¿La IA se meterá al negocio de la avicultura? Fenevi revela lo que viene para pollos y huevos
La transformación digital, la resiliencia empresarial y la formación de talento fueron algunos de los temas centrales del debate realizado en Cali durante el XXII Congreso Fenavi 2026.
Más de 4.000 asistentes, 50 conferencistas y 230 patrocinadores y expositores participaron del 1 al 3 de septiembre de 2026 en el Centro de Eventos Valle del Pacífico, en Cali, durante el XXII Congreso Fenavi, que reunió al sector avícola para abordar los desafíos de la industria colombiana y las perspectivas de cara a 2030.
Durante el encuentro, EL COLOMBIANO estuvo presente para conocer de primera mano las discusiones sobre el futuro de la industria. Uno de los espacios abordados fue la conferencia “Tecnología como herramienta de competitividad en un mundo cambiante: casos proactivos de innovación”, donde se analizó el papel de la inteligencia artificial, los datos, la conectividad, el talento y la capacidad de respuesta ante las crisis en las estrategias empresariales del sector.
El Congreso tuvo como eje “Avicultura Innovadora” y reunió a expertos de Colombia y otros países para abordar asuntos relacionados con incubación, bioseguridad, salud, sostenibilidad, nutrición, inocuidad, tecnología, apertura de mercados, talento humano y mercadeo. El concepto de innovación planteado durante el encuentro no se limitó a la adquisición de herramientas tecnológicas, sino que incluyó la capacidad de anticiparse a los cambios, transformar procesos y encontrar nuevas formas de generar valor en la cadena avícola.
La realización del evento en Cali también adquirió un significado particular después del terremoto que afectó recientemente a la región y al país. Fenavi expresó su solidaridad con las personas afectadas y decidió mantener el Congreso en la ciudad como una forma de respaldar su actividad económica y reconocer la importancia del Valle del Cauca para la industria avícola colombiana.
Como parte de la respuesta del gremio, se puso en marcha el “Fenavitón”, iniciativa destinada a contribuir a la reconstrucción de viviendas de familias del sector afectadas por el terremoto. Además, el evento de cierre fue cancelado y reemplazado por la “Cena de la Solidaridad Fenavitón”. Durante un año, y en alianza con ABACO, el sector entregará millones de huevos y porciones de pollo a comunidades afectadas. El manejo de estos recursos contempla mecanismos de administración y auditoría.
El terremoto llevó la conversación hacia la resiliencia
La emergencia también permitió llevar la discusión tecnológica a un escenario concreto: qué tan preparadas están las empresas y las comunidades para responder cuando sus operaciones se ven interrumpidas.
Durante el panel, Ingrid Pérez, responsable de Agencias de Google para Chile, Colombia y Perú, se refirió al papel de las alertas tecnológicas durante el terremoto del 10 de agosto. Según explicó, 15 millones de personas recibieron un mensaje a través de teléfonos Android y 7,8 millones de personas conectadas a Google Search recibieron una alerta.
La finalidad de estos sistemas es proporcionar segundos para buscar un lugar seguro antes de que se produzcan los efectos del movimiento. Pérez explicó que en los dispositivos Android la función puede configurarse mediante tres pasos: configuración, emergencia y terremoto o sismo. También señaló que los usuarios pueden consultar a Gemini según el modelo de su dispositivo, utilizando indicaciones como “Mi teléfono es X Y.” y “¿Cómo pongo la alarma?”.
La tecnología, sin embargo, no sustituye la preparación. Reconocer el sonido de una alerta, saber cómo reaccionar y establecer un punto de encuentro familiar forman parte de la respuesta ante una emergencia.
Pérez resumió uno de los efectos que dejan este tipo de situaciones con una frase: “Lo primero que se nos rompe es la confianza”.
La experiencia de Claro durante el terremoto fue presentada como otro ejemplo de la importancia de la preparación empresarial. María Luisa Escolar, vicepresidenta comercial de la compañía, explicó que la respuesta comenzó por establecer qué había ocurrido, cuál había sido el impacto sobre los trabajadores y qué equipos estaban comprometidos.
En cerca de tres minutos coincidieron tres riesgos de baja probabilidad: la pérdida de energía, la necesidad de localizar a los equipos y confirmar que estuvieran bien, y la recuperación de los servicios. La compañía activó salas de crisis y equipos técnicos, de ingeniería y de campo para restablecer la operación.
“Ensayar es importante, estar preparados es importante, ir y estar presentes en los simulacros que a todos nos causan un aburrimiento terrible es importante, tener claridad de cómo se manejan las crisis es muy importante”, expresó.
La respuesta también mostró que la conectividad depende de una infraestructura más amplia que las antenas. Las rutas de fibra óptica, los centros de datos, la nube y la capacidad de trasladar tráfico entre regiones resultaron determinantes.
