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HISTÓRICO
El momento y el lugar del río
  • El momento y el lugar del río | A un costado de la plaza de toros La Macarena, en la ribera del río Medellín, la artista holandesa Su Tomensen instaló su escalera. FOTO JUAN ANTONIO SÁNCHEZ
    El momento y el lugar del río | A un costado de la plaza de toros La Macarena, en la ribera del río Medellín, la artista holandesa Su Tomensen instaló su escalera. FOTO JUAN ANTONIO SÁNCHEZ
Por JUAN DAVID MONTOYA | Publicado

Les dicen no lugares. Son espacios de nadie, sitios fantasma por los que todos pasan y nadie se apropia. Eso es el río Medellín bajo la óptica de Su Tomensen y El Puente Lab. La buena noticia es que el cambio es aquí y ahora.

"En el río Medellín y en este mismo momento se deben generar las reflexiones necesarias para que este elemento de agua que recorre el valle utilice su potencial social, su capital cultural e histórico, y su capacidad inspiradora de arte", grita la invitación de la artista holandesa, en residencia artística auspiciada por El Puente Lab.

"¿Los habitantes del valle acceden al río? ¿Qué usos le dan? ¿Se habla del río? ¿Se conocen su historia y su prospectiva?": preguntas lanzadas al aire que resaltan las problemáticas de accesibilidad y visibilidad del río. Este jueves, los conductores que recorran la avenida regional en sentido sur-norte, a la altura de la Plaza de Toros La Macarena, se encontrarán con dos palabras luminosas.

Más que una recomendación, una exigencia que no da espera: aquí y ahora. "Son como un llamado para la gente porque el río es como una barrera en esta ciudad", señala Tomensen.

A contracorriente
Apuntan los creadores que esta locación es "absurda", un balcón que mira a un río contaminado y hacia una autopista ruidosa, sucia y que dificulta el acceso; el no lugar por excelencia.
A la estructura de guadua la artista le dice contraescultura. Explica que no es ese espacio típico, "el lugar cuadrado donde pones un busto", sino más bien un objeto con volumen que también sirve de mirador.

La contraescultura de Tomensen tiene un cubierta que baja al río. Esta parte de la instalación invita a pensarlo como un espacio diferente, donde tal vez en un futuro los medellinenses vayan a veranear.

Esta fue también la invitación que semanas atrás hizo El Puente Lab. Con un día de playita, los miembros del colectivo pasaron un día de recreo en las arenas que el Río de Medellín deja desnudas cuando baja su cauce.

"Es una zona muy sin alma", concluye Tomesen. "Quizá esta obra pueda iniciar el cambio".

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