En algo puede estar tranquila, por ahora, gran parte de los habitantes del Valle de Aburrá: tendrán una reserva de agua en los próximos veinte a treinta años.
Para garantizar el abastecimiento hídrico de unos 20 municipios de Antioquia, las autoridades ambientales protegen el páramo de Santa Inés (también conocido como de Belmira) y que abarca 34.358 hectáreas del norte y occidente del departamento.
Este valioso ecosistema es una fuente inagotable de agua para Medellín y su área metropolitana, siempre y cuando se cuiden sus nueve distritos como se debe.
La ley del Plan Nacional de Desarrollo 2014-2018 protege las zonas de páramo con una serie de restricciones para no permitir ningún tipo de explotación. Sin embargo, también protege los títulos...