En el Ejército también hay héroes de cuatro patas

  • Los perros son esenciales para detectar explosivos o estupefacientes en todo el territorio nacional. Sus acciones han salvado muchas vidas. FOTO Juan Antonio Sánchez
    Los perros son esenciales para detectar explosivos o estupefacientes en todo el territorio nacional. Sus acciones han salvado muchas vidas. FOTO Juan Antonio Sánchez
Por ricardo monsalve gaviria | Publicado el 25 de marzo de 2019
en definitiva

La vida de los perros en el Ejército también trae sacrificios. Este año esa institución ha perdido a cinco caninos mientras realizaban labores en el área de operaciones contra grupos ilegales.

Entre los años 70 y 80, la guerrilla del Eln comenzó a copiar el uso de prácticas con explosivos desarrolladas en la guerra de Vietnam y según el Ejército, en zona rural del municipio de San Vicente de Chucurí, Norte de Santander, fue donde se tuvo uno de los primeros registros del uso indiscriminado de este tipo de arma.

Desde ese momento, las Fuerzas Armadas comenzaron a buscar posibilidades para contrarrestar esa nueva estrategia que cada vez se volvía más común en los grupos insurgentes. Pasaron los años y se dieron cuenta de que la solución perfecta tenía cuatro patas.

Hace poco más de 15 años, como lo señala el Ejército, tras largos meses de entrenamientos, los perros empezaron a acompañar a la tropa en el área de operaciones, incluso a internarse en la selva por meses con los soldados. El resultado fue exitoso, los caninos detectaban explosivos instalados en caminos, trochas, en la maraña. Poco a poco comenzaron a salvar cientos de vidas, ya eran parte de la tropa, un hermano, un soldado más.

“Cuando la unidad en la que está el canino sale del área de operaciones a un reentrenamiento, el perro también; si esa unidad sale a descansar, el perro también tiene su periodo de descanso y cuando está en alguna situación de salud, el perro también tiene derecho a tratamiento. Es un miembro más del Ejército”, afirmó el coronel Jorge Armando Ramírez, director de Caninos del Ejército Nacional.

En la actualidad, esa institución cuenta con el servicio de 2.197 perros de diferentes razas, de los cuales 1.694 son operacionales, es decir, están en diferentes misiones en el territorio nacional.

Sin embargo, el conflicto armado no tiene compasión y los perros lo sufren. Desde el año 2012, según el coronel Ramírez, no se había registrado la muerte de alguno de estos animales, pero este 2019 ha sido diferente y en tan solo tres meses, cuatro caninos han perdido la vida en el desarrollo de operaciones militares, otro más resultó herido y se le tuvo que amputar una de sus patas (ver historias).

“Estos grupos están utilizando todo tipo de artimañas para engañar al perro, porque saben lo valioso que es, por eso en las estructuras ilegales nuestros caninos son objetivos de ellos. Es por eso que a diario nos capacitamos y reentrenamos para superar esas capacidades que los ilegales han obtenido con el pasar de los años”, explicó el coronel Ramírez.

Su entrenamiento

Labrador Retriever, Golden Retriever, Pastor Belga Malinois y Pastor Alemán, son las razas que mejor se adaptan a las necesidades del Ejército y por eso son las utilizadas. “Estos ejemplares caninos tienen buen desempeño en las difíciles condiciones geográficas y atmosféricas de la topografía general del territorio nacional”, dice el sargento segundo Fredy Sogamoso Jiménez, suboficial instructor canino del Batallón Pedro Nel Ospina, ubicado en el municipio de Bello, Antioquia.

Para iniciar su entrenamiento, el cual dura 18 meses y costa de 4 fases, los perros deben estar entre los 6 y 18 meses de edad.

“La primera fase consta de cobranza básica y asociación de olores, después se inician los ejercicios de punto a punto y cuarteo; para la tercera fase se hacen registros sistematizados y cuarteo (cordel pequeño hecho en lona negra que permite tener el control del ejemplar) y la última parte del adiestramiento es la adaptación a todos los medios y texturas en diferentes escenarios”, añade el sargento.

Aclara el suboficial que el vínculo con el guía, quien es el soldado que siempre está con el perro, inicia desde el primer día de entrenamiento; todos los días se trabaja para fortalecer la amistad entre canino y guía sin olvidar la jerarquía entre ambos.

“Cabe resaltar que el entrenamiento de los caninos siempre se hace en positivo, el can debe estar siempre seguro de que el guía nunca le va a hacer daño. La base fundamental del entrenamiento es la repetición y el buen trato”, agrega.

