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La temperatura sigue subiendo; esto es lo que usted puede hacer

  • Lluvias extremas, al igual que periodos prolongados de sequía son evidencias cercanas del calentamiento global. Foto: Jaime Pérez Munévar
    Lluvias extremas, al igual que periodos prolongados de sequía son evidencias cercanas del calentamiento global. Foto: Jaime Pérez Munévar
Publicado el 24 de octubre de 2020

En el Día Internacional contra el Cambio Climático, efectos se ven en la cotidianidad. Esto puede hacer por ayudar.

Por valeria murcia valdés

La Tierra podría entenderse como un inmenso ecosistema que se compone de subsistemas o unidades ecológicas, afirma Jefferson Galeano, profesor de Educación Ambiental de la Universidad de La Sabana. “Tenemos que reconocer como sociedad es que todos estos están conectados de alguna manera”.

En mayo de este año, un estudio publicado en Geophysical Research Leters destacó cómo el calentamiento global, causado por la acción humana, afecta la concentración de oxígeno en los océanos, y acelera esa salida del oxígeno de las aguas rompiendo los ciclos necesarios para mantener la biota marina (organismos vivos). Hallaron que el aumento del escape de oxígeno es consecuencia del cambio climático inducido por el hombre y descubrieron que en el siglo XXI ese fenómeno seguirá al alza. Haciendo de los océanos lugares hipóxicos, cada vez más difíciles para la persistencia de los organismos aeróbicos.

Como ese, hay otros síntomas de que algo anda mal y “todo está conectado”. Este año se han registrado incendios arrasadores como los que han padecido Australia y Estados Unidos, aunque en realidad no hay que ir tan lejos. En Antioquia hay evidencias, “el aumento de los incendios forestales, el desabastecimiento de agua, el desbordamiento de los cuerpos superficiales, unas épocas de sequía muy prolongadas”, cuenta Ana María Osorio, coordinadora de Sostenibilidad de la UPB. “Esos fenómenos naturales como El Niño y la Niña (que implican sequías y lluvias) se han vuelto más complejos y las consecuencias se materializan en el ecosistema”.

De hecho, este mes Greenpeace Colombia divulgó que el país había llegado a su día de “sobregiro medioambiental” de 2020. Ese concepto se entiende desde una investigación que desarrollan el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) y la organización Red Global de la Huella Ecológica. Determina cuántos gases de efecto invernadero produce cada país.

Lo hacen bajo un ejercicio de suposición: ¿qué pasaría si todo el mundo consumiera al ritmo en el que lo hace un país en específico? ¿Qué día del año colapsaría el medio ambiente considerando esas emisiones hipotéticas?

Para Qatar hubiera sido el 11 de febrero, para Estados Unidos el 14 de marzo, para China el 13 de junio. Para Colombia el día del sobregiro fue el 17 de octubre. El Inventario Departamental de Gases de Efecto Invernadero divulgó en 2019 que el país emite 237 millones de toneladas de CO2 al año, no es un número que haya que subestimar. Hay cambios que se pueden hacer desde la individualidad.

“Muchos estudios indican que el 4 % de las emisiones a nivel global son por el uso de suelo, pero particularmente en Colombia son más del 60 %”, afirma Paola Andrea Arias Gómez, profesora asociada de la Escuela Ambiental de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Antioquia.

Hay medidas que se pueden tomar, pero no pueden ser iguales para toda la población, indica Arias. Desde su mirada, actividades como la ganadería extensiva y la agricultura ponen en el centro un tema importante: la alimentación. ¿Cuál es la huella de ese proceso?

“Ahí podemos ver posibilidades individuales, puedo buscar no consumir carne de ganado con tanta frecuencia o evitar consumir productos lácteos o muy procesados, pero a una persona que tiene escasos recursos, cuya familia sobrevive con poco dinero, no deberíamos exigirle lo mismo”.

Lo que es

Galeano considera que hay que tener claridad frente a lo que es cambio climático y calentamiento global, aunque están asociadas. “Cambio climático es un fenómeno natural que existe desde que la Tierra empezó su dinámica ecológica –cuenta.– Son esos cambios periódicos que tiene el planeta frente a los regímenes climáticos en ciertas regiones y ecosistemas”.

