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¡Adiós al caldo de pollo y al dólex! A Medellín llegaron sueros que quitan el guayabo en una hora

La rumba en Medellín ya tiene el ingrediente que le faltaba para ser casi interminable: la cura definitiva para el guayabo. La trajeron los extranjeros que vienen de fiesta. ¿Funciona?

  • Descripción: La clínica Bilanz es una IPS especializada en Sueroterapia. Se ha hecho famosa en Medellín por poner sueros intravenosos que curan el guayabo en menos de una hora. 16/06/2023. Foto: Carlos Alberto Velásquez.
    Descripción: La clínica Bilanz es una IPS especializada en Sueroterapia. Se ha hecho famosa en Medellín por poner sueros intravenosos que curan el guayabo en menos de una hora. 16/06/2023. Foto: Carlos Alberto Velásquez.
18 de junio de 2023
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“Aquí te curamos el guayabo en una hora o menos”, esa es la promesa del Hangover Club (el club del guayabo), una empresa paisa que desde hace 5 años está dedicada a conseguir lo que parecía imposible: beber toda la noche y amanecer impune. Por medio de sueros intravenosos en menos de una hora quitan el dolor de cabeza, el vómito, la deshidratación, el dolor en los músculos y todos, o casi todos, los síntomas asociados al guayabo.

Como el Hangover Club hay varias empresas dedicadas a lo mismo. Compañías que vendían sueros homeopáticos para el estrés, la ansiedad o la concentración, se dieron cuenta de que el mercado de borrachos era más grande y ahora sus soluciones antiguayabos son el producto estrella. Enfermeras cansadas de cuidar ancianos prefieren pasar los sábados o domingos recorriendo los hoteles de Provenza aplicando Complejo B a turistas que quieren perrear hasta las cinco a.m. y estar en el graffiti tour de la Comuna 13 tomando fotos a las nueve.

El tratamiento consiste en aplicar vía intravenosa las vitaminas y nutrientes que el cuerpo perdió por la ingesta de licor: calcio, sodio, magnesio, potasio, etc.; y cómo estos van directamente al torrente sanguíneo, cada órgano toma lo que necesita y la respuesta toma un par de minutos. Es mucho más efectivo que bañarse con agua fría o tomarse un caldo de pollo, un vaso de agua, una botella de Gatorade o incluso el suero oral que se ha convertido en el compañero preferido del aguardiente. Las empresas atienden en consultorio o a domicilio, dependiendo de la gravedad del paciente.

Pero este no es un invento paisa. Las clínicas o los clubes para el guayabo existen en Nueva York, Miami, Barcelona, Madrid, Ibiza y Las Vegas, desde hace varios años. Era el último requisito que le faltaba a Medellín para estar al nivel de las ciudades con la rumba más azarosa del mundo. Juan Carlos Avendaño, un ingeniero de diseño de producto de Eafit, trajo la idea de Miami y junto con su hermana montaron Bilanz, una IPS dedicada únicamente a la aplicación de diferentes sueros, ellos son quienes están detrás del Hangover Club.

Tienen su sede en la torre médica de El Tesoro, pero también prestan el servicio a domicilio. “Los extranjeros, así se estén muriendo del guayabo, prefieren venir a vivir la experiencia en el lugar”. Han sido precisamente los turistas quienes han puesto de moda el remedio, por dos razones principalmente. La primera, porque en muchos de sus países de origen ya hacían uso de los sueros; y la segunda, porque con la devaluación del peso pueden pagarlo sin que eso se les vuelva otro dolor de cabeza. En el mercado se consiguen sueros “milagrosos” desde $150 hasta $250 mil pesos.

Los sueros ya son famosos entre las planeadoras de matrimonios que reciben a sus clientes destrozados después de sus despedidas de solteros; entre los hoteleros, que no sabían cómo levantar a sus huéspedes antes del check out, y entre los oficinistas a quienes se les (nos) complica el plan tranqui del jueves o del domingo. “Es que en Medellín ya hay rumba todos los días. Cuando nosotros vemos que Provenza está lleno sabemos que al otro día tenemos bastantes clientes”, dice Avendaño con el tono de quien repite una obviedad.