Después del terremoto, el aumento simultáneo de llamadas generó congestión. Parte del tráfico fue desplazado desde el occidente hacia la costa Caribe, Bucaramanga y el oriente del país. El proceso tomó 22 minutos y la congestión disminuyó de cinco intentos de comunicación a tres, luego a dos, hasta normalizarse.
La compañía también habilitó paquetes para las personas que no tenían minutos disponibles.
“Nosotros lanzamos paquetes para que las personas que no tuvieran minutos pudieran escribir, comunicarse, decir: “Aquí estoy.” Sigan por este camino que me van a encontrar”.
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La transformación digital empieza por el negocio
El debate planteó una advertencia frente a la manera en que algunas compañías abordan la transformación digital: incorporar tecnología no garantiza por sí mismo un cambio en los resultados.
Ingrid Pérez identificó tres errores recurrentes. El primero consiste en seleccionar la tecnología antes de definir para qué utilizarla. En su lugar, las empresas deberían definir qué problema quieren solucionar o qué resultado buscan —como aumentar la facturación, exportar más huevos, mejorar el servicio al cliente o facilitar la implementación de una instrucción— y, a partir de ese objetivo, determinar qué herramienta responde mejor a su tiempo, presupuesto y disponibilidad de talento.
El segundo error es tratar la transformación digital como una responsabilidad exclusiva del área de sistemas. Pérez sostuvo:
“Los proyectos de transformación digital no son proyectos del área de sistemas, no son proyectos del área de transformación tecnológica, son proyectos de liderazgo en la compañía”.
El tercer aspecto es la dificultad para asumir el error como parte de la innovación. Las empresas necesitan establecer recursos para experimentar, probar soluciones y aprender de aquello que no funciona. También deben definir la velocidad con la que responderán a los errores, los mecanismos para identificarlos y escalarlos y las evaluaciones posteriores para determinar qué aprendizajes pueden incorporarse.
Para Tomás Ríos, director de On.Going de Eafit, los cambios no son producidos exclusivamente por las herramientas, sino por las personas que las incorporan a sus procesos.
“La tecnología no necesariamente es quien está transformando las organizaciones y las empresas. Son las personas que están detrás de la tecnología, que hacen que la tecnología la adapten”.
El acceso a nuevas herramientas ha reducido algunas barreras que anteriormente limitaban su incorporación. Ríos señaló que en la industria avícola existen oportunidades relacionadas con la sistematización, la producción, el control de temperatura y la trazabilidad. Algunas empresas ya desarrollan estas capacidades, mientras que otras pueden encontrar mayores posibilidades de acceso a partir de la reducción de costos y la disponibilidad de soluciones.
“El punto de inflexión es el acceso y posiblemente la democratización de la tecnología”, agregó.
IA, datos y nuevas formas de llegar al consumidor
La inteligencia artificial también fue abordada desde la perspectiva del mercado. Pérez señaló que las empresas necesitan observar sus estrategias desde el punto de vista del consumidor, especialmente en un contexto en el que los presupuestos de marketing son limitados y la publicidad constituye solo una parte de la relación con los clientes.
Uno de los principales desafíos es captar la atención. La IA puede utilizar información sobre las intenciones de los usuarios para acercar contenidos y productos a partir de necesidades específicas.
La búsqueda de información también está cambiando. Las consultas pueden pasar de palabras aisladas a conversaciones más extensas en las que una persona plantea un objetivo y recibe alternativas relacionadas. Pérez utilizó como ejemplo a alguien que quiere participar y ganar un campeonato de natación: la conversación puede conducir hacia rutinas de ejercicio, alimentación, dietas y recetas, entre ellas preparaciones con pollo y huevos.
En este escenario, el acercamiento de un consumidor a un producto puede comenzar con un problema o una necesidad personal y no necesariamente con una búsqueda directa de ese producto.
Para Escolar, la incorporación de tecnología debe estar vinculada con la estrategia empresarial. En un entorno marcado por cambios económicos, restricciones en las finanzas públicas y escenarios de incertidumbre política, estas herramientas pueden contribuir a responder a nuevos desafíos y generar oportunidades, pero su adopción debe partir de las necesidades y objetivos de cada compañía.
Por ello, durante el panel se planteó que las empresas definan primero hacia dónde quieren llegar y, a partir de esa meta, identifiquen qué soluciones tecnológicas pueden ayudarlas a alcanzarla. Este proceso también requiere contar con el talento necesario y desarrollar la transformación de manera responsable y segura.
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El talento sigue siendo un desafío para el sector
La disponibilidad y formación de talento aparecieron como otros de los puntos de discusión. Ríos explicó que las universidades están revisando sus modelos de formación para responder a las necesidades del mercado y que el desafío no consiste únicamente en formar desarrolladores o ingenieros. También se necesitan personas capaces de comprender los problemas empresariales y el contexto en el que se aplican las soluciones.
