Economía

Cinco de cada 10 motos vendidas en Colombia ya se compran a crédito: estas son las preferidas por los colombianos

AKT, Bajaj, Yamaha y Honda cerraron 2025 con cifras históricas, apoyadas en esquemas de financiación que hoy explican buena parte del dinamismo del mercado.

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Aprendiz de deportes. Apasionado por el periodismo deportivo, amante del café colombiano.

hace 3 horas

El 2025 fue un año histórico para la industria de las motocicletas en el país. Por primera vez, Colombia superó la barrera de los 1,1 millones de motos vendidas, una cifra que confirma algo que ya se percibe en las calles. Pues la moto dejó de ser un bien aspiracional para convertirse en una necesidad cotidiana.

Detrás de ese récord hay un factor que se repite en concesionarios de todo el país y es el acceso al crédito. En promedio, cinco de cada diez motos vendidas por las principales marcas se adquirieron mediante financiación, una señal clara de que el crecimiento del sector está atado, en buena medida, a las facilidades de pago.

Según el informe de la Cámara de la Industria de Motocicletas de la Andi y Fenalco, Bajaj, AKT, Yamaha y Honda lideraron las ventas durante el año. Bajaj se quedó con el primer lugar al registrar 180.572 unidades, seguida por AKT con 175.555, Yamaha con 167.512 y Honda con 136.457 motocicletas.

En conjunto, estas marcas concentraron más del 60% del mercado nacional (743.512 unidades) y todas coinciden en una estrategia común: hacer del crédito una puerta de entrada al mundo de las motos.

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Financiación, verdadero motor

Las cifras dejan poco espacio para la duda. En Bajaj, Grupo UMA —su distribuidor exclusivo en Colombia— ha fortalecido esta estrategia con una amplia red de convenios financieros. Actualmente, cuenta con 16 alianzas con entidades como Addi, Banco de Bogotá, Sufi y Vanti, que permiten a los clientes financiar desde $50.000 y hasta $100 millones.

Hoy en día, entre el 40% y el 45% de las motos que vende Grupo UMA se adquieren a través de estos esquemas, y la meta es que al cierre del año la mitad de sus ventas se concrete mediante alternativas de financiación.

AKT Motos, por su parte, presenta un comportamiento algo similar, pues cerca del 39% de las ventas de 2025 se realizaron a crédito, una proporción que, según la marca, explica buena parte de su crecimiento. “En Colombia, para muchas familias el crédito es la puerta de entrada a su primer medio de transporte”, señalan desde la compañía, que trabaja con entidades como ProgreSER, Banco de Bogotá, Brilla, Addi y Sufi, entre otras, para llegar a distintas regiones del país.

Entre tanto, Honda Motocicletas estima que cuatro de cada diez motos vendidas en sus puntos de atención contaron con algún tipo de financiación. El restante 60% se adquirió sin crédito, pero la compañía reconoce que los planes de pago han sido clave para sostener el dinamismo del mercado, sobre todo en un contexto económico retador para los hogares.

De hecho, Yamaha muestra una fotografía más matizada, pero igualmente reveladora. Jairo Ossa, director comercial de Incolmotos Yamaha, explica que la financiación directa representa alrededor del 16% de sus ventas, aunque la cifra real es mayor si se tiene en cuenta que muchos clientes llegan con recursos provenientes de otros préstamos. “Estimamos que, sumando estas operaciones, cerca del 25% de las ventas están asociadas a algún tipo de financiación”, afirmó. En este engranaje, Yamaha Financial Services, la financiera propia de la marca, concentra cerca del 70% del financiamiento de motocicletas Yamaha.

A este panorama se suma Hero MotoCorp, una de las marcas con mayor presencia en el segmento de trabajo. Miguel Londoño, director de ventas de Hero Colombia, asegura que el crédito se ha convertido en un factor determinante para el desempeño comercial del sector. “Casi el 60% de nuestras ventas se hacen a crédito. Además de la banca tradicional, hoy hay nuevas pymes financieras que entienden mejor este tipo de consumidor y profundizan en su perfil, lo que ha dinamizado el mercado”, explica.

Londoño subraya que, para marcas sin financiera propia, las alianzas con entidades crediticias son clave. “Es un trabajo conjunto. Sin estas entidades, prácticamente no podríamos vender. El consumidor necesita la herramienta del crédito”, señala.

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La cuota pesa más que el diseño

El peso del crédito no solo se refleja en el volumen total de ventas, sino también en el comportamiento de modelos específicos. En Yamaha, la NMAX, una de las motocicletas más apetecidas del año, concentra el 21% del portafolio de motos financiadas, una participación casi igual a la que tiene en las ventas totales por unidades, que ronda en el total, un 25%.

Algo similar ocurre en AKT con la NKD, la moto más vendida del país. En 2025, el 37% de estas se compraron a crédito, una señal de que, más allá del diseño o la tecnología, la posibilidad de pagar en cuotas termina siendo decisiva para miles de compradores. “Es un modelo muy cercano a la realidad económica de los colombianos”, explican desde la marca.

Herramienta de trabajo

Más allá de las cifras comerciales, el crédito explica un cambio estructural en el uso de la motocicleta. En Hero, por ejemplo, la mayoría de los compradores utilizan la moto como una herramienta productiva. “Alrededor del 60% de nuestros clientes la usan directamente para trabajar y otro 40% de forma indirecta, para desplazarse a su empleo. El porcentaje de motos destinadas solo al ocio es mínimo”, explica Londoño.

Para Luis Fernando Ramírez, investigador económico, este fenómeno responde a cambios profundos en la forma como los colombianos se movilizan y administran sus ingresos.

“En las grandes ciudades, muchas personas han dejado de usar el transporte público para pasarse a un transporte particular, y la moto es la opción más accesible”, señaló.

Ramírez añade que la motocicleta se ha consolidado como una forma de generar ingresos y, al mismo tiempo, de construir patrimonio. “Mensajeros, domiciliarios y trabajadores independientes ven en la moto una aliada para trabajar, mientras que otras familias la entienden como un activo propio”.

Uno de los elementos más reveladores, según el investigador, es el uso del subsidio de transporte como palanca financiera. “En lugar de gastar diariamente ese dinero en pasajes, muchas personas lo destinan a pagar la cuota mensual de una motocicleta. Ese traslado del gasto al activo explica por qué la tendencia no se ha frenado, incluso con tasas de interés altas”, explicó.

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Espacio para seguir creciendo

Con cerca de 12 millones de motos registradas y una población que ronda los 54 millones de habitantes, Colombia aún tiene margen para crecer. En países como Vietnam, recuerda Ramírez, hay una motocicleta por cada dos habitantes, una proporción que todavía está lejos de alcanzarse en el mercado local.

De cara a 2026, las marcas coinciden en que el reto no será solo vender más motos, sino ajustar los esquemas de financiación a la realidad de los hogares.

Mientras algunas fortalecen sus financieras propias, otras profundizan alianzas con bancos y fintech para ampliar el acceso al crédito.