El expresidente y senador Uribe es muy imprudente. A veces no mide sus palabras. Ese ha sido su Talón de Aquiles. Casa peleas innecesarias con rivales con los que puede nivelarse por lo bajo en la inferioridad argumental. Es obvio que no le ayude a sostener su amplio prestigio si el carácter fuerte se confunde con una vocación pendenciera. Debería retractarse de la acusación desaforada que le lanzó al humorista bogotano Samper Ospina al señalarlo como violador de niños.
Numerosos colegas de la capital han firmado una carta de solidaridad con el sobrino del exmandatario Ernesto Samper. A ellos se han unido muchos neoescritores de Facebook y Twitter, incluso con términos ultrajantes que deslegitiman cualquier expresión escrita y publicada, como...