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Lo que dijeron los gestos: la comunicación no verbal que marcó la reunión entre Petro y Trump

Sonrisas contenidas, manos tensas y pasos adelantados: el lenguaje corporal de Petro y Trump expuso lo que no quedó en los discursos oficiales. Conozca el análisis.

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hace 7 horas

Más allá de los regalos, los elogios y el tono diplomático que dejó la reunión entre los presidentes Gustavo Petro y Donald Trump en la Casa Blanca, hubo otro lenguaje que habló sin decir nada: el corporal. Las posturas, las manos, las sonrisas y hasta la forma de caminar revelaron tensiones, dudas y disputas simbólicas por el liderazgo del encuentro.

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Para entender lo que no quedó en las declaraciones oficiales ni en los comunicados, EL COLOMBIANO consultó a Jaime Andrés Ferrer, abogado de la Universidad Pontificia Bolivariana y experto en comunicación no verbal y negociación estratégica, quien analizó las imágenes del saludo, el recorrido y la conversación entre ambos mandatarios.

“La comunicación no verbal es un complemento científico de la negociación. Permite comprender lo que las personas no dicen, pero manifiestan con su cuerpo. Para que un gesto sea válido debe repetirse con una confiabilidad mínima del 85%”, explicó.

El primer momento clave fue el apretón de manos. Según Ferrer, la proxémica —la manera como los cuerpos se aproximan— dejó señales contradictorias. Aunque Petro extendió su mano derecha, fue su hombro izquierdo el que se adelantó hacia Trump. “Eso no es natural y suele asociarse a desconfianza o prevención”, señaló.

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Trump, en cambio, avanzó con su hombro derecho, lo que sugiere apertura e interés real por el contacto.

Las manos también contaron su propia historia. Petro saludó con la palma hacia abajo, un gesto conocido como pronación, que transmite intención de liderazgo o dominio. Trump mostró la palma hacia arriba —supinación—, asociada a disposición para escuchar o ceder espacio. “La foto muestra a un Petro queriendo liderar la reunión, pero con alta desconfianza, mientras Trump se ve más abierto al diálogo”, resumió el experto.

Otro detalle llamativo fueron las sonrisas. Ferrer las calificó como “falsas” en ambos casos. “Las comisuras se mantienen rectas y los ojos casi no se cierran. Una sonrisa auténtica involucra todo el rostro”. Como contraste, mencionó encuentros previos de Petro con otros líderes, donde sí se evidenció una expresión más genuina.

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Durante la caminata por el Despacho Oval, el análisis también arrojó señales de competencia simbólica. Tradicionalmente, quien ocupa el centro o guía el contacto físico lidera el recorrido. Trump tocó con su mano derecha el cuerpo de Petro, un gesto de control del espacio. Sin embargo, el mandatario colombiano se adelantó algunos pasos. “Eso indica un deseo de imponer protagonismo o marcar liderazgo”, explicó Ferrer.

Ya sentados, las manos volvieron a revelar tensión. Petro adoptó lo que el experto denomina “manos en M1”, con las palmas intentando salir del cuerpo y el meñique orientado hacia sí mismo, un gesto que sugiere contradicción interna o incomodidad con lo que se dice. “Puede haber dudas o molestia frente al tema que se está tratando”, señaló.

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Trump, por su parte, mostró movimientos disidentes —una mano pronada y la otra supinada—, asociados a la idea de obligación o deber. “No necesariamente gusto, pero sí responsabilidad de ayudar”, agregó.

El análisis se extendió también a los equipos. Ferrer observó rigidez corporal y gestos de contención emocional en varios asistentes, lo que sugiere un ambiente tenso pese a la narrativa pública de cordialidad.

En conclusión, mientras Petro proyectó mayor tensión y una búsqueda constante de liderazgo, Trump pareció más relajado y dispuesto a escuchar. “Lo interesante es que el cuerpo contradice el discurso de luna de miel. Hubo cordialidad, pero también prevención y cálculo político”, concluyó.