Economía

EE. UU. sube la presión sobre Brasil al imponer aranceles del 25%, desata choque político con Lula

Estados Unidos aplicará aranceles del 25% a miles de productos de Brasil desde el 22 de julio, mientras Lula anuncia represalias comerciales bajo reciprocidad.

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Comunicador social - Periodista de la UPB Bucaramanga. Magíster en Estudios Políticos de la Universidad de Caldas. Especialista en Comunicación Digital. Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar 2023. Miembro de Consejo de Redacción.

hace 54 minutos

La guerra comercial entre Estados Unidos y Brasil escaló de nuevo, esta ves el Gobierno del presidente Donald Trump anunció la imposición de un arancel del 25% sobre la mayor parte de los productos brasileños que ingresan al mercado estadounidense, una medida que empezará a regir desde el 22 de julio y que intensifica las tensiones entre las dos principales economías del continente.

La decisión llega tras una investigación comercial adelantada por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), que concluyó que Brasil mantiene prácticas consideradas desleales para los intereses estadounidenses.

En respuesta, el Gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva calificó la medida como “un acto sin justificación económica” y anunció que “pondrá en marcha la Ley de Reciprocidad”, con la que aplicará gravámenes equivalentes a productos procedentes de Estados Unidos.

La nueva disputa comercial surge cuando Brasil entra en la recta final hacia las elecciones presidenciales de octubre, en las que Lula se perfila para enfrentar a Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro y principal figura de la derecha brasileña.

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Estados Unidos acusa a Lula de negociar “de mala fe”

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, confirmó el endurecimiento de los aranceles y responsabilizó directamente al mandatario brasileño.

“El presidente Trump ha ordenado a la Oficina del Representante Comercial imponer un arancel del 25% a la mayoría de las importaciones brasileñas. No haya ninguna duda sobre el motivo: el presidente Lula y su Gobierno no han negociado de buena fe con Estados Unidos”, afirmó Rubio.

El funcionario sostuvo además que las políticas económicas impulsadas por Brasil afectan tanto a los consumidores estadounidenses como a los propios brasileños.

Según Rubio, durante el último año Lula habría priorizado intereses políticos antes que alcanzar un acuerdo comercial con Washington, razón por la que calificó los nuevos aranceles como “el precio que hay que pagar”.

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Las razones de Estados Unidos para imponer el nuevo gravamen

La USTR defendió la medida argumentando que Brasil mantiene prácticas comerciales que perjudican la competencia.

Entre los principales cuestionamientos aparecen políticas relacionadas con el comercio digital, servicios de pagos electrónicos, aranceles preferenciales considerados injustos, protección insuficiente de la propiedad intelectual, restricciones al acceso del etanol estadounidense, presunta interferencia en políticas anticorrupción y problemas relacionados con la deforestación ilegal.

Uno de los puntos más sensibles es el sistema de pagos electrónicos PIX, desarrollado por el Banco Central de Brasil.

Estados Unidos considera que este mecanismo ha favorecido al sistema financiero brasileño en detrimento de empresas estadounidenses como Visa, Mastercard y Google Pay, cuyos ingresos se han visto reducidos por el crecimiento del sistema gratuito utilizado diariamente por millones de brasileños.

Para las autoridades estadounidenses, Brasil también habría favorecido a productores agrícolas mediante tierras provenientes de deforestación ilegal, otorgándoles ventajas competitivas frente a agricultores estadounidenses.

Brasil rechazó modificar el sistema PIX y otras exigencias

Durante los últimos meses ambos gobiernos sostuvieron negociaciones para intentar evitar una nueva ronda de aranceles.

Sin embargo, Brasil dejó claras varias líneas rojas. El Gobierno de Lula se negó a modificar el funcionamiento del sistema PIX, considerado uno de los mayores éxitos tecnológicos y financieros del país.

También rechazó ampliar las condiciones de ingreso del etanol estadounidense al mercado brasileño y descartó otorgar mayores beneficios regulatorios a las grandes empresas tecnológicas de Estados Unidos.

Más de 40 empresas y asociaciones comerciales estadounidenses solicitaron formalmente a la Casa Blanca evitar nuevos aranceles por el impacto que tendrían sobre las cadenas productivas de ambos países.

Las presiones del sector empresarial llevaron a Estados Unidos a elaborar una lista de más de 2.100 excepciones, con el fin de reducir los efectos económicos del nuevo paquete arancelario.

