De la política del ‘hijo único’ al impuesto al condón: ¿por qué China no logra que nazcan más bebés?
Con alrededor de un nacimiento por mujer, China tiene una de las tasas de natalidad más bajas del mundo. El año pasado nacieron apenas 7,92 millones de bebés, una cifra insuficiente para compensar las 11,31 millones de muertes registradas.
Periodista de la Universidad de Antioquia. Especialista en Gestión de la Comunicación en las Organizaciones. Antes en El Tiempo. Premio Camacol (2024) y Asobancaria (2021 y 2024).
China atraviesa una de las transformaciones demográficas más profundas de su historia reciente. En 2025, el país registró la tasa de natalidad más baja desde que existen registros oficiales, mientras la población total se redujo por cuarto año consecutivo.
Según la Oficina Nacional de Estadísticas de China, la tasa de natalidad cayó a 5,63 nacimientos por cada 1.000 habitantes en 2025, por debajo del anterior mínimo histórico de 6,39 registrado en 2023. Durante el año nacieron apenas 7,92 millones de bebés, una cifra insuficiente para compensar las 11,31 millones de muertes registradas en el mismo periodo.
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Como resultado, la población china disminuyó en 3,39 millones de personas y se ubicó en cerca de 1.400 millones de habitantes. Aunque el país sigue siendo el segundo más poblado del mundo, detrás de India, las proyecciones apuntan a que la caída demográfica continuará en las próximas décadas.
Estas cifras representan un nuevo golpe para los esfuerzos del gobierno de Beijing por revertir el impacto de décadas de control estatal de la natalidad bajo la política del “hijo único”, eliminada oficialmente en 2016.
El envejecimiento amenaza la economía de China
El deterioro demográfico se ha convertido en una preocupación económica y estratégica para el gobierno chino. El envejecimiento acelerado de la población amenaza con reducir la fuerza laboral, aumentar la presión sobre los sistemas de salud y pensiones, y desacelerar el crecimiento de la segunda economía más grande del mundo.
En 2025, la población mayor de 60 años alcanzó los 323 millones de personas, equivalentes al 23% del total nacional, un punto porcentual más que el año anterior.
Las proyecciones de Naciones Unidas indican que hacia el año 2100 cerca de la mitad de la población china podría tener más de 60 años. Además, las personas mayores de 65 años podrían representar casi un tercio de la población para 2050.
La corporación internacional Rand, que realiza investigación y análisis para mejorar políticas públicas, advirtió que la población en edad laboral alcanzó su punto máximo en 2015 y desde entonces ha venido disminuyendo.
Para mediados de siglo, habría menos de dos adultos en edad de trabajar por cada persona mayor de 65 años, una proporción muy inferior a la prevista para Estados Unidos.
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El organismo considera que esta tendencia podría debilitar la capacidad de China para sostener su crecimiento económico, financiar su sistema de bienestar y mantener sus ambiciones geopolíticas y militares.
“Estados Unidos y Japón se enriquecieron antes de envejecer, pero China envejeció antes de enriquecerse”, señaló Rand en su análisis sobre el futuro demográfico del país.
La caída de la fertilidad comenzó antes de la política del hijo único
Aunque la política del hijo único es frecuentemente señalada como la principal causa de la crisis demográfica china, expertos sostienen que la reducción de la fertilidad comenzó mucho antes.
De acuerdo con estudios citados por Rand, la tasa de fertilidad de China inició su descenso desde la década de 1960, cuando las mujeres tenían en promedio cerca de seis hijos. Desde 1990, la tasa de fecundidad total se mantiene por debajo del nivel de reemplazo poblacional de 2,1 hijos por mujer.
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Incluso después de que Beijing autorizara las políticas de dos y tres hijos, la tendencia no logró revertirse.
El análisis de la corporación atribuye el fenómeno a factores similares a los observados en Japón y Corea del Sur: urbanización acelerada, mayores niveles educativos, cambios culturales sobre el matrimonio y el elevado costo de criar hijos.
El alto desempleo juvenil también ha influido en la decisión de postergar o evitar la maternidad y paternidad. Muchos jóvenes están optando por trabajos menos exigentes y peor remunerados, alejándose del competitivo mercado laboral chino.
El alto costo de criar hijos agrava la crisis demográfica en China
El profesor de Estudios Chinos y director del Instituto Lao-China de King’s College de Londres, Kerry Brown, citado por la BBC, considera que muchas familias comenzaron a optar voluntariamente por tener uno o dos hijos desde los años 80, independientemente de las restricciones oficiales.
“No creo que el partido haya comprendido realmente lo difícil que es para las familias mantener económicamente a sus hijos”, afirmó.
Y es que China figura entre los países más costosos del mundo para tener y mantener un hijo, incluso por encima de Estados Unidos y Japón si se compara el gasto frente al ingreso promedio de la población.
Así lo señaló un informe divulgado por el Instituto de Investigación Demográfica YuWa, en Pekín, el cual calculó que criar a un menor hasta los 18 años en China cuesta en promedio 538.000 yuanes (más de 293 millones de pesos colombianos). Esa cifra equivale a más de 6,3 veces el PIB per cápita del país, mientras que en Estados Unidos la relación es de 4,11 veces y en Japón de 4,26.
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En las principales ciudades chinas, el gasto es todavía mayor: el promedio llega a 667.000 yuanes.
China comenzó a cobrar impuestos a preservativos y anticonceptivos
En medio de la crisis demográfica, China implementó desde el 1 de enero de 2026 una nueva medida para intentar estimular la natalidad: comenzó a cobrar impuestos a preservativos y otros métodos anticonceptivos tras eliminar una exención fiscal vigente durante más de tres décadas.
La decisión quedó formalizada con la entrada en vigor de la nueva Ley del Impuesto al Valor Agregado (IVA).
La medida afecta productos y medicamentos relacionados con la salud reproductiva que anteriormente estaban exentos de impuestos. Entre ellos figuran anticonceptivos orales, preservativos, dispositivos intrauterinos (DIU) y productos destinados a la prevención y control reproductivo.
Las autoridades chinas sostienen que el cambio busca complementar otras políticas pronatalistas en un contexto marcado por el envejecimiento acelerado y la reducción de la fuerza laboral.
Beijing impulsa subsidios y políticas pronatalistas
El gobierno chino también ha comenzado a implementar programas de apoyo económico y campañas culturales para incentivar a las familias a tener más hijos.
En 2024, la Oficina General del Consejo de Estado lanzó 13 medidas enfocadas en apoyo al parto, cuidado infantil, vivienda, empleo y educación.
Sin embargo, los expertos advierten que las políticas pronatalistas tienen un alcance limitado. Desde Rand señalan que, entre 75 países con más de dos millones de habitantes cuya fertilidad cayó por debajo del nivel de reemplazo desde 1950, solo Kazajistán y Mongolia lograron recuperar tasas superiores a 2,1 hijos por mujer.
El organismo concluye que incluso las políticas más agresivas suelen modificar únicamente el momento en que nacen los hijos, pero no necesariamente aumentan la cantidad total de nacimientos.
Mientras tanto, China afronta el reto de sostener una población cada vez más envejecida sin frenar las aspiraciones profesionales y económicas de las nuevas generaciones, en un contexto que podría marcar el rumbo de la segunda mayor economía del mundo durante las próximas décadas.