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Otra forma de contar la historia a los chicos

  • Actividades en grupo, recorridos y elaboraciones a partir de roles y datos ayudan a recrear la historia. Fotos cortesía
    Actividades en grupo, recorridos y elaboraciones a partir de roles y datos ayudan a recrear la historia. Fotos cortesía
  • Otra forma de contar la historia a los chicos
Por daniel rivera marin | Publicado el 10 de mayo de 2019
en definitiva

Visitas guiadas con temática personalizada es una de las propuestas de educación que se brinda en la Casa Museo de la Memoria, este espacio de cultura y reflexión.

Cuarenta y tres niñas sentadas en desorden en un pequeño salón del Museo Casa de la Memoria recortan papeles, rotan algunos tarros de colbón, improvisan pequeñas cajas en las que meten polvos de colores. Hacen espejuelos con cidis que ya perdieron su uso, construyen bicicletas improbables. Tratan de fabricar herramientas imaginarias que le podrían servir a un dictador o a un defensor de derechos humanos. La experimentación termina en artefactos para atrapar sueños, en bocinas para pedir ayuda, en máquinas que borran los deseos de maldad, en viajes al pasado para cambiar de un tajo el destino del país.

Todas las niñas están entre los nueve y los diez años. Cursan quinto de primaria en la Institución Educativa Jesús María El Rosal, colegio del barrio Castilla, en la comuna 5. La actividad es el cierre de un recorrido por la Casa Museo en el que aprendieron sobre los papeles que han desarrollado tanto el defensor de derechos humanos como el dictador en el conflicto armado colombiano y, también, en diferentes momentos de la historia de América Latina.

Con acompañamiento

Yeimi Barrientos Caro, profesora de Ciencias Sociales, planeó la visita de sus estudiantes al Museo Casa de la Memoria: “Cuando estaba revisando los temas que tenía que dar en la asignatura, vi que estaba el de democracia y dictadura, y me pareció que este era un espacio propicio para traerlas y que conocieran un poco cómo se han dado estos dos momentos en nuestra historia”.

Barrientos cuenta que después de varias reuniones con los profesionales del Museo determinaron un modelo de trabajo para atender a las niñas. “Todo fue muy organizado y planeamos cómo nos íbamos a desplazar por el museo, dónde tocaríamos el tema que estamos viendo en la asignatura y, además, nos dieron material para esta actividad final”.

Salomé Correa Vasco, una de sus alumnas, les cuenta a sus amigas que fabricó una varita mágica que tiene el único objetivo de hacer dormir al dictador, “y así no puede hacer nada malo, se queda dormido y todo el mundo se salva”. Después contará que durante el recorrido le causó profunda admiración saber que han existido líderes barriales que le han hecho frente a violentos como Pablo Escobar, o a jefes de milicias y paramilitares. “Me pareció muy buena la visita porque aprendí que Colombia no es solo violencia, es historia de personas muy fuertes que le hicieron frente a esto y no se dejaron llevar”.

Su amiga Isabela Agudelo Gallego, también de diez años, participa en la conversación: “Me pareció súper esta visita porque aprendimos bastante sobre nuestro pasado, por ejemplo, cómo se levantaron los barrios donde vivimos, que son el fruto de la unión de muchos líderes”.

Para los pequeños

Alejandra Cardona, líder pedagógica del Museo, explica que se plantearon la participación de los pequeños en ciertos espacios como los de la sala permanente. “Nuestra sala de larga duración no fue pensada para acercarla al público infantil, pero vimos que los niños son un grupo importante a cautivar y, en ese sentido, empezamos a buscar la manera de acercarnos a ellos. Hicimos una aproximación con la casa de Ana Frank y con la Embajada de Países Bajos donde encontramos apoyo y modelos para construir algunos relatos de los niños, así surgió nuestra exposición itinerante Niñez entre el conflicto y la esperanza”.

La exposición cuenta el conflicto armado por medio de Memo, un niño de trece años que puede viajar por el tiempo y visitar así diferentes momentos de la violencia en Colombia: La guerra de los mil días, El Bogotazo, la guerra bipartidista, entre otros. Allí se encuentra con otro niños que, como Ana Frank en su diario, le ofrecen un relato de esos días: cómo los viven, cómo los sufren.

La propuesta ha sido recibida con gran jubilo en colegios y espacios públicos de la ciudad; y desde la Casa Museo se dieron cuenta de que no había necesidad de nombrar la guerra, de buscarle caminos; los niños ya la han vivido, la han conocido de cerca.

Contexto de la Noticia

PARA SABER MÁS para programar una visita

Aunque todos los niños pueden entrar al Museo Casa de la Memoria, para recibir una atención personalizada a grupos grandes es necesario aplicar por medio de la página web, de esta manera se garantiza que tendrán contenidos especializados y guías que sabrán atender a sus dudas de manera más pertinente. Quienes más asisten bajo esta modalidad son estudiantes y miembros de grupos culturales.

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