Entre los principales productos brasileños que no estarán sujetos al gravamen aparecen carne bovina, café, jugo de naranja, celulosa y componentes para la fabricación de aeronaves. Sin embargo, miles de productos sí quedaron incluidos dentro del nuevo arancel.

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Qué productos sí pagarán el arancel del 25%

La medida afectará una amplia gama de bienes exportados por Brasil. Entre ellos se encuentran azúcar, maquinaria agrícola, maquinaria eléctrica, prendas de vestir, papel, acero, productos farmacéuticos, aeronaves civiles y componentes, vehículos de pasajeros y transporte, materiales informativos como películas, publicaciones impresas y obras de arte.

La USTR sostiene que estas medidas buscan garantizar condiciones de competencia más equilibradas para trabajadores, agricultores y empresas estadounidenses.

Además, el organismo aseguró que, pese al anuncio, Washington mantiene abierta la puerta para continuar negociando con Brasil.

El Gobierno brasileño reaccionó con dureza y en un comunicado oficial calificó la decisión estadounidense como un “hito lamentable” en la relación bilateral y aseguró que “no existe justificación alguna” para imponer los nuevos aranceles.

Brasilia insistió en que nunca abandonó la mesa de negociación, pese a no reconocer la legitimidad de la investigación estadounidense, la cual considera incompatible con las normas multilaterales del comercio internacional.

El Ejecutivo recordó además que Estados Unidos mantiene una posición comercial ampliamente favorable.cSegún cifras oficiales brasileñas, Washington ha acumulado un superávit comercial de 424.500 millones de dólares en bienes y servicios durante los últimos 15 años, mientras que el 76% de las importaciones estadounidenses ingresan a Brasil sin pagar aranceles de importación.

El Gobierno también rechazó las acusaciones sobre deforestación y afirmó que desde 2023 ha reducido de manera significativa la destrucción de bosques mediante una ofensiva contra los delitos ambientales.

Además de anunciar la aplicación inmediata de la Ley de Reciprocidad, Brasil aseguró que continuará diversificando sus relaciones comerciales con otros mercados.

China reduce el impacto económico del conflicto

Pese a la magnitud del anuncio, empresarios y autoridades brasileñas consideran que el efecto económico podría ser limitado. Durante la última década, China desplazó a Estados Unidos como principal destino de las exportaciones brasileñas, por lo que actualmente las ventas hacia el mercado estadounidense representan apenas 11% del total exportado.

Además, el país ya enfrentó una situación similar. El año pasado, Trump había impuesto un arancel del 50% sobre parte de los productos brasileños.

Aunque el impacto inicial fue considerable, la amplia lista de excepciones y un programa de créditos y ayudas impulsado por el Gobierno de Lula permitieron amortiguar el golpe. Muchas empresas también lograron redireccionar sus exportaciones hacia otros mercados. Las autoridades brasileñas esperan que el escenario actual siga una dinámica similar.

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Los aranceles llegan en plena campaña presidencial

Más allá de sus efectos comerciales, el nuevo paquete arancelario tiene un fuerte componente político. Hace un año, cuando Trump endureció las sanciones comerciales mientras avanzaba el proceso judicial contra Jair Bolsonaro por el intento de golpe de Estado, que terminó con una condena de 27 años de prisión, Lula utilizó el conflicto para fortalecer un discurso de defensa de la soberanía nacional.

Ahora, a pocos meses de las elecciones presidenciales, la estrategia vuelve a cobrar protagonismo. En su comunicado, el Gobierno brasileño acusó directamente a la familia Bolsonaro de colaborar con Washington para promover medidas contra Brasil.

“Son falsos patriotas que diseñaron y defendieron públicamente acciones contra nuestro país, movidos por objetivos electorales”, afirmó la Presidencia.

La semana pasada, Flávio Bolsonaro viajó a Estados Unidos para intentar frenar los nuevos aranceles y pidió aplazar cualquier decisión hasta después de las elecciones de octubre, al considerar que la medida estaba siendo utilizada políticamente por el Gobierno de Lula.

Mientras tanto, una encuesta del Instituto Quaest divulgada esta semana muestra que el presidente brasileño amplió su ventaja electoral y ahora supera por ocho puntos a Flávio Bolsonaro, quien enfrenta un desgaste político por las controversias alrededor de su entorno familiar y por la percepción de cercanía con los intereses de Donald Trump.

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