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HISTÓRICO
Entre 0 y 5
  • Andrés Felipe Arias | Andrés Felipe Arias
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Andrés Felipe Arias | Publicado el 25 de febrero de 2011

"? Ningún adulto puede sentirse pleno si hay niños con hambre o necesidades a su alrededor? Como sociedad debemos ser padrinos y madrinas de cada pequeño que no desayune a diario, que carezca de estudio, que no reciba un abrazo con amor? Los niños nacen en condiciones similares y la primera infancia los diferencia para siempre, por eso De Cero a Siempre". Este es un pequeño fragmento de las palabras de la Primera Dama, María Clemencia Rodríguez de Santos, durante la presentación de la Estrategia Nacional de Atención Integral a la Primera Infancia, denominada "De Cero a Siempre".

Al evento asistió James Heckman, premio Nobel de Economía en el año 2000. Heckman demostró que la inversión en educación para los niños de las familias más pobres, durante sus primeros años de edad, genera un nivel de capital humano en la sociedad mejor distribuido, más productivo y con mayor potencial de generación de riqueza y prosperidad.

De ahí la insistencia de la Primera Dama en hacer cada vez mayores esfuerzos para garantizar la atención integral a todos los niños de Colombia, especialmente a los que nacen en condiciones de pobreza y comenzando desde el vientre de la madre. Le asiste toda la razón a la Primera Dama y en ello debe recibir el apoyo no sólo del Gobierno nacional sino también del sector privado, la academia, las organizaciones sociales, los gremios, el Congreso, los gobiernos regionales y los medios de comunicación.

Lo primero que se debe hacer es garantizar la nutrición, tanto a las mamás en gestación como a todos los niños entre 0 y 5 años de edad. Aunque el avance durante los últimos años ha sido grande, todavía falta mucha población vulnerable por cubrir.

Lo segundo es implementar una política clara y efectiva para garantizar un proceso de estimulación temprana a todos los niños entre 0 y 5 años de edad. Está demostrado que aquellos niños que la reciben, incluso desde el vientre, obtienen una gran ventaja frente a los demás en su educación básica y media.

En efecto, las madres comunitarias del ICBF deben recibir el apoyo de tutores para proveer estimulación temprana a todos los bebés en los barrios populares del país, incluyendo aquellos que apenas están en gestación. Adicionalmente, es necesario mejorar la dotación de los hogares comunitarios, pues la mayoría carece de un mínimo material pedagógico.

En algunas ciudades, sobre todo aquellas con disponibilidad de recursos, debe avanzarse en la construcción de jardines integrales, que reemplacen a los hogares comunitarios, capacitando a las madres comunitarias para que puedan proveer a todos los niños pobres del cuidado integral. Otra alternativa es aprovechar la infraestructura educativa pública los fines de semana para que cualquier mamá en un barrio popular pueda llevar sus bebés a programas de estimulación.

Lo tercero que debe hacerse es diseñar un sistema de incentivos para que el trabajo de madre comunitaria del ICBF sea un verdadero plan de vida. Esto implica crear un nuevo esquema de remuneración para ellas, de tal manera que se premie la excelencia y el desempeño académico de niños y niñas durante sus primeros años.

La educación se traduce en menos desigualdades sociales. Por lo tanto, en la educación se debe concentrar el mayor esfuerzo de los próximos años. Esto, por supuesto, implica una mayor calidad de la educación básica y media, una mayor cobertura de la educación superior y una mayor inversión en ciencia y tecnología. Pero nada de esto funcionará si no se comienza por garantizar la atención integral a todos los niños entre 0 y 5 años de edad, incluyendo aquellos que apenas están en gestación.