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“Yo tomo partido”, dice Julia Navarro

  • La charla de Julia mañana será en compañía del escritor colombiano Juan Esteban Constaín. FOTO cortesía random house
    La charla de Julia mañana será en compañía del escritor colombiano Juan Esteban Constaín. FOTO cortesía random house
Por paola andrea cardonaEnviada a Cartagena* | Publicado el 30 de enero de 2015

En sus historias, afirma con convicción la autora española Julia Navarro, “hay un viaje al fondo del ser humano”. Aunque sus libros se enmarquen en contextos diferentes, hablan del ser humano y de su batalla por tomar las riendas de su vida, para decidir, “cambiar las circunstancias en las que nos movemos si es que estas no nos gustan. Es parte del juego de la vida”.

Escritora y periodista, Julia es una de las invitadas al Hay Festival Cartagena y mañana sábado conversará sobre Dispara, yo ya estoy muerto (Plaza y Janés), su más reciente novela, sobre la que ella ha aclarado, no se trata de un libro político sobre Palestina e Israel. Narra la historia de dos familias desde finales del siglo XIX hasta mediados del XX y recrea la vida en ciudades tan emblemáticas como San Petersburgo, París o Jerusalén.

A EL COLOMBIANO le contó más detalles sobre su novela y su oficio de escritora.

¿Es importante que el escritor saboree la historia? Lo comento porque hay autores que afirman sentir angustia en el proceso creativo...

“Algunos días me he ido a dormir con una sensación de insatisfacción. Cuando sucede eso no es extraño que me despierte en medio de la noche y entonces me ponga delante del ordenador, porque de repente veo claro cómo contar lo que quiero contar. Pero en general, yo disfruto escribiendo, me encanta inventar historias. Componer personajes hasta sentir que son reales”.

La obra se desarrolla entre 1880 y 1948. ¿Cómo logra construir una novela con tantos personajes, momentos, circunstancias?

“Me resulta difícil explicar cómo voy gestando una novela. Primero, hay una idea que germina, la historia que quiero contar; luego, voy visualizando a los personajes, dándoles vida. Les veo y les oigo. Es un proceso que puede durar meses, hasta que me siento a escribir. Cuando lo hago, tengo muy claro no solo cómo empieza la novela, también cómo termina, lo que no sé es en cuánto espacio voy a contar la historia que quiero contar. Mientras ‘pienso’ la novela no tomo notas, cuando me siento delante del ordenador sí lo hago, con una libreta al lado, y voy tomando apuntes, recordando cosas, fijando fechas”.

Se insiste en que el reportero no debe tomar partido. ¿Qué pasa en la literatura, teniendo en cuenta el tema de su novela?

“¿Quién ha dicho que no se puede o se debe tomar partido? El periodista tiene la obligación de contar lo que sucede, de atenerse a los hechos, a la realidad. Pero cuando uno está informando de algo terrible, imaginemos un acto terrorista, es lícito que en esa información haya una posición en contra de ese acto terrorista. La asepsia absoluta no existe. En el caso del novelista no hay una regla común. Yo tomo partido: siempre estaré en contra de la intolerancia, del fanatismo, de todos aquellos que quieran fulminar la libertad de expresión, de los gobiernos autoritarios, de los terroristas, de quienes impiden la igualdad entre hombres y mujeres, de quienes no respetan el medio ambiente, del capitalismo salvaje... De manera que yo tomo partido”.

Le escuché decir que hay un estigma sobre los autores que venden mucho. ¿A qué lo atribuye?

“A una actitud de soberbia por quienes creen que si un libro lo lee mucha gente no puede ser bueno. En realidad lo que están diciendo es que la mayoría de la gente no tiene capacidad para degustar la buena literatura y, por tanto, si una mayoría se inclina por algo es que eso no tiene calidad ya que solo unos cuantos elegidos son capaces de apreciar lo sublime. Es una actitud soberbia y ridícula. Son los lectores los que convirtieron a Cien años de soledad en uno de los libros más admirados y leídos del siglo XX. O a El nombre de la rosa, de Umberto Eco... en fin, la gente lee lo que quiere, tiene la última palabra sobre la suerte de un libro. Estoy muy agradecida con los lectores”.

Los principios o los finales, ¿qué le cuesta más escribir?

“Pues los dos, un buen principio es imprescindible para ‘enganchar’ al lector y un buen final es imprescindible para no decepcionarle”.

*Invitada por el BBVA

Contexto de la Noticia

PARA SABER MÁS su público para colombia

Otros de sus títulos reconocidos son Dime quién soy, La Hermandad de la Sábana Santa y La sangre de los inocentes. A Julia le parece importante el contacto con los lectores, “conocerles y que me conozcan. Los lectores colombianos son exigentes y para mí es todo un reto”.

Juan David Umaña Gallego

Periodista de educación y fanático de los videojuegos, los cómics, el rock y el cine.

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