Dice que el cambio no es considerado problema, porque es natural. Es normal que haya cambios, pero el calentamiento global es el que debe prender las alarmas. “Es un fenómeno natural periódico, pero por la acción humana, en el último siglo, se ha agudizado y acelerado y eso es lo que ha traído impacto sobre los ecosistemas, comunidades y territorios”, explica Galeano.

Los cambios se aceleran como consecuencia del calentamiento.

Las preocupaciones

Ya no hay marcha atrás en muchos frentes relacionados con este tema. La profesora Arias apunta que uno de esos aspectos es que se perderá el 25 % de la biodiversidad, de eso ya no hay retorno, al igual que habrá un “retroceso determinado de desaparición de glaciares andinos en el caso de Colombia, proyectado para las próximas décadas”.

De acuerdo con Galeano se podrían apuntar varias preocupaciones en cuanto al calentamiento global. Uno de ellos es buscar maneras para detener el aumento. Factores como las actividades industriales y el creciente de uso del carro ha incidido en la cantidad de gases de efecto invernadero que cambian la atmósfera y la temperatura.

“Debemos transitar a energías limpias para eliminar la cantidad de gases de efecto invernadero que llevamos a la atmósfera y llegar a otras soluciones”.

Para Arias el problema se complejiza un poco más: “El gran reto como humanidad es cómo vamos a ponerle freno y crear un cambio con el problema económico, porque desde mi perspectiva no se trata solo de cambiar las formas de energía, que dejemos petróleo y pasemos a las renovables, ellas traen consigo también impactos ambientales. Más allá de eso, están basadas en los mismos sistemas extractivistas como los que tenemos actualmente”.

En medio de todo, el confinamiento que trajo consigo la pandemia, destaca Galeano, fue uno de los efectos positivos. Mostró, dice, otras dinámicas que sirven para trabajar, que no todos tienen que estar en una oficina y eso implica, además de menos desplazamientos, un ahorro de energía y una reducción en la huella hídrica.

Aunque ha habido menos emisiones de gases de efecto invernadero, según Arias “es insuficiente, necesitaríamos un cambio sostenido de este tipo por muchos años para lograr reversar lo que está ocurriendo en la atmósfera y en todo el sistema climático”.

¿Qué más puede hacer?

El profesor Óscar Mesa, quien pertenece al departamento de Geociencias y Medio Ambiente de la Nacional en Medellín, considera que todo lo que sea posible hacer, contribuye. Cosas elementales, apunta, como moverse más a pie. “La peatonalidad es salud”, cuenta. Recomienda alternativas como la movilidad en bicicleta y compartir los vehículos con personas de un mismo sector.

Pone otro ejemplo cotidiano como la cocción de alimentos: “Usar elementos eficientes, tanto fogones como ollas” y cocinar de manera “inteligente”, lo cual implica no mantener el fogón prendido cuando no se requiera. De igual manera, repite la importancia de adquirir bombillos más eficientes. Prender luces cuando se requiere.

Saber elegir es importante, más que todo en el ámbito político. “El inicio es el capitalismo, el consumo y el bienestar personal sin importar las consecuencias”, afirma Arias. Cree que el asunto vital de todo esto es la empatía con los demás. “En parte lo que está pasando es una crisis humana”. Dice que hay una desigualdad frente a quienes emiten más a nivel mundial, pero “cuando uno ve a quienes afecta, se da cuenta de que son otros. Tenemos que pensar políticamente diferente, a quiénes elegimos, quiénes son los candidatos que montamos en alcaldías, gobernaciones y presidencia. Pensar que realmente aquí hay un montón de elementos que tienen que trascender el bien personal”.

237
millones de toneladas de CO2 emite Colombia en un año normal.
en definitiva

El calentamiento global acelera cambios para los que ni la Tierra ni sus poblaciones están preparadas. El cambio es irreversible, pero se pueden tomar medidas para mitigar.

