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Los datos del gigante que unirá dos valles

  • Foto: Esteban Vanegas Londoño
    Foto: Esteban Vanegas Londoño
Por JUAN PABLO RAMÍREZ CARRASQUILLA | Publicado el 14 de agosto de 2019

No solo es el más nuevo, sino también el más largo que entra hoy en funcionamiento en el país. Y este no es el único ámbito en el que se destaca la más reciente megaobra antioqueña: desde la primera excavación hasta el momento en el que rueden por sus vías las llantas del primer vehículo que lo use, el Túnel de Oriente está marcado por cifras que dan cuenta del hito que representa.

De la extracción a la construcción

Para llevar a cabo los tres túneles que se habilitan hoy (Santa Elena 1, el principal; Santa Elena 2, de rescate; y Seminario 1, por el que se ingresa desde Las Palmas) se extrajeron alrededor de 3 millones de metros cúbicos de tierra, que equivalen a llenar más de 90.000 contenedores de carga con el material excavado.

En cuanto a la maquinaria empleada para estas labores, que en conjunto superó el centenar de equipos, se destacan cinco perforadoras jumbo, 12 palas de excavación, 12 cargadores para transportar el material extraído y 10 bombas de concreto.

Este último material tuvo una particularidad, y es que, en principio, fue incorporado con el método de preinyección, que buscaba impermeabilizar la zona antes de excavar y así minimizar el impacto de la obra en las fuentes de agua que circulan sobre el túnel. Superado este escollo, se procuró conectar los portales oriental y occidental del Santa Elena 1. El primero se perforó el 5 de febrero de 2015; el segundo el 10 de junio del mismo año. Tres años y cinco meses más tarde se encontraron, marcando el 28 de noviembre como la fecha en que los dos pasadizos se convirtieron en uno solo.

Pero no solo hasta ahí llegaría el proyecto. A los tres tubos que hoy entran en funcionamiento se sumaría en los próximos años un cuarto que, complementado con la pavimentación y adecuación del Santa Elena 2, permitiría que los vehículos circulen en un solo sentido en cada par de túneles.

Aportará al medioambiente

No solo el estado actual del túnel da cuenta de su relevancia. Uno de los estándares que demuestra la transformación que traerá el de Oriente es el de la proyección de la reducción de emisiones de gases contaminantes, factor de especial relevancia en el Valle de Aburrá. Teniendo en cuenta el recorrido que les ahorrará a los vehículos que antes debían cubrir rutas alternas para movilizarse entre el Aburrá y San Nicolás, se calcula que, por año de servicio, se dejen de emitir 11.000 toneladas de dióxido de carbono, correspondientes a los 1,5 millones de galones de gasolina que se dejarán de usar, y le darán un respiro a la calidad del aire de la región.

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