Nuevo “boom” petrolero lo gozarán Brasil y Argentina, pero Colombia se queda rezagada
América Latina liderará el crecimiento petrolero mundial hacia 2030 gracias a Brasil, Guyana y Argentina. Mientras tanto, Colombia y México quedan rezagados sin nuevos proyectos.
Comunicador social - Periodista de la UPB Bucaramanga. Magíster en Estudios Políticos de la Universidad de Caldas. Especialista en Comunicación Digital. Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar 2023. Miembro de Consejo de Redacción.
El mapa petrolero del mundo está cambiando de rumbo y los ojos de los inversionistas ahora apuntan hacia el sur del continente americano.
En medio de un escenario geopolítico convulso y una alta tensión en el Medio Oriente que amenaza constantemente el suministro energético global, América Latina se está consolidando como el nuevo salvavidas del crudo.
Sin embargo, en este prometedor panorama de bonanza, no todos los países de la región están invitados a la misma mesa. Mientras potencias vecinas, como Brasil, pisan el acelerador, Colombia ve pasar la oportunidad de largo.
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Los nuevos reyes del suministro mundial de petróleo
Según proyecciones recientes de la consultora internacional Rystad Energy y análisis compartidos por expertos del sector, la región se prepara para un salto histórico.
De aquí al año 2030, el mundo verá un aumento en la oferta global de petróleo estimado en 5,6 millones de barriles diarios.
De esa cifra, un impresionante 44% provendrá exclusivamente de Brasil, Guyana, Argentina y Venezuela. En conjunto, estos cuatro países inyectarán al mercado unos 2,5 millones de barriles diarios adicionales al finalizar la década.
Radhika Bansal, analista de Rystad Energy, explica que la región no va a reemplazar al Medio Oriente, pero sí ofrece un “antídoto” contra el riesgo. América Latina combina entornos de inversión más estables, proyectos muy bien definidos y una gran capacidad de expansión tecnológica.
El despunte del petróleo país por país
El auge de los hidrocarburos en la región no es casualidad; está apalancado en la innovación tecnológica y la apertura de nuevos frentes de exploración:
-Brasil: Ya es un gigante en aguas profundas y ultraprofundas (offshore). Con proyectos prolíficos en la cuenca de Santos, apunta a meterse en el “Top 5” de mayores productores del mundo para 2030.
-Guyana: Junto a Brasil, domina el mercado mundial de plataformas flotantes de producción, convirtiéndose en el nuevo “dorado” petrolero del continente.
-Argentina: Las áridas tierras de la Patagonia le han dado un segundo aire al país gracias al petróleo de esquisto (shale) en Vaca Muerta, con planes sumamente ambiciosos para exportar gas natural licuado (GNL).
-Venezuela: Con la reciente transición política tras la salida de Nicolás Maduro, el país que posee las mayores reservas probadas del mundo (más de 300.000 millones de barriles) vuelve a ser atractivo para multinacionales como Chevron, Exxon Mobil y ConocoPhillips, proyectando sumar hasta 400.000 barriles diarios a corto plazo si mantiene la estabilidad jurídica.
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¿Por qué Colombia y México se están quedando atrás?
A pesar de ser históricamente jugadores clave en la región, la realidad hoy es muy distinta para Colombia y México.
Sergio Cabrales, profesor y consultor del sector minero-energético, es tajante en su diagnóstico: “Exceptuando Colombia y México, el resto de los países productores de América Latina emerge como el nuevo eje del crecimiento petrolero global”.
Según el analista, Colonbia atraviesa un momento crítico, es decir, se enfrenta actualmente al declive natural de sus campos maduros (pozos antiguos que cada vez producen menos) y a un preocupante freno en el dinamismo exploratorio.
Además, agrega, la falta de nuevos contratos y el estancamiento de proyectos a gran escala limitan drásticamente la capacidad del país para subirse a este nuevo tren de expansión económica que sí están aprovechando sus vecinos.
El panorama de México, otrora el mayor productor de la región, tampoco es alentador. Bajo las políticas del partido Morena, el país ha adoptado un enfoque más nacionalista. Aunque la presidenta Claudia Sheinbaum ha mostrado ciertas señales de apertura a la inversión privada, el modelo fuertemente estatal le resta competitividad frente a los atractivos portafolios de Brasil o Argentina.
La oportunidad de oro: integración energética
Más allá de la extracción del petróleo, los analistas, como el columnista Juan Pablo Spinetto, señalan que América Latina tiene la oportunidad histórica de usar este “boom” para integrarse.
Latinoamérica se posiciona como “uno de los contribuyentes más importantes al crecimiento del suministro mundial de petróleo durante la próxima década” debido a sus entornos de inversión estables, sus proyectos en desarrollo bien definidos y su potencial de recursos escalable.
Proyectos como un nuevo corredor de gas natural que conecte a Argentina, Brasil y Chile, o las propuestas de interconexión entre Colombia, Centroamérica y el Caribe, no solo impulsarían las exportaciones, sino que fortalecerían la industria manufacturera local, creando empleos y protegiendo a las economías locales de los choques inflacionarios externos.
“La región debería aprovechar este momento para impulsar la integración energética, incluyendo proyectos como un corredor de gas natural emergente que conecte Argentina, Brasil y Chile, para fomentar el comercio intrarregional y apoyar el crecimiento de la industria manufacturera”, asegura.
Spinetto considera que “el petróleo y el gas latinoamericanos están viviendo su punto de inflexión tecnológico y de inversión”. Por eso, asegura, la mesa está servida, pero Colombia deberá replantear sus estrategias si no quiere quedarse viendo la bonanza desde la barrera.
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