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Fórmulas que reeligen presidentes en EE. UU.

A Clinton lo catapultó la economía; a Bush, la “amenaza” terrorista y a Obama, su contrincante. ¿Qué pasará con Trump?

  • A Clinton lo catapultó la economía; a Bush, la “amenaza” terrorista y a Obama, su contrincante. ¿Qué pasará con Trump? FOTO AGENCIAS
    A Clinton lo catapultó la economía; a Bush, la “amenaza” terrorista y a Obama, su contrincante. ¿Qué pasará con Trump? FOTO AGENCIAS
Por Juliana Gil gutiérrez | Publicado el 01 de agosto de 2019

La economía mejoró y Bill Clinton fue reelecto como presidente de Estados Unidos. Apareció la “amenaza” del terrorismo y ¡boom! George Bush ganó los comicios de 2004 para un segundo periodo. En 2008 se dio la invasión a Libia, la muerte de Osama Bin Laden y el fenómeno de los “amigos de Obama”, los migrantes, América votó y Barack Obama se quedó en la presidencia.

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Así resultaron reelectos los últimos tres presidentes del país, lo que se resume en una historia de tres mandatos y 24 años de vaivenes políticos, repuntes de empleo y economía, guerras, invasiones y un oscilante discurso migratorio: mientras unos les abrieron la puerta a los extranjeros sin vacilar, los otros no los priorizaron en su agenda.

Estados Unidos es un país con cultura reeleccionista. De los once presidentes que ha tenido desde la década del 50, cinco se quedaron en el poder: Dwight D. Eisenhower (1953 - 1961), Ronald Reagan (1981 - 19889), Clinton, Bush y Barack Obama. Incluso Lyndon B. Johnson, quien fue vicepresidente de John F. Kennedy y asumió el despacho oval tras su asesinato, ganó los comicios para otro periodo, en 1964.

En este siglo el país ya votó por la reelección y Donald Trump, mandatario actual, le apostó a esa figura que aspira estar en la Casa Blanca hasta 2024. Este es el panorama en el que sus antecesores fueron reelectos.

Clinton y el éxito económico

Demócrata, casado con Hillary Clinton y exgobernador de Arkansas, derrotó a George Bush padre en las elecciones de 1992 cuando este aspiraba a la reelección. Aunque Bush salía fortalecido del papel de Estados Unidos la Guerra del Golfo, tenía en su contra la recesión de la década del 90 causada por los altos precios del petróleo y el aumento de los gastos militares, ambos directamente relacionados con la disputa en Medio Oriente.

Clinton llegó a la Casa Blanca en 1993 y los números jugaron a su favor. Para enero de 1995 el periódico El País de España titulaba: “La economía creció un 4 % en 1994, mayor aumento en diez años”, y aunque esa década fue gris en la economía mundial, Clinton sobrepasó el impasse.

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Llegaron las elecciones de 1996 y derrotó al republicano Bob Dole, consiguiendo la reelección. Comenzaba el nuevo milenio y Clinton se preparaba para dejar la presidencia, a la espera del resultado entre el republicano George Bush hijo y el demócrata Al Gore.

Era noviembre del 2000 y el escritor Julio Aramberri publicó un artículo en El País en el que relató la imagen de Clinton para la historia: tenía los índices más altos de popularidad que cualquier otro antecesor desde la II Guerra Mundial. La firma Gallup indica que dejó el poder con un 66 % de aprobación. Esa medida alcanzó el 73 % en 1999.

La alternancia que caracteriza la política del país llegó. Bush alcanzó la Casa Blanca en enero de 2001 y su administración empezó golpeada por los atentados del 11-S.

Bush y el terrorismo

Heredero republicano, a la sombra del mandato de su padre, George H. W. Bush, que dirigió el país entre 1989 y 1993, y con un aspecto físico similar. En su linaje también estaba su abuelo, Prescott Bush, fue senador por más de una década. Ese era George Bush hijo.

Corría octubre y Estados Unidos comenzó la guerra en Afganistán como represalia a los ataques a las torres gemelas para derrotar a Osama Bin Laden. Detrás de esa arremetida apareció un concepto que se convirtió en el enemigo: el terrorismo. En marzo de 2003 también invadieron a Irak con la excusa de que el régimen de Saddam Hussein tenía armas de destrucción masiva, algo que nunca se pudo probar.

La guerra cautivó al público y para enero de 2004 ya Bush estaba en una campaña a la reelección. Como lo escribió el profesor de Ciencia Política de la U. de New York, David R. Jones, en un análisis para CBS News publicado en noviembre de 2004, “la estrategia de Bush de enfocarse en el terrorismo y los valores morales fue efectiva en obtener apoyo adicional para ayudar a compensar los logros obtenidos por Kerry”.

