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El homicidio, una plaga que no toca a San José de la Montaña

  • 1. Panorámica San José de la Montaña. 2.Hildebrando Velásquez, la última persona asesinada en el municipio. 3. Egidio Mesa, sepulturero. 4. La morgue permanece cerrada. FOTOs andres valencia
    1. Panorámica San José de la Montaña. 2.Hildebrando Velásquez, la última persona asesinada en el municipio. 3. Egidio Mesa, sepulturero. 4. La morgue permanece cerrada. FOTOs andres valencia
  • 1. Panorámica San José de la Montaña. 2.Hildebrando Velásquez, la última persona asesinada en el municipio. 3. Egidio Mesa, sepulturero. 4. La morgue permanece cerrada. FOTOs andres valencia
    1. Panorámica San José de la Montaña. 2.Hildebrando Velásquez, la última persona asesinada en el municipio. 3. Egidio Mesa, sepulturero. 4. La morgue permanece cerrada. FOTOs andres valencia
  • 1. Panorámica San José de la Montaña. 2.Hildebrando Velásquez, la última persona asesinada en el municipio. 3. Egidio Mesa, sepulturero. 4. La morgue permanece cerrada. FOTOs andres valencia
    1. Panorámica San José de la Montaña. 2.Hildebrando Velásquez, la última persona asesinada en el municipio. 3. Egidio Mesa, sepulturero. 4. La morgue permanece cerrada. FOTOs andres valencia
  • 1. Panorámica San José de la Montaña. 2.Hildebrando Velásquez, la última persona asesinada en el municipio. 3. Egidio Mesa, sepulturero. 4. La morgue permanece cerrada. FOTOs andres valencia
    1. Panorámica San José de la Montaña. 2.Hildebrando Velásquez, la última persona asesinada en el municipio. 3. Egidio Mesa, sepulturero. 4. La morgue permanece cerrada. FOTOs andres valencia
Por juan david ortiz franco | Publicado el 22 de enero de 2015
Infografía
El homicidio, una plaga que no toca a San José
10

años y 10 meses sin homicidios lleva el municipio de San José de la Montaña.

En definitiva

San José de la Montaña, en el Norte de Antioquia, cumplirá en marzo 11 años sin que ocurran homicidios en su jurisdicción. Autoridades señalan retos por microtrafico y robo de ganado.

“Aquí el sepulturero va a tener que hacer una recolecta o esperar a que llegue un médico que tenga funeraria”, dice Egidio Mesa. Habla de sí mismo en tercera persona. Es el sepulturero de San José de la Montaña y desde el 4 de marzo de 2004, hace ya casi 11 años, no ha tenido que enterrar a nadie que haya sido asesinado en esa población del Norte de Antioquia.

Esos 10 años sin homicidios no fueron noticia hasta que el pasado fin de semana, en un consejo de seguridad, el secretario de Gobierno de Antioquia, Santiago Londoño Uribe, destacó el caso de San José como un ejemplo de convivencia: “Habla de una cultura que cree en la legalidad, en la solidaridad y en el respeto por la vida”, dijo Londoño.

San José es un pueblo frío, pequeño. Tiene poco más de 3.200 habitantes y, según los registros oficiales del hospital Laureano Pino, en 2014 hubo solo 11 muertes, de ellas, 10 fueron por causas naturales. Por eso, Egidio, el sepulturero, que solo recuerda haber enterrado a ocho el año anterior, dice que la cosa ya no es como era antes, que “en San José la gente ya no se muere”.

Ahora vive de los enfermos y de unos pocos que se mueren de viejos. Le pagan por entierro y mientras tanto pinta casas y hace arreglos, dice sonriendo, con algo de humor negro, que así es como se la “rebusca”, que no puede esperar a que haya un muerto porque sería él quien se moriría de hambre.

La última víctima

La morgue del pueblo es un cuarto pequeño, de paredes blancas y rojas. Permanece cerrada con llave, igual que la funeraria y el cementerio que solo abre cuando alguien necesita visitar alguna tumba.

Matilde Chavarría, regente de farmacia, trabaja en el hospital hace 31 años y dice que no siempre fue así. “Hace 15 o 20 años todos los días era un médico para abajo a hacer una necropsia, esa fue una época muy difícil”.

Abajo es a tres cuadras del hospital. El cuarto donde funciona la morgue, ahora casi en desuso, se levanta en una esquina de un potrero, a unos pocos pasos del cementerio donde están los restos de Hildebrando Velásquez Ruiz.

Ese 4 de marzo de 2004 llegaron hasta su negocio varios hombres del bloque noroccidente de las Autodefensas Unidas de Colombia, se lo llevaron a las afueras del pueblo y le dispararon. Era comerciante, tenía 40 años. “No se le quiso arrodillar a los paras”, dice un exconcejal.

