Quién lo creyera, pero con los enormes y fríos contenedores que comúnmente se usan como recipientes de carga, también se hacen casas, edificios y hasta guarderías.
Marcela Rincón, una joven arquitecta paisa, descubrió esas posibilidades hojeando revistas de otros países y curioseando por internet, y decidió traerse la idea para Medellín.
Hace año y medio, en un parqueadero en la calle 9, alquilado con dos socios más, montó el primer contenedor.
Así nació Zona Libre, que hoy en día cuenta con nueve negocios en cinco de esas enormes cajas de metal, que de ser frías y aburridas pasaron a ser coloridas y acogedoras.
Restaurantes de comida española, de hamburguesas, de wraps y jugos, y hasta una joyería, todos con una decoración muy personalizada, hacen parte de la oferta de este "parqueadero comercial en contenedores", como lo define Marcela, quien diseñó los diferentes espacios.
"Todos los días hay gente tomando fotos y estoy es muy novedoso para los extranjeros", comenta ella.
A los mismos paisas también les llama la atención. "Es la primera vez que vengo y me parece muy ambiental, relajado y tranquilo. Además, la comida es deliciosa", opinó Julián Quintero, un estudiante que hace una semana disfrutó con sus amigos de una noche especial con música en vivo.
Para Marcela, "lo mejor es que el parqueadero sigue siendo parqueadero, los contenedores se siguen viendo como contenedores y es increíble que uno se amañe".
Pico y Placa Medellín
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