Vivió a mil por hora. No se dio tregua. No vino a durar sino a vivir. Su verbo preferido fue servir desde su destino de médico.
Disfrutó -y compartió- la vida que le tocó.
Su entorno lo calificaba de único, francote, chinche, solidario, auténtico, buena vida, estudioso, irreverente, mal hablado.
Luis Fernando Villegas Uribe, padre de Luisa Fernanda y Pilar, abuelo de Isabela, Felipe y Pablo, fue superlativo en todo. Un gocetas que tuvo el mundo por cárcel. Su último destino de caminante fue Alaska, que visitó en compañía de Fabiola, su entera -y eterna- naranja.
“A mi manera”, la canción de Sinatra, resume su parábola. La melodía se oyó en la misa en la Iglesia Purísima Concepción. No cabía una jaculatoria.
Los oradores, incluidos sus nietos, hicieron...