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HISTÓRICO
Rafael Uribe Uribe, un hombre polifacético
Gonzalo Gaviria Correa | Publicado el 08 de abril de 2009

Rafael  Víctor Zenón Uribe Uribe nació el 12 de abril de 1859 en la hacienda El Palmar, en ese entonces jurisdicción del municipio de Caramanta, pero que hoy corresponde a Valparaíso,  Antioquia. Hijo de Tomás Uribe Toro y María Luisa Uribe Uribe, una de las familias fundadoras del Municipio de Valparaíso.

Perteneció a una estirpe de labradores y colonizadores  antioqueños, pues su padre figura entre los fundadores de Valparaíso, su abuelo Don Cristóbal Uribe Mondragón entre los fundadores de Fredonia, su bisabuelo, Don Ignacio Uribe entre los fundadores de Amagá,  su bisabuelo por la línea de su abuela paterna, Don Miguel de la Calle, entre los fundadores de Itagüí y Heraclio Uribe Uribe, su hermano mayor, entre los fundadores de Sevilla, Valle.

En la Hacienda el Palmar no sólo aprendió a querer el campo sino a leer y escribir con la incansable y acertada enseñanza de su propia madre. Su carácter se templó así, al contacto del ejemplo familiar y al calor de las faenas del campo con su multitud de rudos que-haceres cotidianos.

Cuando cumplió su edad escolar en el año de 1867, la familia Uribe Uribe decidió trasladarse a Medellín. En 1871 ingresó al Colegio del Estado, como a la sazón se denominaba la Universidad de Antioquia. Durante una crisis económica, don Tomás Uribe decidió trasladarse con su familia al Estado Soberano del Cauca. Allí montaron una nueva hacienda.  El joven Rafael se matriculó en el colegio de Buga en procura de continuar sus estudios.

En 1876, al terminar sus estudios de educación secundaria,  se alistó en los ejércitos liberales del Cauca,  para combatir en la guerra civil de ese año que solo duró once meses. Al término de este conflicto, su familia se trasladó a Bogotá e inició sus estudios de Derecho y Ciencias Políticas en el Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario, gracias a una beca del Estado de Antioquia.
 
Terminados sus estudios, regresó Rafael Uribe a Medellín en el año de 1881 a cumplir los compromisos adquiridos cuando le fue otorgada la beca. Se posesionó como profesor de la Universidad de Antioquia en las áreas de Derecho Constitucional, Economía Política y Educación Física.

Su vida militar
En el campo militar fue siempre sobresaliente su papel desde los diecisiete años participando en las guerras civiles de 1885, la de 1995 y la tristemente célebre guerra de los mil días entre los años 1899 y 1902. Su activa participación y valentía lo llevaron a obtener los grados de coronel y general de la República.

El 24 de octubre de 1902, en la hacienda de Neerlandia, firmó un tratado de paz, con e general gobiernista Florentino Manjarrés. Decoroso, el Tratado de Neerlandia les reconoció a los revolucionarios su categoría de beligerantes. El gobierno se comprometió a liberar los prisioneros de guerra y a conceder amplia amnistía con completas garantías para los comprometidos con la revolución. Desde aquel día, Uribe cambió su sable de guerrero por la pluma del escritor, trasladando su campo de batalla al periódico y al parlamento. De aquella guerra salió Uribe investido como jefe del liberalismo nacional, rodeado de afecto y de admiración.

En el periodismo
El periodismo fue el medio indicado para Rafael Uribe Uribe dar rienda suelta a su inteligencia. En el año de 1881 colaboró en el Mensajero Noticioso; en 1882 fue uno de los redactores de La Consigna y La Unión. Dirigió también El Republicano y colaboró en El Relator. En 1884, en Medellín, fundó El Trabajo, periódico serio y combativo de gran acogida entre la sociedad antioqueña, desde el cual animaba a laborar a sus compatriotas. Fundador y secretario de la Asociación de La Prensa en 1884.

Cuando en 1886 dirigía La Disciplina, fue reducido a prisión y desterrado del Estado de Antioquia. En 1891 colaboró en El Espectador. En 1898 fue uno de los fundadores de El Autonomista, diario capitalino de gran influencia en la vida del país y desde cuyas páginas se incubó la revolución de 1899, alentando las ansias de libertad de un pueblo oprimido. Colaborador del  periódico El Relator en el año de 1896 y El Nuevo Tiempo (1902-1905).

