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Paisas se animan a probar ropa de segunda: ventas han crecido 40%

Inflación y nuevos hábitos de los consumidores estimulan este negocio. Además, las personas están mandando a arreglar más sus zapatos.

  • Manuel Humberto Zapata es un comerciante de la Plaza Minorista que lleva más de 20 años dedicado al comercio de ropa de segunda. FOTO camilo suárez
    Manuel Humberto Zapata es un comerciante de la Plaza Minorista que lleva más de 20 años dedicado al comercio de ropa de segunda. FOTO camilo suárez
  • Zapateros del centro de Medellín han sentido que cada vez más gente acude a sus servicios para darle una segunda oportunidad a esos zapatos desgastados. FOTO camilo suárez
    Zapateros del centro de Medellín han sentido que cada vez más gente acude a sus servicios para darle una segunda oportunidad a esos zapatos desgastados. FOTO camilo suárez
  • Paisas se animan a probar ropa de segunda: ventas han crecido 40%
Por alejandra zapata quinchía | Publicado el 21 de marzo de 2022

Mientras una muda de ropa en el centro de Medellín cuesta entre $100.000 y $120.000, en “El Balcón”, una zona de la Plaza Minorista donde se encuentra el mayor expendio de ropa de segunda con 42 locales, las personas la encuentran hasta por $25.000.

El negocio de la ropa usada o de segunda viene creciendo significativamente. De acuerdo con Fenalco Antioquia, después de la pandemia los establecimientos del Valle de Aburrá enfocados en este segmento han tenido un mayor dinamismo y los crecimientos en las ventas son hasta del 40%. El gremio estima que este comportamiento continuará en ascenso.

La pandemia, punto a favor

Manuel Humberto Zapata lleva más de 20 años vendiendo ropa de segunda en la Plaza Minorista. A pesar de las afectaciones por la pandemia de covid-19 siente que a su negocio le está yendo mejor.

“La ropa de segunda antes era muy estigmatizada, la consideraban de muertos o que traía malas energías o bacterias. Ahora la gente se está inclinando más por comprarla. Además, la pandemia afectó el bolsillo, entonces están buscando opciones más baratas”.

Entre los principales clientes de este comerciante paisa se encuentran universitarios y personas de clase media; unos llegan a venderle la ropa y otros a comprarla.

¿Cuál ha sido el mayor estimulo para la compraventa de prendas de segunda mano? Expertos consultados no dudan en atribuírselo al alto costo de vida actual de los colombianos. Según el Dane, uno de los jalonadores del aumento de la inflación en febrero de 2022 fue el alza en los precios de prendas de vestir y calzado, cuyo incremento fue de 5,31%.

Algunos industriales ya habían advertido dificultades para importar insumos y productos terminados, además del encarecimiento en el último año de alrededor de 40% en el precio del algodón.

Justamente, Jhon Fredy Velásquez, comerciante de ropa usada de la Minorista, expresó que al disminuir la capacidad adquisitiva las personas tuvieron que buscar opciones para suplir sus necesidades, por lo que notó que sus ventas aumentaron más de 35% tras la crisis sanitaria.

“Con la pandemia me preocupé porque pensé que la gente lo iba a pensar dos veces antes de comprar ropa de segunda, pero fue al contrario. En este momento estoy vendiendo más que antes. También hay muchas personas que me compran ropa para revender por internet”.

¿Una moda?

En los últimos años la forma de consumir la moda ha cambiado. El mundo se ha volcado hacia la tendencia de una mayor conciencia ambiental que ha permitido que el modelo de negocio de moda circular prospere.

Según Fenalco, no solo se ha tratado de dar un segundo uso a las prendas de vestir, sino también de reinventar los productos, al estilo vintage: se pueden personalizar, reestructurar y casi que dejarlos como “nuevos”.

“Usando servicios de tintorería, manualidades o simplemente reestructurando prendas se puede convertir un jean en falda o un vestido en blusa, u obtener piezas con alto valor agregado, y es por eso que cada vez son más las personas que apuestan por comprar artículos de segunda mano”, apuntó el gremio de comerciantes.

En este sentido, Juan Fernando Loaiza, especialista de investigación económica de Inexmoda, explicó que aunque el mercado de segunda no es nuevo, se han sumado ciertas tendencias del consumidor que han hecho que aumente la demanda por esa clase de prendas, como comprar más económico, renovar o lucir ropa “antigua” y dejar de ser agresivos con el medio ambiente.

“Estamos viendo un despertar del consumidor consciente. Hace unos años en el mercado colombiano no encontrábamos esos rasgos. Hoy, el 8% de los consumidores ya posee esos valores. Todo lo que tiene que ver con sostenibilidad, en lo ambiental y social, se está viendo como algo positivo”, anotó Loaiza.

Los zapatos remendados

Las prendas de vestir de segunda no son las únicas que han estado en auge. Para muchos zapateros estos han sido tiempos buenos.

En el centro de Medellín existe una “calle de la zapatería”. Allí, trabajadores, en su mayoría jóvenes, se dedican a reconstruir y dejar como nuevo el calzado desgastado o viejo que llevan las personas.

Ángel, un joven venezolano que lleva más de un año trabajando en esta zona, reconoció que más personas están optando por mandar a arreglar sus zapatos o tenis, en lugar de comprar unos nuevos.

Plataformas en auge

En esa línea, aplicaciones como GoTrendier, Shopify, Closeando, dedicadas a la compra y venta de ropa usada, también han tomado fuerza.

Ana Jiménez, country manager de GoTrendier, plataforma con presencia en México y Colombia, explicó que a raíz de estas nuevas tendencias de consumo sus ventas se han triplicado.

Las ciudades del país donde más compran ropa usada, adhirió Jiménez, son Bogotá, que representa el 40% de la demanda, seguido por Medellín, con un 23%, Barranquilla con 22% y Cali y Bucaramanga con 15%.

De esta manera, el mercado de la ropa usada se perfila como un negocio al alza, y de hecho se espera que para 2029 duplique al segmento fast fashion, o moda rápida, que consiste en producir colecciones de ropa diseñadas y fabricadas de forma acelerada y a bajo costo.

“Se prevé que, a 2024, el negocio de la ropa usada o de segunda se multiplique por 20 veces. Para 2029, la estimación es que este mercado duplique al fast fashion, moviendo alrededor de unos US$80 billones”, profundizó Jiménez

Contexto de la Noticia

PARA SABER MÁS ¿importación de ropa usada?

De acuerdo con Fenalco Antioquia, el comercio de la ropa usada nacional no está prohibido y la industria textil considera que este no afecta la producción local, ya que está dirigido hacia las clases menos favorecidas. Sin embargo, esto no ocurre con la ropa usada importada desde Estados Unidos, Canadá, Asia y Europa que se ha convertido en una tendencia para un público de estratos medios y altos. “Aunque el Gobierno no autoriza la importación de ropa usada, esta modalidad de contrabando es una competencia desleal con los comerciantes y distribuidores de ropa formalizados y, adicionalmente, en algunos casos puede darse dumping, una práctica comercial que consiste en vender un producto por debajo de su precio normal o, incluso, por debajo de su costo de producción”, señaló el gremio.

Alejandra Zapata Quinchía

Periodista de economía y negocios. Egresada de la gloriosa Universidad de Antioquia.


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