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“Fui a Arabia a ganarle al Dakar”: Nicolás Robledo

  • Además de Nicolás, Colombia estuvo representado en el Dakar por los pilotos Giordano Pacheco (moto) y Antonio Marmolejo (buggys), los dos también finalizaron la prueba en Arabia Saudita. FOTO Cortesía Nicolás Robledo
    Además de Nicolás, Colombia estuvo representado en el Dakar por los pilotos Giordano Pacheco (moto) y Antonio Marmolejo (buggys), los dos también finalizaron la prueba en Arabia Saudita. FOTO Cortesía Nicolás Robledo
Publicado el 30 de enero de 2020

Esa es siempre la motivación de Nicolás Robledo para participar en el rally más exigente del planeta.

Por Jessica Quintero Serna

A Nicolás Robledo muchos lo tildan de loco. “¿Irse a sufrir en una carrera?”, pensarán. Pero para él, pasar horas conduciendo en medio del desierto, sortear dunas y formaciones rocosas soportando el frío, la lluvia y el calor sobre “Lola”, su cuatrimoto, es la mejor experiencia de su vida.

“Tienes que desearlo mucho para estar allá y avanzar, porque es muy fácil rendirse”, comenta el antioqueño de 42 años de edad que llegó el pasado jueves a Medellín luego de superar la carrera calificada como la más exigente del planeta: el Rally Dakar, que este año se disputó en medio del desierto de Arabia Saudita.

Fueron 7.500 kilómetros que desafiaron al paisa y que por poco lo dejan por fuera de la competencia en la séptima etapa, pero gracias a la modalidad “Dakar Experience” en la que pudo reengancharse (volver a la prueba sin contar en la clasificación general), logró cumplir su objetivo: llegar a la meta para demostrarles a Juanita, Martín y Tomás, sus tres hijos, que los sueños sí se cumplen si trabajas para hacerlos realidad.

EL COLOMBIANO habló con el piloto sobre este “duro reto” que pudo superar de nuevo.

Este fue su primer Dakar fuera de Suramérica, ¿qué tal la experiencia de correr en Arabia Saudita?

“Este es, por así decirlo, el tercer capítulo del Dakar. Sus orígenes fueron en África, luego pasó a Suramérica y ahora está en Arabia. Sabíamos que iba a ser muy duro, nunca había corrido en un lugar con las condiciones que tuvimos. Fue abrumador porque llegamos con muchos miedos infundados porque nos metieron mucha información, pero luego desmitifiqué muchas cosas y todo salió bien”.

¿Qué condiciones encontró?

“Hubo dos cosas muy características, la primera semana fue muy rocosa, con un trazado que tenía mucha piedra volcánica en el que si cometías un error volvías nada la moto. La segunda fue muy rápida y peligrosa, con muchas dunas. Además, nos tocaron unos días con temperaturas muy bajas, de las 12 etapas solo tuvimos dos de calor. En temas de navegación (orientación) era más exigente Suramérica, en lo físico y mental fue más duro Arabia porque las distancias eran muy largas”.

Aunque era su cuarto Dakar, fue el primero fuera de Suramérica, ¿pasó alguna “novatada”?

“No fue una novatada como tal, pero yo no soy amante a comer cosas raras. El Dakar da la opción de comer platos de la región en la que estás, si no querés eso la otra opción es pasta, entonces eso fue lo único que comí los 14 días que estuve en los campamentos”.

Usted sufrió un accidente apenas comenzando la carrera...

“Sí, fue en la segunda etapa, se me salió una llanta de la cuatri. Iba en el kilómetro 318 de 360, estaba cerca de coronar. Corría muy rápido cuando la llanta se soltó. Yo salí volando y caí sobre las costillas en medio de unas rocas. Me dio mucha rabia porque no fue un error mío, sino de un mecánico que antes de salir no apretó bien las llantas”.

Con eso el Dakar le empezó a mostrar su dureza...

“Mirá, yo me puedo quedar horas contándote historias así porque el Dakar todos los días intenta sacarte de carrera y el reto tuyo es, precisamente, mantenerte en ella. Por eso, si te soy sincero, yo no voy al Dakar a ganarle a nadie, obviamente existe el morbo de estar pendiente en qué posición vas, porque somos competitivos, pero yo, Nicolás Robledo, de Colombia, voy al Dakar a ganarle al Dakar, por eso mi objetivo siempre es terminarla”.

Luego de eso tuvo otro percance que sí estuvo a punto de dejarlo fuera...

“Ese día yo iba con Carlos Verza tranquilos, sin problema. Pero en el kilómetro 260 empezó a patinar el piñón de la caja de cambios, intento ver qué era pero no tenía cómo arreglarlo. Llamé a mi mecánico en Argentina por teléfono satelital, le conté lo que pasaba y me dijo que dejara de correr en H y me fuera en L (ambos son cambios), así me funcionó 100 km más. Me varo a 300 metros de un helicóptero, habían unos árabes cerca en un carro y les pido el favor de que me acerquen al helicóptero para que me sacaran de ahí. Fue muy frustrante porque pensé que todo había acabado”.

En esa misma etapa, en la que usted estuvo cerca de retirarse, fue el accidente de Paulo Goncalves...

“Sí. Incluso yo pasé cerca de él cuando ya se había accidentado, lo vi tendido en las dunas con dos compañeros que estaban con él, pero no tenía idea que se había matado. Cuando llego al campamento yo llamo a mi casa a decir que tengo una falla mecánica y que me toca retirarme me dicen: ‘menos mal te vas a salir porque Goncalves se murió’. Fue durísimo, ahí es cuando te empieza a jugar la cabeza y te preguntas cuánto estás arriesgando en una carrera de estas”.

¿Cuánto arriesga usted?

“Mirá, yo no vivo de esto, los de punta si tienen que acelerar porque a ellos les pagan por correr, a mí no, ahí es donde uno piensa, juepucha me tengo que cuidar y hasta dónde voy a arriesgar. A mí no me sirve de nada decirles a mis hijos: me fui a cumplir un sueño pero quedé cuadrapléjico porque me partí el ‘fundillo’. Yo tengo responsabilidades fuera de competencia, y me debo proteger”.

En medio de ese luto usted logra mantenerse en la carrera en la modalidad de reenganche...

“Esa modalidad no existía, creo que la crearon este año porque era un continente nuevo y un Dakar muy difícil. Entonces era una forma de ‘ayudar’ a los competidores a terminar la carrera, de dar una segunda vida. Yo conté con la suerte de que el día después del accidente cancelaron la etapa por la muerte de Goncalves y pude reemplazar la caja de cambios, y seguir en carrera. Me da mucha satisfacción decir que de 140 equipos que salieron de competencia, solo 19 pudimos terminar reenganchados, de esos 19 yo terminé de octavo entre carros, motos y cuatris”.

¿Cómo fue llegar a la meta después de todo lo que le pasó?

“Uno lucha tanto que llegar a la meta es lo único que quieres y cuando lo logras lo primero que pensás es ‘juepucha le volví a ganar a esta carrera’, de las pocas veces que lloro es cuando termino el Dakar porque es un esfuerzo tremendo. Esto no es para cualquiera, tienes que desearlo y desearlo de verdad”n

250
millones de pesos, aproximadamente, invirtió Nicolás Robledo en su participación en el Dakar 2020. Contó con 11 patrocinadores, entre ellos Mindeporte, Fedemoto, Grupo Ligístico y Yokomoto.

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