Comunicador social-periodista egresado de la Universidad de Antioquia. Premios colectivos con EL COLOMBIANO Simón Bolívar (Deportes) y Rey de España (Conflicto urbano).

hace 26 minutos

El fútbol aficionado de Antioquia se encamina a recuperar la hegemonía nacional que ostentó en el pasado, respaldado por una gestión directiva que en los últimos tres años ha impulsado la metamorfosis que la afición reclamaba. Su actual presidente, el médico Federico Upegui, quien cuenta con trayectoria en Atlético Nacional y las selecciones juveniles de Colombia, lidera, junto al comité ejecutivo, un ambicioso programa que combina lo deportivo con lo social.

En diálogo con EL COLOMBIANO, Upegui hizo revelaciones contundentes. Entre ellas, destacó la estrategia implementada para erradicar la corrupción —específicamente la idea de que un jugador deba pagar dinero para integrar una selección o proyectarse al profesionalismo— y abordó la problemática de las muertes súbitas en niños durante las competencias, derivadas de la falta de controles médicos y nutricionales adecuados.

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¿En qué estado se encuentra la entidad hoy en día?

“Es fundamental que la gente conozca el trasfondo de lo que vive hoy la Liga Antioqueña de Fútbol. Hemos atravesado una metamorfosis abismal en solo tres años, transformándonos en lo deportivo, económico, administrativo y laboral. Sin embargo, nuestro enfoque va mucho más allá de “patear el balón”. Queremos formar personas. Capacitamos a cuerpos técnicos, formamos dirigentes y buscamos una integridad en las familias de los jugadores; incluso gestionamos bolsas de empleo con diversas empresas para los padres. Queremos llegar a las comunas para infundir valores como el respeto, la no violencia, la generosidad y la gallardía, tanto en la victoria como en la derrota. Hoy, por ejemplo, tenemos una alianza con una constructora para facilitar el acceso a vivienda propia para nuestros afiliados. Es algo que nunca se había visto en una liga deportiva. Actualmente contamos con 224 clubes que, al formalizarse, empiezan a gozar de todas estas prebendas”.

¿Cómo trabaja la Liga para que Antioquia recupere su dominio en el fútbol aficionado del país?

“Me gustaría que los técnicos profundizaran en esto, pero los datos son contundentes. El año pasado fuimos campeones masculinos en las categorías Sub-15, Sub-17 y Sub-21. En fútbol sala, ganamos los torneos en Itagüí y Bogotá con un rendimiento del 100%. Ese relato de que las selecciones Antioquia están conformadas por jugadores de otros departamentos es falso. Actualmente, el 80% de nuestros jugadores son nacidos aquí. Es cierto que muchos talentos de regiones como Bolívar o La Guajira quieren migrar a Antioquia, y es natural: aquí tenemos cinco equipos profesionales, hay más prensa, más empresarios y mejores oportunidades de salida al exterior. Antioquia es la cuna donde se potencializa el fútbol en Colombia. Además, ya no solo convocamos a los jugadores de Nacional o Medellín; buscamos en todos los clubes afiliados para estructurar planes de trabajo exitosos”.

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¿Cómo articular nuevamente el trabajo para que los clubes profesionales vuelvan a ver en la Selección Antioquia su base principal?

“El jugador antioqueño tiene una característica sui géneris: no le gusta perder, le duele profundamente la derrota. Hay muchísimo talento, pero hace falta que los veedores y directivos de los clubes profesionales crean más en nuestro jugador juvenil. A veces el dirigente prefiere al jugador que viene de fuera, que habla distinto y cobra en dólares, ignorando que aquí tenemos la “cuna”. Me tomé el atrevimiento de invitar a amigos del fútbol profesional a ver nuestra final Sub-21 en Bogotá; no fueron. Debemos recuperar esa conciencia. Hoy nuestros jóvenes ya tienen historia; conocen el legado de Francisco Maturana, Víctor Aristizábal o Camilo Zúñiga, y eso les permite jugar sin complejos ante potencias como Brasil o Argentina”.