Una vez terminado el entrenamiento y para obtener la certificación de la Escuela de Ingenieros Militares, el binomio (soldado y canino) debe pasar una prueba de búsqueda en la que se debe detectar una sustancia. En esta se evalúa la capacidad física del ejemplar, que debe mantener, como mínimo, la búsqueda por 20 minutos.

EL COLOMBIANO publica las historias de Isy, Iker y Prisca, tres perros que reflejan la realidad que viven estos animales los cuales, como un soldado más, se despiertan todos los días con la misión de velar por la seguridad de los colombianos, aunque en esa tarea puedan resultar mutilado y hasta perder la vida .

Contexto de la Noticia

Para saber más ¿Cuándo terminan su servicio?

El perro hace parte de un inventario activo del Ejército. Todos tienen seis años de trabajo, aunque, aclara el Ejército, siempre están expuestos para hacer su proceso de salida, ya sea que el canino pierda su interés por buscar, por alguna afectación de salud o que cumpla su tiempo de servicio. Cuando se cumple alguna de estas, al perro se le hace un concepto médico y técnico para que se le excuse y se inicia un proceso de donación. La primera opción es para el guía y la segunda es a las personas que quieren tener este tipo de animales. En caso de muerte, en el Batallón Pedro Nel Ospina de Bello, existe cementerio canino en el que le dan el último adiós a los perros fallecidos.

