Tiempos de espera de hasta un año disparan hasta 30% el precio de motos usadas sobre las nuevas
La fuerte demanda y la espera de hasta un año de algunas referencias, como la NMAX de Yamaha y la XR190 de Honda, hicieron que se comercialicen $5 millones por encima de una nueva, en compraventas de Medellín.
La motocicleta se convirtió en el mejor aliado del colombiano, en general, para movilizarse o ir al trabajo. Solo basta ver cómo circulan cada día por las vías millones de estos vehículos de dos ruedas para ir desde temprano a los trabajos, universidades, actividades de ocio y demás. Esto, incluso, ubicó a Colombia como uno de los 10 mercados del mundo que más adquiere este medio de transporte, con más de 1,1 millones de unidades vendidas en 2025.
Tanto es el auge de ventas que lo más normal en cualquier mercado de bienes durables es que estos pierdan valor apenas salen del almacén, pero en el país esa lógica comenzó a invertirse para algunas motocicletas. Hoy en día, hay modelos que, pese a ser usados o matriculados hace meses, se venden por encima del precio oficial de uno completamente nuevo.
Lo más curioso es que la explicación no está en una edición limitada ni en una característica particular, sino que conseguir una puede tomar hasta un año. Mientras un comprador espera entre seis meses y un año para recibir una Yamaha NMax V3 o una Honda XR190 2.0 desde un concesionario, en compraventas aparecen unidades disponibles para entrega inmediata, eso sí, con sobreprecios que pueden superar los $5 millones.
El fenómeno se presenta en el mercado de la compraventa de motocicletas y crea oportunidades de negocio para particulares que, incluso, compran motos nuevas únicamente para revenderlas semanas después a un mayor valor. Cabe aclarar que esto pasa porque desde el año pasado Colombia atraviesa uno de los mayores auges de motocicletas de su historia.
Le puede interesar: Bajaj, AKT y Suzuki lideraron las ventas de motos en un 2025 que cerró con más de 1,1 millones de registros
Solo durante el primer semestre de 2026 se matricularon 654.146 unidades nuevas, 164.315 más que en igual periodo del año pasado, lo que representa un crecimiento de 33,7%. Pero ese crecimiento también desbordó la capacidad de respuesta de algunas marcas y ensambladoras. “Cuando el precio no puede subir oficialmente y la oferta no alcanza para atender la demanda, el ajuste se hace por cantidades.
Es decir, aparecen las filas de espera. El mercado de segunda mano termina mostrando cuál es realmente el precio que la gente está dispuesta a pagar”, explicó Sofía Rodríguez, docente de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad de San Buenaventura.
Según la docente, la diferencia entre el precio oficial de una motocicleta y el que termina pagando un comprador en una compraventa corresponde a lo que la teoría económica conoce como un “precio sombra”, el valor que adquiere la posibilidad de tener el vehículo de inmediato.
“La gente con la compra de una motocicleta también compra el tiempo. Si una persona utiliza la moto para trabajar en domicilios, mensajería o transporte, esperar ocho meses puede costarle mucho más que pagar varios millones adicionales”.
Ese comportamiento, añadió, es poco frecuente en bienes que normalmente se deprecian y solo ocurre cuando confluyen otros factores como una oferta restringida, una demanda extraordinariamente alta y un costo elevado por esperar.
Negocio comenzó en pandemia
Quienes llevan décadas viviendo del negocio de las motocicletas coinciden en que la pandemia fue un punto de quiebre. Hernán Duque, fundador y administrador de DugoMotos, concesionario de motos nuevas y usadas, recordó que fue en ese momento cuando el mercado cambió por completo.
“El incremento en la venta de motocicletas empezó a partir de la pandemia. Cuando encerraron al país, quienes podían seguir trabajando eran los domiciliarios, mensajeros y repartidores. La gente entendió que una moto no era solamente un medio de transporte, sino también una herramienta para producir ingresos”, afirmó.
