HISTÓRICO
Niña muere por picadura de escorpión en Tarazá
Por Andrea Torres Garzón | Publicado el 27 de febrero de 2014
El tiempo y el correr de la horas estuvo en contra de la niña Marleny Andrea López para que un antídoto le salvara la vida.  A la pequeña de cuatro años un escorpión la picó el pasado viernes en la cocina de su casa, ubicada en la vereda Agua Linda dos, en Tarazá (Bajo Cauca), según relata la madre de Marleny, María Arango, la pequeña lo pisó. 

Cuando nos dimos cuenta, el papá la alzó ‘a lomo’ y salimos corriendo con ella para el pueblo, porque estamos muy lejos y nos tuvimos que ir caminando. De la casa hasta Tarazá  son seis horas. Cuando llegamos al centro médico, de inmediato nos mandaron para el hospital en Medellín. En ambulancia llegamos a la media noche”, recordó la mamá. 

En cuanto Marleny llegó al hospital San Vicente Fundación de inmediato a la niña la recibió un completo equipo médico el que la remitió en ese momento a la Unidad de Cuidados Intensivos

La madre de Marleny, comentó que los médicos no la dejaron sola ni un minuto, pero las horas que pasaron desde la picadura hasta el arribo al hospital de Medellín fueron horas preciosas que le hubieran servido a la niña para que el medicamento conocido como Alacramyn, el que se aplica para tratar la picadura, hubiese hecho efecto

Los síntomas de esta picadura son sensación de adormecimiento, dolor y contracciones musculares.

De acuerdo con publicaciones especializadas del tema, este tipo de picaduras son peligrosas de acuerdo al peso de la persona, además de que los cambios de temperatura pueden ayudar al veneno a activarse. 

A pesar de los esfuerzos de la parte médica y de que su madre María estuvo siempre a su lado, la pequeña Marleny no aguantó y a los cuatro días de estar luchando por su vida, la niña falleció, el pasado martes en la tarde

“No tengo nada que decir de los médicos, porque estuvieron ahí, muy pendientes de ella. Pero mi niña no aguantó”, comentó entre lágrimas María. 

En la mañana del pasado miércoles, la madre estaba realizando las diligencias para el funeral de la niña pues no contaba con todos los recursos. 

“Ella era el sol de la casa. Siempre me decía: mamá, en qué le ayudo. Mamá, yo limpio. Ella estaba muy contenta porque se le había comprado todo para estudiar”, puntualizó María. Las honras fúnebres fueron ayer a las 4:00 de la tarde de Tarazá.