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El país tradicional que nombra el futuro

  • Aunque la posesión formal fue hoy, los actos de recibimiento del nuevo emperador Naruhito se extenderán hasta el 14 de octubre .FOTOS afp
    Aunque la posesión formal fue hoy, los actos de recibimiento del nuevo emperador Naruhito se extenderán hasta el 14 de octubre .FOTOS afp
  • El país tradicional que nombra el futuro
  • El emperador Akihito, quien llegó al cargo en 1989, fue el segundo emperador de este país asiático tras el trauma de la Segunda Guerra Mundial. FOTOS afp
    El emperador Akihito, quien llegó al cargo en 1989, fue el segundo emperador de este país asiático tras el trauma de la Segunda Guerra Mundial. FOTOS afp
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Por juliana gil gutiérrez y juan manuel flórez arias | Publicado el 01 de mayo de 2019
en definitiva

La transición imperial en Japón y el inicio de una nueva era marca una coyuntura en la que este país, mediado en igual medida por la tradición y el progreso, redefinirá su rumbo internacional.

Japón despertó este miércoles en el primer día de una nueva era. El traspaso de la figura de emperador del anterior monarca, Akihito, a su hijo, Naruhito, abre una transición que este país asiático vivió por última vez en 1989.

Las implicaciones de este cambio no son solo simbólicas; no se verán solo en los calendarios, las fechas de los periódicos, las monedas o las licencias de conducción, también en la forma en la que este país asiático se presenta ante el mundo.

Como explica Fernando Barbosa, investigador independiente y experto en Asia, la figura del emperador sigue siendo un elemento central en este país pese a que, desde la derrota en la Segunda Guerra Mundial, perdieron el control del poder Ejecutivo y ejercen más como una figura de identidad.

El cambio de era, la tradición que acompaña a la monarquía, es una herencia de China de hace más de 1.400 años, que actualmente solo se mantiene en Japón. Consiste, básicamente, en nombrar los periodos históricos al momento de la llegada de un nuevo monarca.

En este caso, el cambio se da de la era Heisei (Logro de la paz) hacia la era Reiwa, que oficialmente traduce “Bella armonía”. El nombre, una referencia al Manyoshu, la obra poética más antigua de esta isla asiática, representa por sí solo un indicio del carácter de esta nueva página de la política Japonesa.

Como señala Barbosa, es la primera vez que el nombre de una era se inspira en una obra de literatura japonesa en lugar de una China. El mensaje tras esta elección parece ser, por lo tanto, una apuesta por la identidad propia y la búsqueda de un lugar en el mapa del poder asiático que se contraponga a China.

¿Ante un renovador?

La clave para entender lo que representa este cambio está también en la figura misma del heredero, Naruhito, de 59 años, quien tiene en su biografía varias singularidades: se trata del primer emperador educado por sus padres en lugar de los tutores imperiales, y es el primero de la historia reciente que no experimentó la derrota del país asiático en la Segunda Guerra Mundial.

Las secuelas de esta coyuntura histórica, como el veto impuesto sobre Japón que le prohibe participar en guerras internacionales, están más diluidas en el caso de Naruhito que en el de su padre. Para Alejandro Godoy, profesor de relaciones internacionales de la Universidad Javeriana y experto en Asia, esto podría incidir en un mandato que se desprenda de las tradiciones.

Naruhito, de hecho, ya ha cuestionado las fuertes líneas de conducta del protocolo imperial. En 2004 dijo ante periodistas japoneses que la parafernalia real “asfixiaba” la personalidad de su esposa, Masako, quien antes de ser emperatriz era una diplomática formada en el exterior, con una visión cosmopolita atípica para su cargo.

Su matrimonio en 1993, sin embargo, le impuso entre otras limitaciones la prohibición para viajar al extranjero y participar en ceremonias oficiales. Masako, apodada la “princesa triste”, sufre una depresión crónica y pocas veces es vista en público.

Entre los muchos reproches que le hace la sociedad japonesa, está que su única heredera, la princesa Aiko, sea una mujer. Para Barbosa, ese carácter atípico de la nueva pareja real podría representar una oportunidad de cambio.

La profundidad de estas transformaciones, explica el experto, puede ir desde solo la abolición de ciertos protocolos hasta renovaciones profundas como permitir que la línea sucesoria continúe con su hija.

Bajo la sombra de la guerra

Con la marca de los bombardeos atómicos a Hiroshima y Nagasaki en agosto de 1945, Japón quedó reseñado en el ámbito internacional por su participación en la II Guerra Mundial. Desde entonces, de alguna forma, la idea de la preservación de la paz ha guiado sus relaciones internacionales.