Ese cambio de percepción disparó la demanda y, con ella, comenzaron a aparecer las primeras listas de espera que, lejos de desaparecer, terminaron consolidándose en algunos modelos específicos.
“Hoy día tenemos referencias con preventas de tres, cuatro y hasta cinco meses. En otros casos, como la Yamaha NMax o la Honda XR190, los tiempos de espera pueden llegar a diez meses o incluso más. Esa escasez es la que impulsa el mercado de las motos usadas”, sostuvo.
Por su lado, Daniel Duque, administrador de la compraventa Tecnomotos, ubicó el inicio del fenómeno hacia 2021. “La NMax viene con un furor desde que salió la primera versión. Gustó demasiado. La gente la quiere ya, porque también existe un componente de moda. El que tiene el dinero no quiere esperar un año para que le entreguen la moto”.
Para él, este cambio supera un simple problema logístico, ya que “la motocicleta hoy día le resuelve la vida a mucha gente. Yo mismo prefiero moverme en moto que en carro. Una vuelta que en moto hago en una hora, en carro me puede tomar cuatro o cinco. Eso explica buena parte de la demanda”, dijo.
Lea más: En Colombia se venden 2,4 motos cada minuto
La NMax, la reina de la reventa
El modelo que mejor refleja este fenómeno que la Yamaha NMax 155. Su precio oficial ronda los $16,8 millones, en concesionarios, dependiendo de los costos de matrícula y otros trámites sube a los 18 millones. Sin embargo, en el mercado de compraventa las unidades prácticamente nuevas se ofrecen entre $22 millones y $23 millones. Cinco millones de diferencia únicamente por no tener que esperar.
Lo llamativo es que, según fuentes consultadas por EL COLOMBIANO, quienes más están aprovechando esta diferencia no son necesariamente las compraventas legales. “Esto se convirtió en un negocio para particulares. Hay personas que se inscriben en varios concesionarios al mismo tiempo, en Medellín, Bogotá, Cali y otras ciudades. Cuando finalmente les entregan la motocicleta, simplemente la revenden más cara. No es un negocio ilegal, pero sí ha hecho que el precio de reventa aumente considerablemente”.
El empresario de DugoMotos aseguró que decidió dejar de comercializar temporalmente algunas NMax nuevas para evitar entrar en esa dinámica. “Preferimos no venderlas. Hacer una venta para entregar una moto dentro de diez meses genera incomodidad con el cliente y además se presta para que terceros hagan negocios con esos cupos”.
En Tecnomotos el comportamiento del mercado se siente todos los días. “Nuestro fuerte son las NMax. Podemos tener más de veinte en vitrina. El año pasado vendimos más de 300 y este año hay días en los que salen cuatro o cinco en una sola jornada”, agregó Duque.
Los colores comenzaron a influir en la cotización, por ejemplo, “las grises son las más apetecidas. Cuando llega un color nuevo, la primera compraventa que lo recibe prácticamente pone el precio del mercado. Ahí también hay una competencia”.
Se disparó también la XR190 2.0
Si la Yamaha NMax es el caso más visible de este fenómeno, la Honda XR190 representa otro de los modelos donde la falta de inventario terminó alterando por completo las reglas del mercado. Hasta hace pocos años conseguir una XR190 era relativamente sencillo, tardaba máximo una semana para su entrega.
Pero desde hace un par de años, dependiendo del concesionario, los tiempos de entrega pueden ir de seis meses hasta un año, lo que abrió espacio para que las unidades disponibles, que está nuevas o con poco kilometraje de rodaje, en compraventas se comercialicen por encima del precio oficial, el cual ronda los 13,9 millones, con corte a julio del 2026.
El fundador y administrador de DugoMotos aseguró que la situación responde principalmente a la falta de oferta y no necesariamente a un incremento extraordinario de compradores. “En estos momentos una Honda XR190 tiene aproximadamente seis meses de espera. Eso no viene por la demanda de la moto, sino por la escasez. Es algo muy diferente”.
