Pico y Placa Medellín
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El turismo de lujo crece cada vez más: se mueve entre lo exclusivo, el exhibicionismo y el buen gusto y la desmesura.
Durante siglos, el clavo tuvo un valor incalculable. Esta especia solo se cultivaba en cinco islas remotas de las Molucas, en los confines de Indonesia. Aderezar las comidas con clavo —o con nuez moscada, también originaria de ese archipiélago— estaba reservado a muy pocos, era algo exclusivo, un símbolo de riqueza y poder.
Sin embargo, en el siglo XVIII comenzó un comercio a gran escala de estas especias debido a aventureros como Pierre Poivre, que se dedicaron a robar las semillas y plantarlas en otros territorios. Como explica Jack Turner en su libro Las especias. Historia de una tentación, ese movimiento masivo de materias primas hizo que aquello que había sido único se convirtiese en popular y, por tanto, se devaluase a ojos de los ricos. Lo mismo puede decirse de los viajes.
En la época del Grand Tour, un periplo formativo por Europa que se puso de moda en la Inglaterra del siglo XVIII, viajar era un privilegio: requería mucho dinero y mucho tiempo. Sin embargo, la explosión del turismo...