Si el mundo y la información van cada día más rápido la impresión les sigue el paso. Lo hace con máquinas que en un segundo tienen listos 29 ejemplares, como es capaz de hacer la rotativa Manroland Uniset 75, que está estrenando EL COLOMBIANO.
Es un ágil gigante que llegó desde Alemania y fue presentado ayer en sociedad, equipado con poderosos instrumentos y sistemas precisos.
Esta casa editorial dispuso de 45 metros de largo y 11 de alto para recibirlo, el espacio requerido para sus tres torres de impresión, cámaras de control, horno y todas las piezas de un mecanismo que funciona con la precisión que caracteriza a los germanos.
Dos de las torres son para impresión coldset (en frío), que se requiere para el papel periódico en el que la tinta se absorbe con rapidez.
Para papeles esmaltados -como los que suelen usarse en las revistas- está la tercera torre, con la tecnología heatset (en caliente). La metodología es diferente porque en los esmaltados la tinta queda superficial y no es absorbida como en el periódico. Para terminar el proceso es necesario pasar el papel por un horno que la seca.
Claro que además de estar sincronizada con la inmediatez de hoy, la Manroland Uniset 75 también lo está con la responsabilidad de cuidar el medio ambiente. El horno que usa está alimentado con gas natural y tiene un sistema para la eliminación de gases contaminantes llamado "afterburner". También en pro de la conciencia verde, los vapores que resultan, salen por una chimenea a una altura estándar para que sean inofensivos y hay menos desperdicio de papel en las pruebas.
Y es que la nueva rotativa es una sinfonía de sensores ópticos, detectores ultrasonido, contador láser de ejemplares y un transportador con pinzas.
El gigante quedará en buenas manos que lo cuidarán desde aquí y desde Europa porque, gracias a una conexión online, será monitoreado por su fabricante.
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