Egidio, el sepulturero, es el dueño de las llaves del cementerio, abre un candado, camina directo a la tumba de Velásquez y señala con el dedo una lápida que tiene al lado una botella de gaseosa con un ramillete de flores. “Este fue el último muchacho que mataron acá. Hildebrando, tenía una tienda y vendía muy barato, lo queríamos mucho”.

“El frío que los mantiene apagaditos”

El periodo más crítico de la historia reciente de San José de la Montaña, entre 1997 y 2004, se cerró con esa muerte. La personera, Natalia Luján, dice que después vino una ofensiva contra los paramilitares de la zona y luego la implementación de la Ley de Justicia y Paz.

Según la funcionaria, con el proceso de desmovilización algunos integrantes del Bloque Noroccidente volvieron a la vida civil y, aunque otros siguieron delinquiendo, se fueron a otros municipios más llamativos por sus recursos.

La personera agrega que el impacto de esa época aún se percibe. En su despacho sigue recibiendo las declaraciones de personas que todavía esperan una respuesta sobre desplazamientos y asesinatos ordenados por los paramilitares.

San José ha aprendido a vivir con ese recuerdo. Sin embargo, ahora la historia es diferente. “Después de todo eso que nos tocó vivir, la gente aprendió a entender que el diálogo es la mejor alternativa para resolver sus conflictos”, dice Luján.

El alcalde, Mauricio Correa, coincide con la personera, asegura que el pueblo ha aprendido a utilizar el diálogo para solucionar sus problemas. Para él, sin embargo, son muchas más las razones que explican por qué San José de la Montaña cumplió una década sin homicidios.

Dice que también es una cuestión de idiosincrasia, de calidad de vida y de confianza en las instituciones. “Aquí hay gente buena y trabajadora, que cree en la vida y en la institucionalidad. Se concilia y se denuncia. Tenemos buenos servicios públicos. Además, somos poquitos, eso también influye”, dice Correa.

Por su parte, el padre Conrado Múnera, párroco de San José desde hace dos años, hace otra lista extensa. Dice que es gracias a la religión, a la familia, a la educación. También al frío y al trabajo. “Quizá se debe al mismo clima, como es tierra fría la gente se acuesta temprano y no tiene tiempo de celebrar el guayabo. Además, tienen un trabajo muy absorbente, a las 3:00 de la mañana se tienen que levantar a ordeñar, por eso no son efervescentes, yo creo que es el frío lo que los mantiene apagaditos”.

Egidio, el sepulturero, tiene su propia versión. Dice que son pocos y se conocen, que no todo es perfecto pero que en la mayoría de los casos los problemas se resuelven hablando. Él mismo fue una víctima de la época de violencia que vivió su pueblo. Se desplazó en 1998, pero decidió regresar. Por eso, a pesar de que su trabajo ahora es poco, dice con orgullo que San José de la Montaña superó la época de zozobra que tuvo que afrontar.

Las preocupaciones

Azucena Toro es auxiliar de enfermería del hospital de San José de la Montaña hace 28 años. En una sala de urgencias enfrentó momentos de violencia que no quiere recordar.

“Ahora lo que atendemos es sobre todo hipertensos y enfermedades comunes. La mayoría de las urgencias son por accidentes de tránsito que se volvieron un problema desde que pavimentaron la carretera”.

Los problemas de seguridad se concentran en el robo de ganado y en el microtráfico, fenómenos que empezaron a percibirse el año anterior. Esos, justamente, fueron los temas del consejo de seguridad de la semana anterior.

Sin embargo, hay otros retos sociales. El alcalde dice que se necesitan más oportunidades para los jóvenes y diversificar la economía para que los campesinos no dependan solo de la ganadería lechera.

Por ahora y mientras se trabaja en esos retos, San José de la Montaña dice orgulloso que en marzo cumplirá 11 años sin asesinatos. “Son pocos los municipios que pueden contar esa historia”, dice el alcalde. “A nosotros nos toca seguir trabajando para que siga siendo así”.

Contexto de la Noticia

ANTECEDENTES San José afronta el recuerdo de la violencia paramilitar

Entre 1997 y 2004 San José de la Montaña enfrentó la presencia de los paramilitares del Bloque Noroccidente de las AUC. Según la Personería del municipio, la mayoría de las víctimas de esa época corresponden a casos de homicidios y desplazamientos forzados. La última víctima de ese periodo fue el comerciante Hildebrando Velásquez Ruiz. Pese a que en sus municipios vecinos persisten problemáticas relacionadas con el conflicto, después de la muerte de Velásquez y del proceso de desmovilización de los grupos paramilitares, San José inició una racha sin homicidios que, de mantenerse, llegaría el próximo 4 de marzo a 11 años sin ese tipo de crímenes.

Juan David Ortiz Franco

Periodista digital, cubro temas de Medellín y Antioquia en elcolombiano.com, convencido de que una buena historia arregla hasta el peor de los días.

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