En Eafit, explicó, los estudiantes pueden utilizar proyectos y espacios de experimentación para enfrentarse a problemas reales, probar alternativas y aprender de los errores. Al mismo tiempo, las pequeñas y medianas empresas tienen dificultades para retener talento joven, mientras que compañías grandes y multinacionales compiten por esos perfiles. Según lo expuesto durante el panel, algunos trabajadores jóvenes permanecen entre cuatro y ocho meses en determinadas empresas antes de recibir nuevas ofertas.
Pérez señaló que Colombia cuenta con potencial de talento, pero que este necesita formación. Google desarrolla alianzas con gobiernos y organizaciones locales para ampliar el acceso a la educación digital y mencionó iniciativas como “Ya Estoy Online”, desarrollada junto con la Cámara de Comercio Electrónica, así como programas de capacitación en ciberseguridad, experiencia de usuario, gestión de proyectos, datos e inteligencia artificial.
También se destacó la necesidad de fortalecer la formación para responder a la demanda de perfiles digitales. Entre las alternativas mencionadas durante el panel estuvieron cursos de cuatro o seis meses dirigidos a personas sin experiencia previa, con contenidos orientados a adquirir conocimientos iniciales para desempeñarse en áreas digitales.
La discusión resaltó que contar con talento potencial no es suficiente y que es necesario desarrollar sus capacidades mediante procesos de formación y capacitación.
El desafío del talento también fue trasladado al campo. Escolar planteó la necesidad de encontrar mecanismos para que los jóvenes rurales mantengan su vínculo con las actividades agrícolas y encuentren en la tecnología una posibilidad de conexión, aprendizaje e innovación.
“¿Cómo hacemos que los jóvenes se vuelvan a enamorar del campo?”.
La respuesta, según lo planteado durante la conversación, requiere la participación coordinada de universidades, empresas, políticas públicas y entidades como el SENA. Para el sector avícola, el vínculo con el campo también está relacionado con su aporte a la seguridad alimentaria.
Un millón de pesos y una pregunta hacia 2030
El panel cerró con un ejercicio sobre cómo utilizar un millón de pesos para impulsar un negocio. Pérez recomendó no dispersar los recursos y vincular cualquier inversión con un objetivo concreto. “1 millón de pesos, lo primero que les diría es: no lo dividan en 10 pedacitos porque no van a lograr nada”.
Ríos planteó que una parte de los recursos podría destinarse inicialmente a obtener información sobre el mercado, identificar problemas, hacer benchmarking, encontrar brechas y analizar tendencias antes de seleccionar una solución tecnológica.
Desde el ecosistema de Claro, Escolar señaló tres posibilidades para una pequeña o mediana empresa: primero, fibra de internet; segundo, una licencia de ciberseguridad; y tercero, un servidor para proteger información en la nube pública o en un centro de datos colombiano.
El intercambio dejó planteado que la disponibilidad de tecnología no elimina los desafíos de estrategia, talento, preparación y adaptación. La discusión también incorporó experiencias de emprendimiento, como el caso de Nubank, y el desarrollo del ecosistema empresarial de Medellín impulsado por emprendedores, empresas y universidades.
En este último caso, Ríos explicó que el objetivo no se ha limitado a financiar emprendimientos, sino a conectar personas, empresas, programas y oportunidades. A partir del análisis de las necesidades de los empresarios, se desarrollaron mecanismos para orientar a quienes están comenzando, apoyar a empresas consolidadas y facilitar procesos de transformación cultural. La premisa expuesta fue que cuando a una persona le va bien, también puede mejorar el desempeño de la empresa.
Al cierre de la conferencia, Víctor Grosso preguntó cómo será la agricultura en 2030. Ingrid Pérez respondió “predictiva”; Tomás Ríos, “tendrá más trazabilidad”; y María Luisa Escolar, “de clase mundial”.
Bloque de preguntas y respuestas:
- 1. ¿Qué temas sobre tecnología se discutieron en el Congreso Fenavi 2026?
- Se abordaron inteligencia artificial, datos, conectividad, transformación digital, talento y preparación empresarial ante situaciones de crisis.
- 2. ¿Cómo puede la inteligencia artificial aplicarse a la industria avícola?
- La IA puede utilizarse para analizar datos, identificar necesidades de los consumidores y apoyar estrategias de marketing y toma de decisiones empresariales.
- 3. ¿Qué errores deben evitar las empresas al iniciar una transformación digital?
- Uno de los principales errores es elegir primero la tecnología sin definir antes qué objetivo de negocio se busca alcanzar.
- 4. ¿Por qué el talento digital es un desafío para las empresas avícolas?
- Porque la transformación tecnológica requiere personas capaces de comprender los problemas empresariales, analizar datos y utilizar nuevas herramientas.