Elecciones 2026

Guía clave para listas al Senado: mezclados, peleados y politiqueros

Presentamos otras cuatro listas de partidos con candidatos variados que quieren convencer a los colombianos para que voten por ellos. Hay varias caras conocidas; algunas, con sus respectivos procesos, líos y cuestionamientos. Segunda entrega.

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hace 3 horas

Como parte de la radiografía que EL COLOMBIANO está presentando de las diferentes listas al Senado para las elecciones del 8 de marzo, llega la segunda entrega con cuatro de ellas.

Según la Registraduría, hay 3.144 candidatos inscritos compitiendo por las 102 curules en el Senado, sumado a los 183 escaños en la Cámara de Representantes.

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En este abanico que presentamos hay listas variadas. Están los tradicionales Conservador y Liberal, con la historia que cargan y, además, las maquinarias a las que están acostumbrados tanto ellos como los votantes, alimentadas por diferentes cuestionados por sus prácticas electorales o, incluso, por la Justicia.

A su vez, está la Alianza Verde, que se juntó con En Marcha y con otro coctel de partidos más pequeños como la Alianza Social Independiente (ASI) para recoger votos de nicho en las regiones y apostarle a mantener su bancada fuerte. En 2022 fue una estrategia que les funcionó. Y, a pesar de tener un voto de opinión fuerte, también tienen candidatos rodeados de cuestionamientos morales y judiciales.

También está Oxígeno, que viene de diferentes líos internos con el protagonismo, de nuevo, de Ingrid Betancourt, y un mensaje que no termina de calar en los votantes. Falta ver si les alcanzará para el umbral.

Queremos que entienda lo bueno como las opciones que tienen estas listas si llegan o, en otras palabras, las ventajas que tienen en el juego político para sacar una cantidad de senadores que les asegure su poder político.

También destacamos, como ya hemos hecho, a aquellos que tienen trayectoria en lo público y han sido disciplinados con sus gestiones, sea en el Congreso o en alguna otra rama del Estado.

Lo malo son las desventajas, los puntos que pueden jugarle en contra a una lista en la contienda. Lo feo apunta más a los cuestionamientos por líos judiciales, delitos electorales como la compra de votos o estructuras que han estado rodeadas de cuestionamientos, hasta penales, por sus actuaciones.

Conservan votos, maquinarias, caras y cuestionados

Lo bueno
Es un partido tradicional, conocido por la ciudadanía en las regiones y con estructuras fuertes. Tiene pocas caras nuevas, ya que muchos son congresistas, sea que busquen reelegirse en su curul o trepar de Cámara a Senado.

Pueden beneficiarse, además, de influenciadores como Edwin Brito “Pechy Players”, viral en redes por su lenguaje popular y directo, y “La Llanera”, quien difunde mensajes motivacionales. Estos pueden acercar el partido a un público cansado de las formas convencionales de la política. Su lista abierta promueve una mayor cantidad de votos por la competencia interna.

Lo malo
Ser partido tradicional es un arma de doble filo. Tienen las maquinarias, pero les juega en contra que el voto de opinión no suele irse por su lado. Además cuentan con cuestionados, como la cabeza de lista David Barguil, investigado por presuntos cargos como tráfico de influencias.

También han intentado distanciarse del Gobierno, a pesar de haberlo apoyado durante los primeros años con los votos de las reformas; falta ver si eso les juega en contra.

Lo feo
Llevan salpicados por el caso del presunto entramado de corrupción de la UNGRD, como el representante Wadith Manzur, que quiere Senado. También están Miguel Ángel Barreto, investigado por fraude procesal y fraude en documento público; María Clara Ramírez, la esposa de Iván Name, capturado por su supuesta petición de coimas en el mismo caso de la UNGRD, y más.

Otro caso caso se presentó ayer con Daniel Restrepo, cercano al saliente Carlos Andrés Trujillo, de Itagüí. Un escolta ligado al secretario de la Cámara Jaime Lacouture fue descubierto en La Guajira en un carro particular con propaganda electoral de Restrepo y siete sobres en los que estaban distribuidos $145 millones en efectivo, cada uno marcado por un nombre. Sería un caso de presunta compra de votos.

Liberal para avalar clanes con ruidos

Lo bueno
Liderado por el expresidente César Gaviria, y con ello apalancado por sus conexiones, el Liberal es otro partido tradicional curtido en política electoral. Parte de su poder se ve con el nombre de su hija María Paz en la lista. Ahora, el Liberal tiene votos asegurados por su historia y maquinarias como la de la cabeza de lista, el actual presidente del Senado Lidio García, o el exgobernador de Sucre Héctor Olimpo Espinosa.

Va con lista abierta, lo que hace que el afán por llegar de algunos derive en más votos. Además, como en el Conservador, sus bases se apoyan en la política regional. Incluso, también moviliza el voto de opinión con figuras como Horacio José Serpa, Alejandro Carlos Chacón o Juan Carlos Losada. Este último es de los que pretende saltar de Cámara a Senado.

Lo malo
El Liberal llega con el lastre de que muchos de sus integrantes le votaron reformas al Gobierno Petro, mientras ahora tratan de posar como independientes u oposición. Las maquinarias regionales le consiguen votos, pero también le hacen cargar con los cuestionamientos.

Incluso, algunos votantes que se sientan identificados por ideas liberales pueden migrar su voto a otros partidos como la de la Alianza por Colombia o el Nuevo Liberalismo. Vale recordar que este tiene un logo parecido. También, la figura de Luis Carlos Galán en él puede seguir moviendo votos nostálgicos en diferentes regiones.