En general no hay una sola fórmula o una sola receta para los sueros anti guayabos: se preparan como un cóctel según la necesidad del paciente moribundo: la fórmula es diferente para el que siente que tiene el corazón palpitándole en la cabeza y para el que no ha logrado levantar la cabeza del sanitario en toda la mañana. También son multipropósito: ¿quiere curarse del guayabo y fortalecer su sistema inmunológico? Se le tiene. ¿Quiere el suero para la resaca pero con ñapa de testosterona? Por qué no. Además, los sueros no solo sirven para paliar los efectos del trago sino de otras sustancias como la cocaína, el tusi o el éxtasis.

A las empresas especialistas en sueroterapias ya las invitan a participar en conciertos o festivales de electrónica donde aplican soluciones que ayudan a aguantar dos o tres días de fiesta seguidos. En casos así, los sueros no son necesariamente para aliviar los efectos del consumo de alguna sustancia sino simplemente para evitar el desgaste físico que implica estar de pie, bailando y saltando durante jornadas largas.

Pero a pesar de la efectividad de los sueros, estas soluciones casi nunca tienen una fórmula preestablecida o fija, por eso es importante verificar que las empresas cuenten con los permisos de las autoridades sanitarias para aplicar estas sustancias, que los productos estén aprobados por el Invima y que quienes las apliquen sean personas profesionales de la salud capacitadas para recetarlas y para atender cualquier emergencia en caso de ser necesario, advierte el médico toxicólogo de la Universidad de Antioquia Hugo Gallego.

Gallego explica que el guayabo es la consecuencia de una intoxicación severa por el consumo de sustancias depresoras, como el alcohol, o estimulantes como algunas drogas sintéticas. Esa intoxicación causa deshidratación y altera los niveles de electrolitos del organismo como el sodio, el calcio, el potasio o el magnesio, y esa es la razón del malestar que se siente cuando los efectos de la sustancia pasan.

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Sobre los “sueros milagrosos”, Gallego reconoce que en su mayoría funcionan pero alerta sobre la importancia de no abusar de ellos, pues concentraciones altas de algunas sustancias que no estén evaluadas por alguien experto pueden provocar hasta un paro cardiaco. Por otro lado, sobre las soluciones ancestrales para el guayabo como tomarse una cerveza o un trago doble para “equilibrar”, Gallego explica que esto es realmente un “síndrome de abstinencia agudo”.

Aunque en las redes sociales de las empresas de sueroterapia suele haber videos o fotos de los sueros colgando al lado de una mesa con botellas de Whisky al frente de una piscina, el mismo Avendaño advierte que no es ideal y que puede ser peligroso aplicar los sueros cuando el consumo de la sustancia es muy reciente, “cuando la gente todavía la tiene viva”. “No podés ponerte el suero cuando acabaste de salir de la discoteca, tenés que ir a dormir y levantarte con guayabo para entonces sí aplicar la solución”, explica.

Lo cierto es que rara vez los pacientes esperan hasta sufrir la enfermedad para ir por la cura, y hay personal del sector de la salud dispuesto a asumir el riesgo. Una enfermera que entrevistamos contó cómo fue su primera y última vez aplicando sueros cura guayabos: la habían contratado para un servicio de sueroterapia a domicilio. Era lunes por la noche y cuando llegó a un apartamento lujoso en una loma empinada de Envigado la recibieron ansiosos seis hombres y entre tres y cuatro mujeres que quedaban de una rumba de tres días con licor y drogas. La fiesta no podía parar. Según su relato, durante los minutos que tardó la bolsa del suero en vaciarse de a gotas, la música, el tusi y el trago nunca quedaron desatendidos.

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