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El investigador del departamento de Ciencia Política de la U. de Oxford, Sam Maynard, relata que este se reeligió en el pico de las guerras de Afganistán e Irak, con las que escribió parte de su popularidad. Del lado demócrata no hubo muchos esfuerzos para derrotarlo. John Kerry disputó con él las elecciones, “un candidato débil”, según Maynard. Para el analista, el Bob Dole contra el que se enfrentó Clinton también era un contrincante de este tipo.

La revista Political Behavior estudió este caso en el artículo Misión cumplida: la elección de tiempos de guerra, publicado en 2007, que concluye que de las 18 instancias de reelección que se han dado en periodos de guerra, los 12 continuistas han resultado ganadores. “Su victoria se ajusta al patrón dominante de las elecciones de guerra”, explica.

Bush no consiguió el objetivo de encontrar a Bin Laden, pero su sucesor sí lo logró: el Nobel de Paz, Barack Obama, que también fue a la guerra.

Obama el conciliador

Nacido en Hawái, demócrata y primer presidente negro, Obama ganó los comicios de 2008 al republicano John McCain. Se acercó a los migrantes con la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia, mermó el embargo a Cuba y sus esfuerzos para incentivar el desarme nuclear le valieron el Premio Nobel de Paz en 2017, a pesar de que en sus dos gobiernos el país se mantuvo en conflictos internacionales todos los días.

En abril de 2011 notificó su aspiración a la reelección. Tres semanas antes emprendió la invasión a Libia para desmantelar el régimen de Muamar el Gadafi y exactamente un mes después anunció el asesinato de Bin Laden. Para el profesor de relaciones internacionales de la U. Externado, David Castrillón, “siempre hay un momentum, un impulso detrás del presidente de turno para ganar una reelección. Eso se vio en Bush y Obama”.

Este último disputó los comicios de 2012 contra un Mitt Romney que, para Castrillón, estaba lejos de ser un contrincante fuerte. De acuerdo con el presidente de Real Clear Politics, Tom Bevan, hubo una veintena de razones que llevaron a su reelección, entre ellas el asesinato de Bin Laden y la cercanía con los latinos, “los amigos de Obama”.

La ruta de la reelección

El director del programa de Ciencias Políticas de la U. de la Sabana, Cristian Rojas, comenta que en estos tres casos no necesariamente hubo un sentimiento nacionalista, pero sí el de la existencia de un liderazgo fuerte que podía proteger a la nación frente a una amenaza externa que “no se terminaba de comprender”.

Ahora Estados Unidos está en otra instancia reeleccionista y Trump ha sumado factores que llevaron a sus predecesores a quedarse en la Casa Blanca. El primero es el discurso de una amenaza externa con su disputa contra China por asuntos económicos y el coronavirus, además de su cruzada con los migrantes de la frontera sur. En el pasado también amenazó con usar la fuerza contra Irán y Venezuela.

Su imagen se ha mantenido, a pesar de la crisis económmica y el coronavirus. Para julio de 2019 la firma Galllup indicaba que su porcentaje de aprobación estaba en 44 % y esa misma medición para octubre de 2020 fue de 43%. Sin embargo, la encuestas a puntan que su rival del Partido Demócrata en los comicios, Joe Biden, tendría más posibilidades de quedarse con la Casa Blanca.

No hay que olvidar que las elecciones presidenciales de este año están marcadas por el coronavirus y la recuperación económica. Como sus antecesores, ya Trump lanzó su apuesta. ¿Será el cuarto presidente consecutivo en ganar la reelección?

3
reelecciones presidenciales recientes ha tenido Estados Unidos.
en definitiva

Estados Unidos es un país con cultura reeleccionista. Los últimos mandatarios se han quedado por dos periodos en la Casa Blanca gracias a factores que aumentan su popularidad.

Contexto de la Noticia

PARA SABER MÁS Convergencias con el caso trump

El director del departamento de Ciencia Política de la U. de la Sabana, Cristian Rojas, señala que la tensión que ahora mantiene Trump con Irán en Medio Oriente no es comparable con la que se tuvo con Irak. “Son enemigos diferentes. Irán no es un adversario al que se puede invadir, derrotar y por lo menos expulsar a los actores del gobierno fácilmente. Entrar a ese país no sería una campaña militar tan sencilla como la que se vivió en Irak”, comenta. En las últimas semanas se han dado tensiones militares entre ambas partes en el Golfo Pérsico, en las que también participa Reino Unido.


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