¿Por qué ni la guerra frena el auge de la inteligencia artificial y centros de datos en el Golfo Pérsico?
Los centros de datos en el Golfo Pérsico siguen creciendo pese a la guerra. Arabia Saudita y Emiratos atraen miles de millones en inteligencia artificial.
Comunicador social - Periodista de la UPB Bucaramanga. Magíster en Estudios Políticos de la Universidad de Caldas. Especialista en Comunicación Digital. Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar 2023. Miembro de Consejo de Redacción.
Poco después de que estallara la guerra en el Golfo, drones iraníes atacaron los centros de datos de Amazon en Emiratos Árabes Unidos y Baréin. A pocos kilómetros de ese zona en riesgo, en Abu Dabi, las grúas siguieron moviéndose.
En ese lugar se levanta el Stargate UAE, un centro de datos de 1 gigavatio (GW) dentro de un campus más grande de 5 gigavatios. Allí, el trabajo “nunca se detuvo”, afirma un ejecutivo de una empresa estatal de inteligencia artificial. La primera fase, de 200 megavatios (MW), está casi terminada.
Un centro de datos es, en términos sencillos, la bodega donde se guarda, procesa y dirigir la información digital, desde la banca y el gobierno electrónico hasta los modelos de inteligencia artificial (IA). Un solo centro de hiperescala para IA puede consumir más de 50 megavatios, según el centro de pensamiento Observer Research Foundation (ORF).
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La guerra no espantó a los inversionistas de inteligencia artificial
El año pasado, la consultora PwC predijo que la capacidad de los centros de datos en el Golfo Pérsico se cuadruplicaría en cinco años, hasta unos 4 gigavatios. Y el estallido del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán no cambió el libreto.
Humain, la empresa de IA creada por el fondo soberano de Arabia Saudita, anunció en septiembre que construirá un centro junto con DataVolt, otra firma saudita, en Oxagon, una ciudad industrial en la costa oeste del país. Otras dos compañías sauditas, Axelerated Solutions y Al Moammar Information Systems, también anunciaron con bombos y platillos nuevas inversiones.
Los gigantes tecnológicos de Estados Unidos tampoco perdieron el entusiasmo, pese a la guerra; también en septiembre, Amazon Web Services (AWS) anunció la ampliación de su colaboración con Humain para aumentar la capacidad de sus centros de datos de cara a 2028.
Por su lado, Microsoft, que arrendó terrenos en Arabia Saudita a Al Moammar y trabaja con la empresa de telecomunicaciones emiratí Du para construir un centro en Emiratos Árabes Unidos; además, informó que pondrá en marcha más capacidad regional en noviembre de este año.
Asimismo, el proyecto Stargate UAE, valorado en 20.000 millones de dólares, lo lidera G42, compañía de IA y computación en la nube con sede en Abu Dabi, en alianza con OpenAI, Nvidia, Oracle y SoftBank. El Observer Research Foundation (ORF) le atribuye una capacidad planeada de 5 gigavatios y espacio para alojar hasta 2,5 millones de GPU (chips), los procesadores que entrenan la inteligencia artificial.
Es la primera sede internacional de OpenAI. Según la firma de análisis Mordor Intelligence, el campus tendrá acceso a 500.000 GPU de Nvidia cada año, lo que posiciona a Emiratos “como el centro regional de intercambio de inferencia de IA”.
Por qué el dinero para IA sigue llegando al Golfo en medio de la guerra
Varios factores explican que la región conserve su atractivo en medio de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán. Las consultoras de energía y tecnología coinciden en cinco ventajas: suelo barato, energía asequible, conectividad, capital y política exterior favorable.
1. Energía a seis centavos de dólar
La electricidad es el mayor gasto recurrente de un centro de datos. Las tarifas en Arabia Saudita y EAU oscilan entre US$0,05 y US$0,06 por kilovatio-hora, frente a los US$0,09 a US$0,15 de Estados Unidos, según PwC.
La consultora legal JDG calcula el precio comercial promedio en Arabia Saudita en unos US$0,08 por kilovatio-hora, entre 30% y 50% por debajo del promedio global. McKinsey estima que construir y alimentar un centro de datos de IA de 100 megavatios en el Golfo cuesta entre US$200 y US$220 por megavatio-hora, casi tan bajo como en China.
El dato pesa porque los centros enfocados en IA requieren hasta 10 veces más energía que las instalaciones tradicionales; y para responder a esta demanda, los gobiernos sincronizan la planeación de proyectos eléctricos y de centros de datos.
