Una serie de medidas del gobierno británico para controlar la inmigración de ciudadanos europeos al Reino Unido abrió una tronera de discusiones en Europa, pues contemplan la expulsión de aquellos europeos que lleven seis meses en los países del Reino sin trabajar y vivir mínimo cuatro años en el país para beneficiarse de los subsidios estatales.
El plan, propuesto por el primer ministro británico, David Cameron, es interpretado como una respuesta presionada por el aumento de la inmigración al Reino Unido (Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda), que creció un 43 % en los últimos dos años, lo que afecta servicios en escuelas y los hospitales. Aunque Cameron reconoció que se trata de medidas “radicales”, las consideró “razonables” y “justas” por...