Contexto de la Noticia

Paréntesis en las manos de unos pocos

“El ser humano no ha logrado ponerse de acuerdo, ni académicamente ni científicamente ni políticamente frente a este tema”, apunta Galeano. Arias opina que parte del grandísimo problema para buscar soluciones para el cambio climático es la falta de voluntad política. “Es claro que lo que está en juego es el modo dominante de la economía, el petróleo y la industria, pero un cambio a otro tipo de industria podría seguir las mismas formas de desigualdad. Los gobiernos tienen también, de alguna manera, totalmente coartados por los intereses económicos que son los que terminan rigiendo los rumbos políticos de los países. Nunca antes se ha hecho tan importante la movilización colectiva”.

radiografía ver las arenas del sahara

En esta región del África ocurren fenómenos normales como tempestades y vientos que recogen nubes de polvo que se transportan en las corrientes de aire. “Sons vientos calientes, se transportan en el Pacífico y se van enfriando, pero el proceso de refrigeración se siente en el Amazonas”, cuenta el profesor Galeano. Esos vientos se estrellan en la cordillera oriental y cuando hay una carga muy grande de partículas de polvo, puede ser visible, como hace unos meses en Medellín.

todo se lleva al límite, las lluvias, por ejemplo

“Es claro que tenemos a nivel global un calentamiento y eso tiene implicaciones en Colombia y en Medellín”, afirma el profesor Óscar Mesa. Apunta que no se trata de que todos los días haga más calor, porque el clima no es uniforme ni constante ni monótono. Si evidencian situaciones que se vuelven más extremas. Pone el ejemplo de los aguaceros, “se vuelven más intensos”. Destaca que el fenómeno de la Niña que afectó gravemente al país entre 2010 y 2011, “fue un invierno extraordinario que está asociado al cambio climático”. El riesgo se va elevando para personas vulnerables, como en el tema de las lluvias... En Medellín, enfatiza, esto tiene importancia desde el punto de vista de deslizamientos e inundaciones pues hay muchas personas ubicadas en zonas de alto riesgo.

muchos más incendios

Al igual que con el extremo de una cantidad grande de lluvias, la sequía y los incendios resultan siendo perjudiciales. Mesa apunta que están presentes “los veranos son más secos y prolongados”. Los incendios que sucedieron en enero en Australia, por ejemplo, se llevaron consigo 11 millones de hectáreas. La profesora Osorio añade que debido a eso “hay pérdidas de especies y pérdidas de ecosistemas que son importantes en el territorio”. En julio de este año WWF divulgó que entre febrero de 2019 y enero de 2020 ese tipo de situaciones damnificaron a “143 millones de mamíferos, 180 millones de aves y 51 millones de ranas” en Australia. De acuerdo con la investigación que lideró la Universidad de Sidney esto puede dar un indicios de cómo puede continuar esta situación a futuro.

el ciclo de la contaminación

Este es uno de los mayores fenómenos generadores del calentamiento, pero como un boomerang, sus efectos hacen que no sea posible reducir el problema. El Valle de Aburrá, por sus condiciones geográficas, no tiene un intercambio fácil de aire, “por eso cada cierto tiempo sufre de contaminación por gran cantidad de material particulado en el aire, eso se condensa y es lo que afecta a las poblaciones”, dice Galeano. Eso sucede también, cuando no hay un régimen de lluvias. “Como el clima cambia como efecto de la contaminación, los ciclos de lluvia cambian también”. Es importante pues uno de los mejores filtradores del clima, dice, es la lluvia. Es una ecuación nefasta: “Si no hay lluvia, no hay un buen intercambio de aire y hay mucho sol, aparecen los problemas de contaminación que conocemos”.

propagación de enfermedades

Hay una serie de efectos, explica el profesor Mesa, que no son tan notorios o rápidos inmediatamente. Señala, por ejemplo, que esos calentamientos en la Tierra llegan a tener un impacto sobre la fauna y la flora. “Los mosquitos que transmiten enfermedades llegan a zonas donde antes no estaban”, cuenta. “Ahora tenemos más posibilidades de que se presente dengue o malaria en zonas más altas donde antes no teníamos incidencia de esas enfermedades”. En cuanto a este aspecto, Mesa señala que así como con la covid-19 se han manejado temas de prevención, igual debería hacerse con otras enfermedades como esas: paludismo y dengue. Añade que sería positivo tener un seguimiento y capacitar a la población frente a esas amenazas que se desplazan a otras zonas.

Valeria Murcia Valdés

Periodista que entiende mejor el mundo gracias a la música, que atrapa cada momento que puede a través de su lente fotográfico y a la que le fascina contar historias usando su voz.


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