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HISTÓRICO
BAJO LA SOMBRA
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    BAJO LA SOMBRA |
Por SANTIAGO SILVA JARAMILLO | Publicado el 27 de marzo de 2013

La trata de personas es un delito en el que una persona es trasladada dentro o fuera de su país con fines de explotación sexual, laboral, mendicidad ajena, matrimonio servil o extracción de órganos. Colombia se considera un país expulsor de víctimas de trata, en donde redes asociadas al narcotráfico y el tráfico de armas engañan a personas y las desarraigan, para luego, bajo amenaza, explotarlas.

Por culpa de la misma naturaleza de la trata, el desconocimiento y el subregistro de los casos son generalizados. En efecto, en estos días de la tiranía de las cifras, lo que no se cuenta y registra, no existe. Y tanto gobierno nacional como gobiernos locales tienen pocos recursos destinados a un problema poco entendido, ignorado en la mayoría de planes de desarrollo e incluso complejo en términos legales.

El fenómeno sucede bajo la más salvaje idea de que por el engaño y la violencia se someta la voluntad y se explote a otro ser humano. La trata de personas es una expresión moderna de esclavitud; el fin de la libertad y un atentado en contra de la dignidad humana. Pocas actividades delictivas requieren tanta maldad para ser "exitosas".

Bajo esta sombra, el problema cae en un círculo vicioso de desconocimiento e inacción pública. Su poca denuncia y su ausencia en la agenda institucional, ha implicado la inactividad casi completa desde la administración pública. Algunos funcionarios, realizando sacrificios personales y asumiendo responsabilidades que no les corresponde, constituyen en muchos casos la única ayuda que reciben las víctimas.

Los más vulnerables a ser víctimas de trata de personas son los que ya han sido víctimas de otros abusos. La población desplazada, la violencia intrafamiliar, el abuso sexual, la pobreza extrema, los hogares monoparentales y el bajo nivel educativo. Las víctimas tienen una o reúnen varias de estas características; en Colombia, la acumulación de perjuicios llega a extremos espantosos y se constituye en la puerta de entrada de nuevas miserias.

Organizaciones como la OIM y UNODC realizan esfuerzos diarios por combatir esta realidad; el Ministerio del Interior y algunas administraciones locales también se han comprometido. Incluso una reciente telenovela parece indicar que la trata de personas está dejando de ser un tema oculto.

Aun así, solo bajo ideas de prevención a población vulnerable, educación y judicialización efectiva de las redes criminales, podrán el gobierno y los actores sociales abordar la lucha contra la trata de personas.