Como el Conservador, puede acomodarse según intereses y tiene gente por todo casi todo el espectro político, así que no es claro para el votante qué posturas va a tomar frente al próximo Gobierno, sin importar cuál sea.

Lo feo
El Partido Liberal va con varios cuestionados. Por ejemplo, Fabio Raúl Amín aspira a la reelección tras haber sido fórmula de Andrés Calle, salpicado por el escándalo de la UNGRD. Amín, además, obtuvo su capital político de José Manuel López, condenado por concierto para delinquir por ser uno de los firmantes del pacto de Ralito junto a los paramilitares.

En la lista está, del mismo modo, Yesid Pulgar, hermano del exsenador Eduardo Pulgar, que fue condenado por ofrecer $200 millones a un juez para orientar un proceso a favor de un amigo suyo. Roy Barreras ha pedido votarle.

También va Richard Aguilar, capturado en 2021 por corrupción y concierto para delinquir en su periodo como gobernador de Santander. En Antioquia quiere dar el salto al Senado María Eugenia Lopera, cercana al cuestionado Julián Bedoya y alfil del ministro de Salud Guillermo Jaramillo.

De hecho, Lopera se rebeló contra el partido y salvó, en su momento, la polémica reforma a la Salud propuesta por el Gobierno. Se convirtió en una de las aliadas de Petro en el legislativo y tiene a Antioquia inundada con propaganda y recursos que parecen inagotables. Incluso, ha hecho correrías con el propio ministro Jaramillo, como si fuera una integrante más del Gobierno.

Alianza Verde, ASI y En Marcha: entre petristas y antipetristas

Lo bueno
La coalición entre Alianza Verde, En Marcha, ASI, Colombia Renaciente y Partido Demócrata tiene un voto de opinión fuerte a través de congresistas con experiencia y disciplina como Katherine Miranda y Angélica Lozano.

Los últimos partidos, a pesar de ser pequeños y de necesitar la lista para mantener su personería jurídica, le aportan votos de nicho. Incluso, con su cabeza de lista, el exalcalde de Bogotá Lucho Garzón, o con el apoyo de los votos de En Marcha de Juan Fernando Cristo, también les apuestan a figuras con experiencia y logros en lo público que son vistas como conciliadoras.

De 13 senadores, 10 buscan repetir, y cuatro representantes buscan dar el salto al Senado, competencia interna que puede traducirse en votos.

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Lo malo
Se disputa el voto de opinión con otras listas. Además, tiene congresistas de derecha, como Jota Pe Hernández, y petristas como León Fredy Muñoz.

Es decir, así se vote por el que considere afín, los votos del elector pueden escoger a alguien opuesto a sus ideales. Oficialmente son partido de Gobierno, aunque hay congresistas como Katherine Miranda, que busca dar el salto de Cámara a Senado, que le han hecho oposición.

Lo feo
Vienen de tener cuotas salpicadas en el escándalo de la UNGRD, como Carlos Ramón González, prófugo en Nicaragua, o Sandra Ortiz. También quiere repetir Senado Sor Berenice Bedoya, que ha sido cuestionada en las últimas semanas por presuntamente haber cobrado coimas y porciones de su salario a un miembro de su Unidad de Trabajo Legislativo, así como de contratar asesores fantasmas.

Partido Oxígeno: sin aire de victoria y sin cabeza de lista

Lo bueno
La lista de Oxígeno tiene nombres diversos, como el exmilitar John Frank Pinchao u otras figuras que representan a las víctimas, como la propia Ingrid Betancourt, que lidera el partido. Además, apoyaron en la Gran Consulta a Juan Carlos Pinzón y Enrique Peñalosa, candidatos con experiencia en diferentes cargos públicos y con buena imagen.

Lo malo
Oxígeno tiene el reto de pasar el umbral en medio de una narrativa anti Petro que se disputa con otros como el Centro Democrático y Salvación Nacional, quienes tienen más opciones. Oxígeno tiene figuras que no son conocidas, además de Betancourt, que tampoco ha demostrado tener un caudal electoral fuerte, menos con una lista cerrada.

No tiene voto de base, le apuesta más al voto de opinión, que es más fuerte en otros partidos. Además, no tiene cómo mostrar resultados de bancada fuertes, puesto que los congresistas que avaló, Daniel Carvalho y Humberto de la Calle, tuvieron problemas con el partido y terminaron legislando más con criterio propio que por sus directrices. Incluso, De la Calle renunció y dijo que estar a merced de Betancourt había sido una de sus razones.

Lo feo
La situación estalló en la lista con la salida de la que era su cabeza de lista, Sofía Gaviria Correa –hermana del exgobernador Aníbal Gaviria– por sus choques con Betancourt, y salieron otros integrantes.

Algunas fuentes le indicaron a este diario, bajo reserva, que se habrían presentado situaciones con los candidatos como que, después de que el partido dijera que los respaldaría con gastos y temas logísticos, Betancourt habría dicho que cada uno tuviera que pagar un contador y un gerente de campaña de su bolsillo.

Betancourt respondió señalando a Gaviria de “no respetar reglas básicas que sí respetamos los ciudadanos de a pie”. Carvalho y De la Calle, además, se han referido a que esta tendría problemas de liderazgo. Incluso, fue una de las señaladas de romper desde adentro a la Coalición Centro Esperanza en 2022.