Mientras tanto, el administrador de Tecnomotos coincidió en que la espera se ha ido alargando progresivamente. “La XR190 comenzó demorándose tres meses para la entrega. Después fueron seis meses, luego ocho meses y ya vamos en un año”.
La consecuencia ya es evidente en los precios, por ejemplo, mientras una XR190 nueva puede costar alrededor de $15 millones con matrícula, una unidad cero kilómetros disponible para entrega inmediata puede venderse entre $16 millones y $17,5 millones en una compraventa. Sin embargo, el comportamiento cambia cuando la motocicleta ya ha sido utilizada.
“Si una XR tiene mil kilómetros ya pierde ese diferencial. La gente prefiere poner un poco más de plata y comprarla completamente nueva”, explicó Duque.
Conozca también: Colombia está entre los 10 países donde más se venden motos: 1,1 millones en 2025
Las motos descontinuadas también se valorizaron
La escasez no solo elevó el precio de las motos nuevas. También revivió modelos descontinuados que, pese a tener varios años encima, siguen siendo muy apetecidos por los aficionados. Uno de los casos más llamativos es el de la Boxer con mofle cromado.
Aunque corresponde a motocicletas fabricadas hace varios años, hoy pueden venderse prácticamente al mismo precio de una Boxer mucho más reciente.
“Una Boxer mofle cromado modelo 2015 o 2016 la puede vender casi al mismo precio de una Boxer 2022. Solo porque fue un modelo descontinuado que mucha gente considera de mejor calidad”, dijo Hernán Duque.
El administrado de tecnomotos confirmó el mismo comportamiento al afirmar: “Una Boxer con mofle negro 2025 se vende alrededor de $6 millones. Pero llega una mofle cromado 2020 y también vale cerca de $6 millones”. La Yamaha SZR también conservó buena parte de su valor luego de salir del mercado. Aunque dejó de venderse oficialmente hace algunos años con un precio cercano a $9,3 millones, hoy algunas unidades usadas se ofrecen por valores de hasta 13 millones dependiendo de su estado.
Comprador cambió
Aunque la motocicleta sigue siendo una herramienta de trabajo para miles de colombianos, las referencias más cotizadas hoy responden a perfiles de compradores muy distintos. En el caso de la NMax predominan los jóvenes y quienes buscan comodidad para movilizarse diariamente. “Es una moto de moda. La compran muchísimo los jóvenes. Hemos vendido muchas como regalo de quince años o para muchachos que entran a la universidad. También la compra mucha gente de oficina porque es cómoda y muy práctica”, aseguró Duque. La XR190, por el contrario, mantiene un público mucho más funcional.
“La mayoría termina en los pueblos. La compran trabajadores del campo, ganaderos o personas que necesitan una moto resistente para carreteras destapadas”.
Duque consideró que buena parte del fenómeno también está impulsado por los llamados “gomosos” de las motos. “Son personas para las que la moto hace parte de su estilo de vida. Quien solo necesita transportarse normalmente compra la moto que mejor se ajuste a su presupuesto”.
El comportamiento de estas referencias ocurre en medio del mejor momento que vive el mercado motociclista colombiano. DugoMotos pasó de comercializar cerca de 3.500 motocicletas hace dos años a proyectar entre 5.000 y 6.000 unidades este año.
“Estamos creciendo, pero con responsabilidad. Los booms también pueden ser peligrosos porque el mercado siempre termina regulándose”, advirtió Hernán Duque.
Tecnomotos también reporta un fuerte crecimiento. En 2025 vendió más de 450 motocicletas y este año ya supera las 370 cuando apenas ha transcurrido la mitad del calendario.
Puede leer: Colombia llegará a más de 14 millones de motos en el 2026: el desafío ahora es reducir los accidentes