Cuando una persona se arriesga a emprender —una decisión que significa comenzar y poner todo el empeño en que algo se materialice; en este caso una empresa— se está embarcando en un viaje que no estará desprovisto de dificultades y aprendizajes. De hecho, la mortalidad empresarial antes de los cinco años es una de sus principales amenazas.
Un estudio de Confecámaras estima que, en promedio, la mitad de las empresas que se crean en Colombia desaparecen antes de este período. Sin embargo, cuando los sueños se consolidan, el camino del emprendimiento también ofrece satisfacciones y se constituye en un promotor del desarrollo económico.
Los datos sobre matrículas, renovaciones y cancelaciones, de la Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia muestran...