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HISTÓRICO
Cicatrices
  • Cicatrices | Archivo
    Cicatrices | Archivo
Santiago Silva Jaramillo | Publicado el 04 de enero de 2012

Somos el departamento con el mayor número de quemados por pólvora en el país; un título que parecemos llevar con orgullo, pues lo defendemos cada año con esmero. Al 22 de diciembre, el Instituto Nacional de Salud reportaba 287 quemados con pólvora, de los cuales 161 fueron menores de edad. Antioquia lidera el número de casos de niños quemados, con 42. Todo esto, por supuesto, antes de recoger las cifras del 24 y el 31, donde la quema de pólvora aumenta exponencialmente.

Hace poco más de quince años sufrí un accidente con pólvora, un episodio difícil de mi vida y del que todavía conservo un feo recordatorio en la pantorrilla de mi pierna derecha. El culpable fue un "avioncito", un cohete que debía mantenerse pegado a un pared mientras corría en círculos, dejando una estela de luz de colores. Por supuesto, la pólvora tiene esa increíble capacidad de romper las normas que se le han fijado. El "avioncito" se descontroló y luego de algunas piruetas sobre la cabeza de los presentes, se estampó sobre el pantalón que llevaba, que se envolvió en llamas en un instante. Mis recuerdos del episodio son borrosos, no tengo memoria del dolor o del olor de la piel quemada, solo del pánico que se apoderó de todos los familiares que se encontraban alrededor, mientras intentaban apagar el incendio.

La recuperación llevó algunos meses, en los que tuve que ayudarme para poder caminar y pasar por varios tratamientos para reducir lo que se intuía como una fea cicatriz en toda mi pierna. Sin embargo, mi accidente fue apenas una prueba de lo que a muchas personas les ha tocado sufrir. Fui afortunado. La cicatriz de mi pierna resulta apenas un rasguño al compararse con tantos quienes han visto sus cuerpos desfigurados o sus vidas perdidas por culpa de la pólvora.

Por supuesto, este es un llamado del que todos deberíamos haber oído suficiente. Aun así, las noches decembrinas siguen aturdiendo con el estallido de "voladores", "chorrillos" y demás. En todas las esquinas se siguen viendo los letreros que anuncian la venta de "Juegos Pirotécnicos", legales e ilegales. Pero las autoridades, como es tan común en tantos otros casos, parecen incapaces o poco dispuestas a atender este problema. Porque no basta con prohibir el uso de la pólvora y sentarse a esperar los resultados cada fin de año. Esta lucha pide que la acción de la Fuerza Pública sea activa, que se sustente en la vigilancia de toda la cadena que lleva a las tragedias.

Lastimosamente, este es otro problema público en donde solo la acción comprometida y la conciencia colectiva pueden alcanzar algún resultado. Antioquia no puede seguir siendo el departamento con mayor número de quemados del país cada fin de año. Todos los antioqueños debemos romper con este vicio que tanto daño nos hace, así tengamos que asumir la transgresión de tradiciones y estereotipos. Pues, se los aseguro, poco consuelo son las luces de colores cuando se contemplan desde la ventana del pabellón de quemados de un hospital.