Por ejemplo, Masdar, la empresa de energía limpia de EAU, inauguró una planta capaz de producir 1 gigavatio de energía renovable ininterrumpida, con puesta en marcha prevista para 2027. Por su lado, ACWA Power tiene en Arabia Saudita una cartera de 11 proyectos solares con más de 12 GW de capacidad fotovoltaica combinada.
Asimismo, el Proyecto Solar Al Dhafra, en Abu Dabi, es uno de los que PwC espera que reduzcan aún más las tarifas. Y una alianza energética de Abu Dabi con Energy Capital Partners, de 25.000 millones de dólares, financia generación dedicada para clientes de hiperescala, según Mordor Intelligence.
S&P Global detalla el caso saudita como ejemplo para el mundo, ya que ese país tiene una capacidad instalada de más de 400 teravatios-hora anuales, que supera por mucho la demanda actual. Cerca del 60% proviene del gas natural y el petróleo, y la Visión 2030 busca que la mitad de la electricidad sea renovable ese año.
Dada la intermitencia de las renovables, el reino saudita planea usar su infraestructura de gas para dar energía sin interrupciones a los centros de datos. También está en una fase inicial de planeación de energía nuclear.
Frente a otros polos de IA, Francia con su energía nuclear, España con sus renovables o mercados africanos como Sudáfrica y Kenia, Arabia Saudita ofrece, dice S&P Global, “una política energética más centralizada y respaldada por el gobierno, que reduce los requisitos de permisos”. Por eso, los subsidios y la regulación de precios mantienen bajas las tarifas.
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2. Suelo hasta 15 veces más barato que en Estados Unidos
El suelo industrial para centros de datos en Arabia Saudita cuesta entre US$10 y US$50 por metro cuadrado. En el norte de Virginia, donde se ubican muchos de los centros de datos de Estados Unidos, vale entre US$150 y US$600, según PwC.
Además, la ubicación del Golfo, en el cruce de Asia, Europa y África, impulsó una red densa de cables submarinos. El 2Africa y el SMW6 fortalecen las conexiones entre Asia, Oriente Medio y Europa; los sistemas Blue y Raman unen Italia, Grecia, Israel e India. El Gulf Gateway (GGC1) y el Al Khaleej mejoran la conectividad dentro del Golfo.
Arabia Saudita está conectada a cerca de 15 cables submarinos, la mayoría con llegada a Yeda, además de Al Khobar y Duba. JDG reporta otros seis previstos, con puntos de aterrizaje en Dubái, Haql, Yanbu y Neom.
3. Los fondos soberanos ponen la chequera para construir los centros de datos
En julio pasado, MGX, un fondo estatal emiratí, recaudó 50.000 millones de dólares para invertir en inteligencia artificial. La mayor parte irá a empresas extranjeras, pero quienes quieran participar estarán deseosos de mantener contentos a sus patrocinadores invirtiendo en la región.
Mordor Intelligence describe a MGX como un fondo tecnológico de 100.000 millones de dólares respaldado por Mubadala y G42, que canaliza capital de largo plazo hacia la construcción de centros de datos.
PwC añade a la lista el Fondo de Inversión Pública (PIF) saudita, Mubadala y la Autoridad de Inversiones de Qatar. Y el capital privado se suma, por ejemplo, KKR, una de las mayores multinacionales estadounidenses de gestión de inversiones y capital privado, selló una alianza con Gulf Data Hub para invertir 5.000 millones de dólares en centros de datos.
4. Talento que llega y talento que se forma para la IA
El año pasado, Emiratos Árabes y Arabia Saudita figuraron entre los países con mayor afluencia neta de trabajadores de IA en relación con su fuerza laboral. Según las consultoras, no hay indicios de que la guerra haya frenado ese flujo.
PwC advierte, sin embargo, que la disponibilidad de personal calificado en IA y computación en la nube es un desafío, y que escalar operaciones exige socios confiables de operación y mantenimiento. AWS y Microsoft tienen programas de capacitación.
A su vez, ORF menciona la Datacenter Academy saudita y el programa emiratí “One Million Arab Coders”. Además, operadores soberanos como G42 y Khazna ofrecen formación interna.