En el año de 1896 pronunció el discurso sobre la prensa en la Cámara de Representantes criticando la Ley de Prensa de la Regeneración Ley Calomarde y en 1909 su discurso sobre ley restrictiva de la prensa.

En 1911 fundó el diario El Liberal, como órgano ideológico directriz de su partido, propagador de las ideas liberales y fomentador del progreso nacional. Como escritor de fina pluma, plasmó en más de un texto o documento periodístico, sus ideas progresistas y libertarias. Abogó siempre por una prensa Ilustrada, seria, responsable, rica, barata y de basta circulación.
Desarrollo agropecuario

Rafael Uribe Uribe fue ante todo un agricultor, sembrador no sólo de café sino de ideas. En 1892, fundó la hacienda Gualanday, en el municipio de Fredonia. Con su diligente actividad, logró transformar la inhóspita selva en ricos cafetales, convirtiéndose en uno de los pioneros fundadores de la industria cafetera en Antioquia y  el país. En 1893 regresó a Bogotá donde se  dedicó a administrar los ricos cafetales de las haciendas cafeteras de "Ceilán" en Viotá y "Acuata" en Tocaima (Cundinamarca), la más grande empresa cafetera de Cundinamarca en esa época. Fue cofundador de la Sociedad de Productores de Café como primera organización gremial que los representaba en el contexto nacional.

Como montañés apegado a sus costumbres, Uribe Uribe nunca dejó de sentir la atracción raizal de su tierra y su constante preocupación por la modernización y el progreso del agro colombiano; por ello importó semillas de pasto (el denominado yaraguá Uribe, de origen Brasilero), de fríjol (el ahora, fríjol Uribe), de papa, de trigo y algunas razas de animales(palomas y cerdos) con el fin de mejorar las especies propias. Su mente siempre tuvo como uno de los problemas más urgentes el de la tierra. Uribe se inclinó por una reforma agraria que cambiase su distribución; propuso, prácticamente, lo que con posterioridad vino a ser el fundamento jurídico de la ley 200 de 1936 (denominada Ley de Reforma Agraria).

A su iniciativa se debe la creación de los ministerios de Agricultura y de Industria y Comercio (hoy de Desarrollo y de Minas).

Su incursión en la política
En 1897 la Convención Nacional Liberal le otorgó credencial para que representara al liberalismo en el exterior, partiendo hacia Centroamérica en búsqueda de auxilio económico ante los demás partidos liberales de aquella región, para emprender otra aventura bélica. Por esta época Uribe Uribe descollaba entre los liberales radicales por su posición extrema. Hacía parte del corifeo de liberales que incitaban a la guerra como única forma posible de tomar el poder y de implantar las libertades públicas en el país. Beligerante dirigente, así lo demostró al desbaratar la Dirección Nacional Liberal, hasta ese momento en manos de personalidades pacifistas.

A su regreso de la vida diplomática, en 1907, se convirtió en el jefe indiscutible del derrotado partido liberal e inició un interesante proceso para restituir al liberalismo su antiguo poderío. Predicó un liberalismo de izquierda, contagiado de ideas corporativistas y de asistencia social y pública. Postuló un "socialismo de Estado", como la forma de resolver los conflictos económicos y sociales desde arriba, desde el Estado, antes de que se presentaran desde abajo y por las vías violentas. Lo concibió como una especie de profilaxis administrativa: «Un intervencionismo que busca ante todo justicia social, mayor equidad en la distribución de la riqueza y con ella mayor bienestar para las clases oprimidas".

La política en Uribe Uribe estuvo siempre acompañada por su profundo sentimiento patriótico que lo llevó a ofrecer su vida por los intereses más nobles de su tierra y de su país.

La patria es, en primer lugar, la tierra natal; son las líneas del horizonte que primero se nos gravó en la memoria; es el municipio que primero recorrimos; es la provincia a la que luego se extendió nuestro conocimiento; y subiendo y creciendo, es el país el país cuyo gentilicio llevamos y cuya geografía e historia se nos enseñó desde niños, junto con las leyendas de los antepasados (Rafael Uribe Uribe).