Protagonistas Los perros que han salvado vidas

Image
Prisca
La heroína del catatumbo
Pasadas las 9:30 de la noche del 16 de febrero, en el helipuerto del Cantón Militar de Cúcuta, los militares se preparaban para la llegada de un Black Hawk que provenía con urgencia desde la región de Catatumbo. La aeronave transportaba a Prisca, una labrador dorada que resultó gravemente herida por una mina antipersonal mientras realizaba procedimientos de registro en el área donde el Eln había detonado una carga explosiva contra el oleoducto Caño Limón Coveñas. Durante el vuelo, Prisca estuvo en las piernas del soldado profesional Jeferson Atenenis Chía, su guía, quien le acariciaba suavemente su cabeza y le expresaba palabras de aliento al oído, mientras ella con una mirada tierna movía lentamente sus orejas. Una vez en tierra, la perra fue trasladada a un centro veterinario, donde fue intervenida. Recibió altas dosis de antibiótico vía intravenosa y medicamentos para aliviar el dolor que producían las diferentes laceraciones que tenía en su mentón, cuello y zona abdominal. Infortunadamente, a las 3:15 de la mañana, Prisca que se encontraba dormida, lentamente dejó de respirar, su valiente corazón lastimado por el daño que ocasionó la onda explosiva en su cuerpo, palpitó por última vez. El soldado Chía tomó entre sus brazos el cuerpo de su fiel amiga y la abrazó fuertemente. “Durante el tiempo que Prisca estuvo conmigo, ella salvó en más de una ocasión la vida de mis compañeros y la mía, es una heroína, una guerrera de cuatro patas y mi fiel amiga, que siempre llevaré en mi corazón”, expresó el soldado Chía. Fueron ocho meses en los que este militar se sintió afortunado de poder compartir con su fiel amiga. Confiesa que desde que ingresó al Ejército se propuso la meta de ser un guía canino y conformar un binomio (ejemplar canino y guía), para así ayudar a encontrar junto a un compañero de cuatro patas, artefactos explosivos, que mediante una detonación o desactivación profesional, evitara acabar con vidas o destruir sueños. Durante esos meses lo logró, cumplió su sueño e infortunadamente ahora le tocó ver la partida de su compañera, considerada por toda la Fuerza de Tarea Vulcano como una heroína, que dio su vida por los soldados y por los habitantes de la región de Catatumbo, Norte de Santander.
Image
Iker
Salvó vidas, pero perdió su pata
El 27 de enero, dos pelotones del Ejército, de la Fuerza de Despliegue Rápido N°3, buscaban un sitio para pasar la noche en zona rural del municipio de San Calixto, Norte de Santander. Cuando se encontraban asegurando la zona, el soldado profesional Diego Montenegro Benavides, envió a su fiel amigo Iker, un Pastor Velga de 4 años, a revisar un sector para descartar la presencia de explosivos, infortunadamente el canino detectó uno y cuando se iba a sentar para dar la señal lo activó. “Fueron minutos eternos, de inmediato llegaron los enfermeros del pelotón para estabilizar a Iker, él en el desespero intentaba pararse, pero había perdido una de sus patas, nos tocó asegurar un cerro para que pudiera ser evacuado y gracias a Dios así fue y está vivo”, narró el soldado Montenegro, quien aún confiesa estar golpeado por lo que le pasó a su perro. “Ese explosivo estaba en un camino usado por la comunidad, por nosotros, Iker salvó muchas vidas, pero perdió su patica”, agrega. Por fortuna la historia de Iker está por cambiar, el Ejército se niega a dejar en el olvido a este Pastor Belga y hace todo lo posible para que pueda recuperar, con una prótesis, la pata que perdió. Para esto se comunicaron con Animal Fix, una empresa dedicada a soluciones quirúrgicas y de movilidad animal. Tatiana Ríos, cofundadora, explicó que después de ser contactados por el Ejército, se organizó todo para mirar qué procedimiento aplicar con Iker. “Hace una semana nos contaron lo que le pasó a Iker. Le quieren dar una segunda oportunidad, calidad de vida y eso nos anima mucho, porque se trata de héroes, perros que dan todo por salvar vidas, es la primera vez que trabajamos con un canino militar y eso nos da mucho orgullo”, comentó Tatiana. Explicó que lo que sigue es que a Iker se le tomarán unas medidas para mirar si se puede proceder con una prótesis. “Se le hará un molde en donde le falta la pata, ahí determinamos si tenemos una longitud adecuada del muñón para ver si le sirve una prótesis. Si no es viable, la otra solución es hacer un arnés para estabilizar columna y cuello”, afirmó Tatiana. Mientras esto ocurre, Iker sigue con la compañía de su guía, quien está pendiente de sus curaciones, mientras que desde Catatumbo, los demás soldados que salvó, llaman cada vez que tienen señal para preguntar por el estado de salud del can.
Image
Isy
Ubicó $43.000 millones en droga
El pasado lunes 25 febrero, la Séptima División del Ejército reportó la incautación de más de media tonelada de cocaína avaluada en 43.000 millones de pesos en la región de Urabá y todo esto fue gracias a Isy, una Labrador dorada de dos años que gracias a su potente olfato, logró ubicar el alcaloide en un terreno bastante complicado. Ese día las tropas, gracias a la información suministrada por la red de cooperación ciudadana, llegaron a un sector conocido como Coquitos ubicado en el corregimiento Nueva Colonia del municipio de Turbo. Allí se encontraron con una vasta plantación de plátano y banano. En el grupo iban dos caninos, entre ellos Isy, que le tocó esperar su turno debido a que el otro perro fue enviado primero a revisar la zona para ver si ubicaba la droga. Luego de varios minutos, el primer animal lucía un poco desorientado y fue ahí cuando Isy entró en acción con su guía, quien le empezó a señalar diferentes puntos. Curiosamente, la perra se paró en un sector y comenzó a ladrar, no era la señal tradicional de haber encontrado algo (se deben sentar), por esa razón los soldados pensaron que había alguien allí y realizaron una maniobra de seguridad pero no encontraron a nadie, por lo que resolvieron remover la tierra en el punto donde Isy ladró. En efecto, en ese lugar fueron encontradas varias canecas, pero ninguna de ellas contenía droga, en su interior había pulpa de guayaba. El guía de Isy no se desanimó y alentó a su compañera a seguir buscando y tras unos minutos de recorrer el terreno, dio la señal y se sentó. De nuevo, los soldados empezaron a cavar y encontraron un depósito más grande que el anterior, sin embargo antes de llegar a este se toparon con gran cantidad de excremento, todo era para desorientar el olfato de los perros, sin embargo el de Isy fue superior y se logró el objetivo: al sacar estas otras canecas, que también tenían un poco de pulpa de guayaba, los soldados dieron el positivo: había droga. Poco a poco sacaron más de 580 bloques o ladrillos de clorhidrato de cocaína que el Clan del Golfo tenía listos para exportar a Centroamérica.
Ricardo Monsalve Gaviria

Periodista. Magíster en Comunicación de la Defensa y los Conflictos Armados de la Universidad Complutense de Madrid

Porque entre varios ojos vemos más, queremos construir una mejor web para ustedes. Los invitamos a reportar errores de contenido, ortografía, puntuación y otras que consideren pertinentes. (*)

 
¿CUÁL ES EL ERROR?*
 
¿CÓMO LO ESCRIBIRÍA USTED?
 
INGRESE SUS DATOS PERSONALES *
 
Correo electrónico
 
Acepto términos y condiciones
LOS CAMPOS MARCADOS CON * SON OBLIGATORIOS

Datos extra, información confidencial y pistas para avanzar en nuestras investigaciones. Usted puede hacer parte de la construcción de nuestro contenido. Los invitamos a ampliar la información de este tema.

 
RESERVAMOS LA IDENTIDAD DE NUESTRAS FUENTES *
 
 
INGRESE SUS DATOS PERSONALES *
 
Correo electrónico
 
Teléfono
 
Acepto términos y condiciones
LOS CAMPOS MARCADOS CON * SON OBLIGATORIOS
Notas de la sección