language COL arrow_drop_down

Refugios de animales, otra cara del turismo en Crystal River y Homosassa

  • Para llegar a este sitio desde Colombia, se puede volar desde Bogotá al aeropuerto de Orlando (EE. UU.), y luego viajar por autopista durante una hora y media hasta Crystal River; Homosassa está al lado, a unos 15 minutos. Fotos: Nelson Matta y cortesía.
    Para llegar a este sitio desde Colombia, se puede volar desde Bogotá al aeropuerto de Orlando (EE. UU.), y luego viajar por autopista durante una hora y media hasta Crystal River; Homosassa está al lado, a unos 15 minutos. Fotos: Nelson Matta y cortesía.
  • Refugios de animales, otra cara del turismo en Crystal River y Homosassa
  • Refugios de animales, otra cara del turismo en Crystal River y Homosassa
  • Refugios de animales, otra cara del turismo en Crystal River y Homosassa
25 de marzo de 2024
bookmark

Por: Nelson Matta Colorado*

Crystal River y Homosassa, dos ciudades gemelas del condado de Citrus, en Florida (EE. UU.), guardan una relación especial con la naturaleza. Ambas rinden homenaje al manatí, el gigante gentil que habita sus ríos y bahías, y tienen refugios de conservación para salvar a esa y otras especies de la extinción.

En esta oportunidad quiero invitarlos a un turismo de animales, paisajes y cuerpos de agua, cuya experiencia tuve el placer de vivir en un recorrido periodístico por la costa oeste de Florida. En el parque estatal de vida salvaje Ellie Schiller Homosassa Springs, en el poblado de Homosassa, una de las aventuras más espectaculares ocurre en el Observatorio Submarino. Se trata de una plataforma sumergida en uno de los manantiales aledaños al río Homosassa, a la cual se desciende por escaleras desde un pequeño muelle. En su interior, el recinto está rodeado de vidrios que permiten ver la profundidad del cauce y el show de las especies marinas en su hábitat natural.

Allí observé manadas de manatíes y cardúmenes de peces multicolores. Estando adentro, sentí que esta podría ser una experiencia parecida a estar en un submarino, con la ventaja de que la vista no estaba limitada a un periscopio, sino que se regodeaba por los amplios ventanales que permitían contemplar el fondo del manantial. El parque está en medio de un bosque con senderos de madera, que guían a los turistas a través de diferentes hábitats. En mi trasegar encontré caimanes, venados, serpientes, pelícanos, halcones, pumas, búhos y flamencos, entre otras muchas especies.

Me llamó la atención una portentosa águila calva, junto a una bandera ondeante de Estados Unidos. “Nada más estadounidense que esta imagen”, pensé, al tiempo que observaba que el recinto del ave no tenía techo ni estaba enjaulado. ¿Entonces por qué no volaba? Uno de los guías explicó que este parque, más allá de un lugar de exhibición, funciona como un centro de conservación de fauna. El águila que tanto nos maravilló a los visitantes había llegado al sitio herida en una de sus alas, lo que le impide colonizar de nuevos las alturas. Así que ahora percibe el mundo igual que nosotros, con las patas en la tierra. La estrella del parque es Lucifer, o “Lu”, como prefieren llamarlo los religiosos para no invocar ángeles caídos. Según los guías, es el hipopótamo en estado de cautiverio más viejo de todo Estados Unidos.

Las reseñas sobre este enorme espécimen recuerdan que nació en el zoológico de San Diego en 1960, por lo que hoy tiene 64 años de edad. En su juventud fue actor de una compañía llamada Ivan Tors Animal Actors, que entrenaba animales para películas y shows de televisión, en los que apareció en varias oportunidades. Sus actuaciones más populares fueron en la serie Cowboy in Africa, y en su respectiva adaptación al cine de Hollywood, bajo el título de Africa Texas Style, que contaba la historia de dos vaqueros texanos contratados para administrar el rancho de un millonario inglés en Kenia.

En 1989, por cambios en la legislación de los parques naturales, estuvo a punto de ser reubicado en otra zona, pero era tal el apego de los ciudadanos, que firmaron masivamente una petición para que la Gobernación de Florida abortara el traslado. Lo lograron, y ahora Lu es el ser vivo más famoso de la región.

¿Cómo llegar a Crystal River y Homosassa?

Para llegar a este sitio desde Colombia, se puede volar desde Bogotá al aeropuerto de Orlando (EE. UU.), y luego viajar por autopista durante una hora y media hasta Crystal River; Homosassa está al lado, a unos 15 minutos. Otra forma de hacerlo es tomar un vuelo directo a Miami, partiendo de los aeropuertos de Medellín, Bogotá o Barranquilla; al llegar allí, abordar un transporte terrestre por un trayecto aproximado de cinco horas.

$tempAlt.replaceAll('"','').trim()

Un par de paradas para comer

Si les gusta la pizza artesanal, no se pueden perder el menú del Florida Cracker Monkey Bar. Es un restaurante de ambiente marino, ubicado en una zona de embarque al costado del río Homosassa. Son expertos en preparaciones con mariscos, pero las pizzas de masa delgadita y quesuda son las más populares.

En las noches, en el sitio se enciende una fogata, mientras se contempla el brillo de la luna sobre el río. Eso, con amigos y unos buenos tragos, es el complemento ideal para la aventura salvaje del día.

Si prefieren un sitio con un ambiente más familiar, les recomiendo Wallace’s At The Greenhouse Fresh

Scratch Kitchen, en el centro urbano de Homosassa. Este lugar tiene el toque tradicional de los antiguos restaurantes a manteles, pero con un aire de casa campesina.

Como la idea es explorar nuevos sabores cada vez que uno viaje, del menú les propongo la pechuga de pato al cardamono, que viene acompañada con puré de papas con ajo y trufa, ensalada de miel y cítricos. Deliciosa.

Un refugio entre manantiales

Otro lugar al que todo visitante debe asistir es el Refugio Nacional de Vida Salvaje de Crystal River, en los Manantiales de las Tres Hermanas (Three Sisters Springs).

El refugio cuenta con senderos en madera y caminos de arenilla, que permiten recorrer un bosque de especies nativas, con enormes árboles y flores coloridas. El aire puro hace que la caminata alimente el espíritu de los citadinos que pocas veces tenemos la oportunidad de entrar a un paisaje en su estado más original.

Según su website oficial, este santuario fue creado en 1983 en la Bahía del Rey (King’s Bay), con el propósito de proteger al manatí de Florida, una subespecie del manatí de las Indias Occidentales.

Especialmente en la temporada de noviembre a marzo, este enorme mamífero migra desde el Golfo de México en búsqueda de las aguas dulces y cálidas de los manantiales. Los guías calculan que son unos 600 individuos los que llegan a descansar al refugio.

Allí pude observarlos, junto a un cuerpo de agua turquesa, meciéndose lánguidamente en la superficie. Contemplarlos genera un estado de tranquilidad mental difícil de entender, es como si la energía de la manada lo tocara a uno por un instante. Y entonces es uno el que asoma el hocico para respirar y volverse a hundir entre las hierbas del manantial, dejando atrás el peso de la cotidianidad.

$tempAlt.replaceAll('"','').trim()

Para conocer otros destinos de Florida, dé clic a los siguientes enlaces:

. Aventuras acuáticas en Crystal River y el condado de Citrus

. Crystal River y la danza acuática de los gigantes gentiles

*Contenido en colaboración con Visit Florida.

$!$tempAlt.replaceAll('"','').trim()