Los ojos del mundo miran hacia La Habana, donde en dos días arriba el Sumo Pontífice, en un viaje que será mucho más novedoso que los dos anteriores — Juan Pablo II en 1998 y Benedicto XVI en 2002—. El motivo fundamental para esto es fortalecer una histórica coyuntura de deshielo con E.U, previsto entre naciones que han sido enemigas irreconciliables durante décadas.
El sábado aterriza Francisco en el Aeropuerto José Martí de La Habana, donde será recibido por miles de feligreses y un despliegue gubernamental que ya fue preparado desde hace meses. La importancia que le da el régimen cubano a dicha cita responde a la crucial gestión del Papa Francisco en iniciar el camino al deshielo como mediador, y poner a negociar a los dos bandos, a pesar...