Usted ha integrado a exjugadores como Álvaro “El Polaco” Escobar al proceso. ¿Qué buscan con estos acercamientos?

Teníamos una preocupación real: la corrupción. Históricamente, en muchos procesos, se permeó la idea de que para que un joven llegue a una selección o a un equipo profesional, hay que pagar. Eso es gravísimo porque se pierde el talento que no tiene recursos y se engaña al jugador. Por eso, trajimos a personas con trayectoria y ética comprobada, que estén “por encima del bien y del mal” y no tengan afán de protagonismo. Contamos con Álvaro Escobar, con el preparador físico Jorge Ruiz —de amplio recorrido internacional— y con figuras como Hugo Alejandro Tuberquia. Queremos recuperar la esencia de la Selección Antioquia con trabajo honesto y profesional.

Un tema recurrente es la violencia de los padres de familia en los torneos. ¿Cuál es el plan de choque frente a este problema social?

“Los padres están dañando los torneos y esa es una imagen que no podemos proyectar. Muchas veces reflejan su estrés y carga laboral en la cancha. Creen que todos tienen al mejor jugador del mundo en casa y descargan su frustración contra los árbitros. Nuestra respuesta es la educación. Acercamos a Wílmar Roldán para enseñar las reglas de juego a dirigentes y técnicos. También trabajamos con psicólogos y trabajadores sociales para activar protocolos de violencia. El año pasado tuvimos incidentes graves en una final Sub-13, pero tras un trabajo de intervención, este año hemos visto una convivencia mucho más armónica. No queremos esperar a que ocurra una tragedia para actuar”.

Como médico deportólogo, ¿cómo maneja la Liga la prevención de salud y casos de muerte súbita o lesiones graves en jóvenes?

“Es un tema candente. Entre 2024 y 2025 tuvimos casos lamentables de niños que fallecieron en las canchas. No sabemos si es secuela del covid-19 o miocarditis, pero la incidencia de problemas cardíacos y lesiones de ligamentos en niños de 8 o 10 años ha crecido. Como medida preventiva, nos aliamos con una empresa para realizar electrocardiogramas con inteligencia artificial. Además, obligamos a los clubes a tener una póliza de accidentes con cobertura mínima de 25 millones de pesos. En Colombia, una cirugía de ligamentos por EPS puede tardar dos años; con la póliza, el niño se opera de inmediato. No es un negocio de la Liga —las pólizas se pagan directamente a las aseguradoras—, es una medida para proteger el patrimonio de los clubes y la salud de los niños”.

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¿Cuál es la situación económica real de la Liga hoy?

“Recibimos la entidad con un déficit enorme y deudas de leasing por el edificio de la sede que ascendían a 120 millones de pesos mensuales. Muchos me decían que vendiera el edificio, pero yo me negué; con la modernización del Atanasio Girardot, esta sede será un activo invaluable. Hoy, gracias a una gestión rigurosa y patrocinios, bajamos la cuota del leasing a 70 millones, tenemos a los empleados y cuerpos técnicos al día, y pasamos de una utilidad de 5 millones en 2024 a un superávit de 486 millones de pesos asegurados. Tenemos solidez financiera”.

Finalmente, está el factor de la nutrición. Se dice que el jugador paisa es talentoso pero “flaquito”. ¿Cómo intervienen ahí?

“En la asamblea de 2025 propuse evaluar a los mejores prospectos de cada club para potencializarlos. Me encontré con niños que son figuras pero pesan 48 kilos porque su alimentación es precaria: espaguetis con salchicha y refrescos artificiales. Entendemos la realidad social de Medellín y Antioquia, pero para llegar al alto rendimiento necesitamos articular un apoyo nutricional que acompañe el talento deportivo”.