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Detrás de la cámara que fotografió la faceta oculta de Pablo Escobar

En este perfil, el periodista traza la silueta de quien retrató, sin quererlo, una parte de la historia de Medellín.

  • Alfonso Buitrago es periodista de la Universidad de Antioquia. Ha sido becario de la Fundación Nuevo Periodismo iberoamericano. FOTO cortesía.
    Alfonso Buitrago es periodista de la Universidad de Antioquia. Ha sido becario de la Fundación Nuevo Periodismo iberoamericano. FOTO cortesía.
  • Detrás de la cámara que fotografió la faceta oculta de Pablo Escobar
  • Detrás de la cámara que fotografió la faceta oculta de Pablo Escobar
Publicado el 30 de noviembre de 2022

Vivo y muerto, Pablo Escobar ha servido para todo: fue el nombre que las autoridades más usaron para explicar una violencia que se desbordó por muchos lados y también ha sido el rostro estampado en camisetas que se venden en los puestos turísticos del Centro de Medellín.

La historia del líder del Cartel de Medellín se ha transformado en una máquina de hacer dinero: se han hecho series y películas que de manera frontal o de soslayo utilizan la biografía del capo. En ese contexto, Alfonso Buitrago Londoño, autor de El hombre que no quería ser padre (Planeta, 2012) y El 9. Un fotógrafo en guerra (Tragaluz, 2015), y editor digital de EL COLOMBIANO, encontró al fotógrafo Édgar Jiménez Mendoza, conocido por amigos y extraños con el apodo del Chino.

Se conocieron en 2017, en medio de una visita a la ciudad de Jon Lee Anderson, reportero de la revista The New Yorker, que poco después publicó el artículo Más allá de Pablo Escobar. El vínculo entre Buitrago y El Chino sobrevivió a la partida de Anderson y se ramificó en “El Chino”, un libro que se presenta hoy, a las siete de la noche, en la librería Grámmata.

Detrás de la cámara que fotografió la faceta oculta de Pablo Escobar

¿Cuál es el aporte de su libro a las narrativas del narcotráfico en Medellín?

“El libro —con las fotografías del Chino— intenta hacer una reflexión sobre la construcción del mito de Pablo Escobar, y cómo en particular las imágenes del Chino, que han sido utilizadas ampliamente por documentalistas extranjeros de NatGeo, Discovery, History Channel y en series de Netflix y Amazon Prime, han construido una narrativa foránea del Robin Hood paisa. Mucha de esa mitología ha sido construida con las fotografías del Chino, algunas de ellas sacadas de contexto. En ese sentido, el libro hace un intento de contextualizar las fotos en sus momentos históricos y en su realidad, y trata de hacer una crítica en la construcción de esa leyenda”.

Es interesante en la biografía del Chino su militancia en el M-19 y en Esperanza, Paz y Libertad, del EPL...

“Otra de las características del libro era tratar de mostrar la historia personal de El Chino más allá de Pablo Escobar. Una de las cosas que sucedió con la utilización de su archivo fue que el fotógrafo desapareció, nunca fue protagonista de la historia que se ha construido con sus fotos. Este libro rescata los rasgos de su personalidad, entre ellos el haber sido militante guerrillero. Hizo parte del M-19 durante una etapa de su vida y fue militante y fotógrafo de la Anapo, donde fotografió las campañas políticas de María Eugenia Rojas, la hija del dictador Gustavo Rojas Pinilla. Hizo parte de la primera célula del M-19 en Antioquia, de la mano de Israel Santamaría, uno de los fundadores del M-19. Ahí cumplió tareas logísticas, de comunicación y de fotografía. Ese papel de militante se mezcla con su encuentro con Pablo Escobar. El Chino encarna esa relación que tuvo la mafia con la guerrilla”.

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Este es su segundo libro sobre un fotógrafo, ¿en qué se asemeja y diferencia del trabajo con el 9?

“El primero fue sobre Albeiro Lopera, el 9, que fue un fotógrafo de conflicto. En ambos trabajos no fue algo pensado. La figura de ese par de fotógrafo me interesó porque sus vidas retrataban a Medellín. Más allá de interesarme por sus fotografías y su archivo, encuentro en ellos que sus vidas en sí mismas reflejan una época. Siempre me retó mucho retratar al retratador, ver quién estaba detrás de esa imágenes. Me interesó saber qué significó en sus vidas personales haberse involucrado en esos momentos históricos complejos. ¿Qué costo pagaron ellos por haberse dedicado a fotografiar esos momentos? Fueron dos personajes muy distintos, dos tipos de fotografía muy distintas. El 9 fue un fotógrafo profesional, de agencia de prensa. En cambio el Chino fue un fotógrafo de eventos social y políticos que resultó casi sin querer en el medio de momentos decisivos del país”.

Por el tiempo de investigación se hizo cercano a ellos. ¿Cómo conservar la distancia con el personaje sobre el que se escribe?

“Se teje mucha amistad. Del 9 fui amigo desde antes de comenzar el libro. El 9 y yo hacíamos reportería: él tomó las fotografías de muchas de las historias que publiqué en Universo Centro. Había una amistad entrañable con él. La distancia se conserva tratando de verlos en su relación con la ciudad, de ver qué los hacía especiales y particulares. Con El Chino se creó una amistad: de alguna manera terminé siendo un confidente de sus angustias y de sus ideas, de sus comentarios y rabias. Fui muy transparente con ellos en la medida en que estaba convencido de que sus vidas, más allá de lo personal, ayudan a entender situaciones que interesan porque retratan una generación. Ellos me ayudaron a entender mucho lo que ha pasado en Medellín en los últimos cuarenta años. Ese interés permite la distancia, pero el último juez será el lector. Será quien dirá si en el texto logré retratarlos no como amigos, sino como personajes históricos de un momento en particular”.

El libro de Alfonso Buitrago Londoño sobre El Chino fue editado por la editorial Universo Centro con el apoyo de la editorial Grámmata. Será distribuido en librerías independientes de Medellín y por la plataforma virtual de ese medio de comunicación

Contexto de la Noticia

Paréntesis Pablo escobar en ficciones y libros

La figura del narcotraficante ha despertado el interés de escritores y cineastas. Uno de los primeros libros que se ocuparon de su historia fue La parábola de Pablo, de Alonso Salazar. Muy pronto el líder del cartel de Medellín dio al paso de la ficción y fue incluido en las páginas de Happy birthday, Capo, de José Libardo Porras. Escobar es uno de los protagonistas de Noticia de un secuestro, el último libro periodístico de largo aliento de Gabriel García Márquez. En la pantalla las series Escobar, el patrón del mal, y Narcos, primera temporada, han puesto la lupa en el delincuente.


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