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5. Una demanda de centros de datos garantizada por ley
Las políticas internas del Golfo Pérsico requieren más centros de datos, lo que en la práctica asegura la demanda. En abril, Emirato anunció el despliegue de IA en la mitad del gobierno. Su Política Nacional de Seguridad en la Nube exige soberanía operativa para entidades gubernamentales y operadores de infraestructura crítica.
Por otro lado, las normas del Banco Central de Emiratos obligan a los bancos a alojar sus sistemas primarios y secundarios dentro de la federación. El regulador de telecomunicaciones (TDRA) extiende requisitos similares a los operadores a través de FedNet, y la actualización de protección de datos del centro financiero DIFC de 2025 incorpora auditorías de sistemas de IA.
En Arabia Saudita, las instituciones financieras generalmente deben usar servicios en la nube dentro del país. Luca Bennici, de McKinsey, señala que las empresas privadas del Golfo tienen crecientes preocupaciones sobre la protección y la soberanía de los datos.
Para Observer Research Foundation (ORF), estas reglas “no solo refuerzan la supervisión nacional, sino que incentivan el desarrollo de infraestructura doméstica”. Además reducen la latencia, es decir, la demora en la respuesta, algo crítico en operaciones bursátiles de alta frecuencia, vigilancia inteligente, vehículos autónomos y control fronterizo.
Las cifras del auge: 129 centros operando y 61 en camino
La consultora Eninrac proyecta que la inversión anual en expansión de capacidad en el Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) alcance 6.500 millones de dólares en 2030.
Las cuentas para llegar a esa inversión mencionan unas 129 centros operativos y 61 adicionales para entrar en marcha, con una carga entre 870 y 900 megavatios. Arabia Saudita y EAU concentran más de dos tercios de ese total.
Asimismo, la capacidad en desarrollo es de casi 4 gigavatios hasta 2028. Esos dos países suman más del 80% de la capacidad futura. Por lo tanto, la inversión asciende a los 3.100 millones de dólares entre 2024 y 2027 en obras civiles, sistemas eléctricos y componentes electromecánicos.Mientras que el valor del mercado va entre 3.200 millones de dólares y 4.000 millones de dólares en 2024 a entre 9.900 millones de dólares y 17.100 millones de dólares en 2030, con crecimiento anual de hasta 28%. En 2035 podría llegar a 30.000 millones de dólares.
La carga de Tecnología de la Información en Oriente Medio pasó de unos 330 megavatios en 2018 a unos 900 megavarios en 2025, casi 3,5 veces más, con proyecciones superiores a 1.300 megavatios para 2030, según la misma firma. PwC, por su parte, prevé que la capacidad regional se triplique, de 1 gigavatio en 2025 a 3,3 gigavatios en cinco años.
Quién construye y bajo qué modelo
La coubicació, es decir, el arriendo de espacio y energía a varios clientes en una misma instalación, está presente en más del 99% de los centros. Eninrac prevé que la hiperescala represente entre 5% y 7% para 2030, y que la computación de borde, que acerca el procesamiento al usuario, llegue a entre 7% y 10%, empujada por ciudades inteligentes, 5G y aplicaciones de IA en logística, energía y tecnología financiera.
Los centros medianos serán entre 45% y 50% de los sitios operativos en 2030, porque equilibran costo, capacidad y velocidad de implementación.
En ese contexto, Khazna Data Centers, de Emiratos, es el actor dominante, con cerca del 70% de la cuota entre capacidad operativa y en construcción. “Los actores de hiperescala y coubicación están marcando el ritmo de la expansión de la infraestructura digital regional, mientras que la computación de borde sigue siendo una capa emergente”, indica Eninrac.
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Centros de datos tan protegidos como embajadas
La guerra dejó a los gobernantes más decididos a blindar sus inversiones digitales. Kurt Davis Jr., de la consultora Alvarez & Marsal, señala que se barajan planes para que los centros de datos sean tan seguros como las embajadas, incluso construyéndolos bajo tierra.
La idea tiene antecedente, ya que, en Davos 2025, el ministro de Finanzas saudita, Mohammed Al-Jadaan, anunció planes para un marco que trataría los centros de datos de propiedad extranjera de forma similar a las embajadas, de modo que las empresas procesen datos en el reino y los exporten a sus mercados de origen.
Para el Observer Research Foundation (ORF), estas instalaciones además de ser habilitadoras de servicios en la nube, “son componentes vitales de la diversificación económica, la resiliencia en seguridad y la capacidad del Estado”. Entre drones y grúas, la expansión continúa.