La torta del cumpleaños 23 tuvo un ingrediente extra para Andrés Pila: la satisfacción de haberlo dado todo en un mano a mano con el japonés Naoya Oniyama en la Copa Mundo de Medellín, en el cual se impuso 6-5. Además, fue una sensación extraña por no estar al lado de su familia, pero sus compañeros de equipo lo hicieron sentir en casa.
En su mente guarda alegrías y tristezas vividas durante 276 meses. Atrás están los momentos de la siembra de yuca y arroz en la finca familiar en San Jacinto del Cauca (Bolívar), los pasos dados detrás de un papá que le pedía que aprendiera los oficios de la tierra y los crudos momentos que la violencia generaba en aquella zona.
Su padre, Teódulo Lemus, un hombre que se negaba a entregar su tierra, fue abordado...