Un paso histórico por Ecuador tuvo su colofón ayer, y el Papa Francisco centró su vista en Bolivia, uno de los países más pobres de la región, para acudir a un cita que había pactado con anterioridad junto al mandatario Evo Morales.
Sus cuatro días por tierra ecuatoriana significaron confirmar lo que expertos vaticinaban: mensajes para la inclusión de los marginados y el diálogo político en dicho país, a la vez que hacía un llamado interno a la Iglesia Católica para acercarse más a la gente y a los problemas mundiales. Es una visión de futuro que ha caracterizado a Francisco desde que es Pontífice y que le genera resquemores a los sectores más conservadores.
“Su paso por Ecuador fue extraordinario, profético y liberador. En la línea a lo que nos...