Pero, aunque sus diligentes quisieron alejarse de los enfrentamientos, ahora vive nuevamente en un contexto de tensión con sus vecinos.

Separados por el Mar de Japón, cerca al complejo de islas están Corea del Norte y del Sur, naciones que tienen en común la tensión que quedó entre ellas tras la guerra y la separación de Corea, en 1945, con una Norcorea que se niega a desnuclearizarse a pesar de los esfuerzos de la comunidad internacional para conseguir el fin de su carrera armamentística.

A pesar de que están armados, no son el país que más preocupa.

Junto a ellos está China, un gigante de más de 9 millones y medio de kilómetros cuadrados en expansión, no solo económica, sino militar. “El afán de la modernización de las fuerzas armadas chinas es el temor del Japón reciente”, asegura Ernoko Adiwasito, profesor de la Facultad de Ciencia Política, Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad Rosario.

El país de Xi Jinping, cabeza de Pekín, ha eclipsado a Japón. Por este motivo, Adiwasito asegura que la relación entre ambos debe mirarse históricamente desde la creación de la civilización china. Es tal la influencia de Pekín que el alfabeto japonés encuentra sus bases en la escritura de este.

Godoy indica que dado el actual poder y la visibilidad de China, es probable que el nuevo emperador sea presionado para tomar una posición más contundente y menos diplomática. Y es que en el pasado están las dos guerra sino-japonesa por la invasión de estos últimos a China. La primera entre 1931 y 1932 y la segunda de 1937 a 1945.

Japón ha avanzado en el desarrollo tecnológico y tras enfrentar una crisis económica que comenzó en los años 90 y cumple treinta años, está en proceso de recuperación. Este elemento abre la puerta a un acercamiento entre ambos, como explica Adiwasito, a China le interesa el mercado japonés para sus productos y hay una transferencia en la alta tecnología que la isla desarrolla.

De acuerdo con datos del Banco Santander, ahora es la tercera economía más grande del mundo, es el primer país en número de patentes y ahora tiene altos ingresos.

Cambio de alcance incierto

Pese a su veto en las guerras internacionales, Japón invierte en el sector militar como si pretendiera estar listo para una. Según el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolomo (Sipri) es el noveno país del mundo que más dinero destina al presupuesto bélico, con 46.600 millones de dólares en 2018.

Este potencial armado, encuentra su chispa en la postura nacionalista del primer ministro Shinzo Abe, quien ha reiterado su intención de que la isla recupere su derecho a tener un ejército capaz de intervenir fuera de su territorio.

Se trata de una pulsión nacionalista ante la cual, Naruhito deberá tomar una posición. Su legado, explica Barbosa, lo llamaría a oponerse a Abe, con el cual el anterior emperador Akihito mantuvo una relación tensa.

Sin embargo, para el experto, la distancia del nuevo monarca frente a los costos de la Segunda Guerra Mundial y su formación fuera de los cánones imperiales podrían llevarlo a cambiar de vía. De ser así, rompería con el juramento que su abuelo, Hirohito, quien ante la victoria militar de Estados Unidos se vio obligado a decir, en una alocución radial, que los japoneses renunciaban para siempre a la idea de que estaban “destinados a dominar el mundo”

Contexto de la Noticia

Paréntesis el vínculo entre colombia y japón

Colombia y Japón están en proceso de negociaciones del Acuerdo de Asociación Económica. En 2018 Colombia exportó a Japón bienes por 474.064 millones de dólares entre productos minero-energéticos, agrícolas e industriales. Las importaciones fueron principalmente del sector automotor, metalúrgico, en maquinaria y equipos y alcanzaron los 455 miles de dólares. La inversión directa bilateral con de Colombia en Japón se estimó en 2,2 millones de dólares entre 2007 y 2018. En contraste, la inversión de Japón en Colombia fue de 514 millones de dólares en ese mismo periodo. Las exportaciones mundiales de Tokio fueron de 184.475 millones de dólares en 2016.

Juliana Gil Gutiérrez

Periodista internacional, amante de los perros y orgullosa egresada de la facultad de Comunicación Social - Periodismo de la Universidad Pontificia Bolivariana.

Juan Manuel Flórez Arias

Periodista del Área Internacional, formado en la Universidad de Antioquia. Interesado en acercar con las palabras las historias lejanas en la geografía.

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