El nivel de confianza en el gobierno central, que subió mucho en Colombia, no sé si en la capital, durante los ocho años del presidente Uribe, se perdió casi en su totalidad durante estos tres meses largos que tiene esta administración falsa hasta los tuétanos, en cuanto a su proceder voluble, incierto, indeciso, acomodaticio y lo más grave, desleal con quienes votamos pensando en que habría respeto por la ideología de quienes en él creímos.
Sí pero no, ala: déjate ver para atenderte, eres chusquísimo; esas expresiones son el indicador del comportamiento poco serio de este gobierno que antes que nada pretende recuperar para la alta alcurnia bogotana las mieles del poder que nacionalizó Uribe.
Ellos no perdonan que se le haya mostrado al país, que en la provincia existan personas con capacidad de ejecutar planes de gobierno serios, persistentes, reales, justos y sin necesidad de contar con la aquiescencia de estas clases, enquistadas desde siempre en las corruptas administraciones nacionales.
Comenzó mal desde el nombramiento de los ministros que, con algunas excepciones en las cuales acertó, pretendió darles gusto a sus coterráneos. Ese cuento de gobierno de unidad nacional es una frase que le permitirá cambiar de ideas y de principios en la medida en que requiera conseguir beneficios para sus amigos o seguidores.
Este señor obtuvo el 30% del potencial electoral, arropado por Uribe, y ahora quiere demostrar independencia, para darles gusto a los liberales, el Polo, los áulicos de Vargas Lleras, algún conservador de izquierda que conforma su gabinete y, en fin, a esa caterva de oportunistas que han gobernado este país y se vieron aporreados por una administración que, entre otras cosas, elevó el ingreso per cápita de los colombianos a cifras comparables con países de Europa central.
"La terna para fiscal no se cambiará", en menos de tres meses la cambió. Dicen algunos que eso es práctico. Opino que eso es cómodo, facilista y generador de incredulidad en las acciones de un gobernante. ¿Quién le creerá en un futuro cuando haga afirmaciones que suenen tajantes? Muy pocos ilusos caerán en esas argucias.
El manejo, revanchista, politizado y erróneo que le dio el ministro de Agricultura a los incentivos de los floricultores, es también una muestra del talante que tienen muchos de los que ahora conforman la alta dirección del Estado. Ellos no piensan en lo mejor para el país. No, ellos están arando para conseguir en un futuro notoriedad que les alcance para sus aspiraciones personales. Volvemos al país que teníamos hace ocho años, Qué miedo.
Postre: Dr. Uribe: empiece a pensar la estrategia para retomar el sendero que nos lleve a un mejor país. Mínimo el 75% de los colombianos lo seguirá, cualquiera que sea el camino que elija.
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