La definitiva superación de los conflictos partidistas lo llevó a proclamar con firmeza indeclinable: Allí donde yo haya escrito la palabra partido, en adelante léase la palabra Patria.

Ha sido con suficientes méritos denominado el precursor de la descentralización política, administrativa y fiscal en el país. Propuso la elección popular de los alcaldes en Colombia bajo dos modalidades: o directamente elegidos por el pueblo o a través de los concejos municipales, iniciativa que solo se acogió en el país ochenta años después en el año de 1986, mediante el acto legislativo Nº 1º que dio paso por primera vez en Colombia  la elección Popular de los Alcaldes.

Su gestión parlamentaria
En 1896 salió electo por primera vez como Representante a la Cámara, único representante liberal al Congreso por el fraude electoral tan común en aquel período de la Regeneración.

Sus brillantísimas intervenciones fueron un reto al bloque homogéneo de sesenta conservadores. Desde entonces mostró que era más peligroso para el régimen con su palabra que con su sable militar; el cúmulo de sus discursos se publicó en un volumen que constituye su segunda obra, Discursos parlamentarios (1896).

En el año de 1904 fue de nuevo elegido representante a la Cámara por el circuito electoral de Sopetrán. Forma parte de la comisión que estudia el Acto Legislativo reformatorio de la Constitución Nacional declarándose entonces partidario de la descentralización.

En 1909 a la vez que fue elegido a la Asamblea de Antioquia, se convirtió otra vez en el único representante del liberalismo en la cámara baja. En 1911 fue elegido senador de la República por los departamentos de Antioquia y Caldas.

Sensibilidad social
En su pensamiento social, lo podemos considerar como el precursor del derecho laboral colombiano. Se apersonó de la defensa del derecho de los obreros a una vida más justa; buscó el incremento salarial y una mejora sustancial en la educación de las masas proletarias. Habló de la limitación de las horas de trabajo, del descanso semanal, de la reglamentación de labores para menores y de mujeres; de la seguridad industrial, de la atención médica, de los accidentes de trabajo; abogó por las pensiones de vejez y de muerte; impulsó el establecimiento de cajas de ahorro y, en fin, se preocupó por la seguridad social del pueblo colombiano. Solicitó la promulgación de un código de trabajo que viniera a evitar las injusticias.

Consideró al sindicalismo como un factor importante como fuerza ordenadora del querer de los obreros. Del cooperativismo llegó a conceptuar que era uno de los medios para transformar las condiciones del país: «Lo que se necesita es el desarrollo del espíritu de asociación».

No le fueron ajenos los problemas indígenas y se afanó por su integración a la sociedad sin sacarlos de su hábitat afirmaba que no eran tan pequeños en número ni habitantes de pequeñas tribus. No digo yo que la población indígena sea densa en parte alguna, pero sí que es menos rarefacta de los que comúnmente se imagina. Sus intervenciones en el Congreso sobre reducción de salvajes y civilización indígena, dan cuenta de sus múltiples ideas al respecto y de su permanente interés por los indígenas como parte fundamental de la diversidad étnica en Colombia.

Su muerte
Sin embargo, cuando se constituía en la figura más promisoria del liberalismo colombiano del siglo XX, el 15 de octubre de 1914, el máximo ideólogo liberal del siglo XX colombiano, Rafael Uribe Uribe es bárbaramente agredido,  en las gradas del Capitolio Nacional, por los obreros Jesús Carvajal y Leovigildo Galarza, quienes lo abatieron a golpes de hachuela. Pese a los esfuerzos para salvarle la vida, murió en la madrugada del día 16  a los cincuenta y cinco años de edad.

Sin lugar a dudas, Rafael Uribe Uribe fue una de las grandes figuras de la vida nacional de finales del siglo XIX y principios del XX. Fue un mártir de la intolerancia política, sacrificado en aras de sus ideales políticos, como antes lo fueron Antonio José de Sucre y Julio Arboleda, y como después lo serían Jorge Eliécer Gaitán, Jaime Pardo Leal, Luis Carlos Galán Sarmiento, Bernardo Jaramillo Ossa y Carlos Pizarro León-Gómez.

*Gonzalo Gaviria Correa es abogado, ex congresista y estudioso de la vida de Rafael Uribe Uribe