Economía

El malestar de Petro por aplauso monumental a directora del Banrepública en Asofondos, ¿qué dijo?

Tras ser ovacionada en Asofondos por defender la autonomía del Emisor, la codirectora Olga Lucía Acosta enfrentó nuevas críticas de Petro, quien cuestionó sus decisiones técnicas.

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Editor de Economía. Ha trabajado en El Tiempo y Portafolio y cubierto temas macroeconómicos, empresariales y reformas. Premio Analdex 2020. Comunicador Social - Periodista de la Universidad Los Libertadores.

hace 8 horas

Hay aplausos que suenan a reivindicación y otros que se interpretan como declaraciones de guerra. Lo vivido esta semana en el Congreso Asofondos 2026, en Cartagena, fue lo primero para la codirectora del Banco de la República, Olga Lucía Acosta, y lo segundo para el presidente Gustavo Petro.

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Acosta, quien recibió una ovación por parte de empresarios y expertos tras su defensa técnica de la autonomía monetaria del Banrepública, se ha convertido en el centro de una de las fricciones más profundas del Gobierno Petro, al punto de ser calificada públicamente por el mandatario como su “peor error”.

La intervención de Acosta en Asofondos no fue solo un discurso de protocolo; fue una lección sobre la importancia de las instituciones. La codirectora fue enfática al señalar que la meta de inflación en Colombia no puede ser un “deseo” del 5% o 5,5%, sino un compromiso inamovible del 3%, lo cual responde a las recientes decisiones del banco central.

Según explicó, este esquema de inflación objetivo es lo que garantiza la capacidad adquisitiva de los ciudadanos y permite que los mercados lean a Colombia con seriedad. Para Acosta, la independencia del Emisor existe precisamente para mirar al largo plazo e impedir que cualquier Gobierno intente beneficiarse del presente generando inflación, una política que siempre termina afectando con mayor rigor a los más pobres.

La ira de Gustavo Petro con Olga Lucía Acosta

La reacción del presidente Petro ante el respaldo recibido por la codirectora fue inmediata y punzante. A través de la red social X, el mandatario cuestionó la lógica de los aplausos de los representantes de fondos de pensiones y expertos, afirmando que es natural que los dueños de los fondos celebren a quien vota por subir las tasas de interés.

Según la visión del jefe de Estado, las tasas altas solo benefician a los “especuladores” y a los dueños de los bancos, mientras castigan la producción y la productividad del país.

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Petro argumentó que alzar los costos del dinero va en contra de la base real de las pensiones, que debería ser el trabajo y la industria, y no los rendimientos financieros de corto plazo. Incluso, lanzó una advertencia directa a los sectores productivos que respaldan la política del Banco de la República: “El productor que aplauda la subida de una tasa de interés se está suicidando”.

Para el presidente, la solución a este choque institucional radica en el voto ciudadano, sugiriendo que la composición de la Junta Directiva debería cambiar para alinearse con gobiernos que prioricen la producción sobre lo que él denomina la “economía de la especulación”.

¿Por qué Petro llama a Olga Lucía Acosta su “peor error”?

El trasfondo de este enfrentamiento tiene nombres, apellidos y una cifra clave. En la última reunión de la Junta Directiva, el Banco de la República decidió subir la tasa de interés a 11,25%. Fue una decisión dividida que reflejó la tensión interna: cuatro codirectores, entre ellos Acosta, votaron por el incremento; uno votó por mantenerla y dos se inclinaron por una reducción. Ese voto de Acosta es el que Petro no perdona.

Cuando el presidente la nombró en diciembre de 2022, esperaba que su perfil como experta en desarrollo y su cercanía con el exministro José Antonio Ocampo la alinearan con su visión de política monetaria expansiva. Sin embargo, Acosta optó por el rigor técnico.

Analistas internacionales y medios como Bloomberg han señalado que su postura fue el “escudo” que evitó que Colombia siguiera el camino de Turquía, donde el presidente Erdogan forzó bajas de tasas en plena escalada de precios, provocando una inflación superior al 80%. En contraste, aunque doloroso, el Banco de la República ha logrado moderar la inflación anual, aunque todavía por encima del rango meta de entre el 2% y 4%. Incluso, en marzo se vio un repunte hasta el 5,56%.

Mientras el presidente Petro insiste en que el Banco de la República debe ser una herramienta para impulsar la producción y el empleo a través de tasas bajas, la codirectora Acosta y la mayoría de la Junta sostienen que sin estabilidad de precios, cualquier crecimiento será ficticio y terminará empobreciendo a los trabajadores.

La encrucijada es crítica: con un gasto público que ya roza los 23 puntos del PIB y una deuda cuyos intereses devoran el presupuesto de inversión, la autonomía del Emisor aparece como el último dique de contención frente a una posible crisis de confianza en los mercados internacionales.

¿Por qué el Banco de la República sube tasas?

La tarea del banco central no solo es difícil por la presión política; el entorno macroeconómico parece jugar en contra. El incremento del salario mínimo en un 23% y la suspensión de la regla fiscal el año pasado han inyectado una demanda que el Emisor intenta enfriar con tasas altas.

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A esto se suma el contexto global: el conflicto en el Golfo Pérsico ha disparado el petróleo por encima de los 100 dólares, encareciendo los fertilizantes y los alimentos, una variable que el ministro de Hacienda, Germán Ávila, utiliza para argumentar que la inflación no se debe a los salarios, sino a factores externos.

Desde el sector técnico, exmiembros de la Junta como Carolina Soto y Ana Fernanda Maiguashca han advertido que el Banco se ha quedado solo cargando el peso de la estabilidad macroeconómica. La preocupación es clara: la credibilidad institucional pende de un hilo, y si la política monetaria cede ante las presiones del Ejecutivo, se perdería el control sobre los precios, desatando una crisis de confianza que el país no podría costear en medio de sus metas fiscales.

Germán Ávila regresa a la junta del Banco de la República con condiciones

Para cerrar la semana de tensiones, el ministro de Hacienda, Germán Ávila, anunció en el Congreso su intención de regresar a las sesiones de la Junta Directiva del Banco de la República tras haber suspendido su asistencia. No obstante, planteó que su participación dependerá de que el equipo técnico del Banco y el propio gerente, Leonardo Villar, muestren disposición para reflexionar sobre posturas diferentes a la ortodoxia económica.

Ávila insiste en que las tasas altas podrían estar generando, por sí mismas, presiones inflacionarias al encarecer la producción, una posición que la mayoría de los economistas considera arriesgada. Con este ambiente caldeado, los ojos del país están puestos en la reunión de la Junta del próximo jueves 30 de abril.

Allí se verá si el regreso del Gobierno al diálogo institucional sirve para armonizar las cargas o si, por el contrario, profundiza la grieta.

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