Arranca un nuevo año y los líderes del gigante asiático están haciendo un épico esfuerzo por cuantificar sus propias metas de desarrollo en beneficio propio y de cara a quienes los observan con atención en el mundo entero. Hasta el presente, y atendiendo a las propias palabras de los jerarcas de la gran potencia, lo que se podía esperar de la planificación de la economía más grande del orbe era que para el periodo 2016 a 2010, el país se enfilara a alcanzar una “mejora sustancial para su sociedad”. Nada más impreciso que eso.
La vaguedad de este concepto ha inquietado al resto de las economías tanto en los países que se relacionan económicamente con el coloso, como en aquellos que sufren pasivamente los embates de las turbulencias que el país...