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Una investigación de la U. de A. examina la importancia del ecosistema para la pesca en Urabá. Tiene una gran presión.
Parecen muchas pero no lo son: en el Golfo de Urabá quedan 5.687 hectáreas de manglar, 78% en el delta del río Atrato y algunos manchones hacia Turbo y el costado oriental antioqueño.
La cifra la entregó Juan Felipe Blanco, investigador de la Universidad de Antioquia y del Grupo Elice, durante un foro a raíz del Día de la Conservación del Manglar.
Los manglares son salacunas, vida para especies de interés ambiental y económico. Un ecosistema amenazado y cuya importancia se aprecia en la mayor o menor cantidad de pesca y bienestar de las comunidades costeras.
En Urabá se vive y se siente. Allí la pesca artesanal es importante. En las más de 50 comunidades sobre la línea de costa hay más de 2.000 pescadores y cerca de 11.000 personas dependen del recurso marino.
Pero la pesca se ha reducido. Los caladeros (sitios de pesca) se concentran en las áreas de manglar. En el resto del golfo es precaria, explicó Jaime Vladimir Montoya, del Iner.
“Coinciden los caladeros con los manglares”, reiteró Blanco....