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De la angustia a la fraternidad

La fraternidad es el principio que puede trascender la angustia colectiva en la cual estamos hoy sumergidos.

hace 1 hora
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  • De la angustia a la fraternidad
  • De la angustia a la fraternidad

Por Aldo Civico - @acivico

Uno de los grandes males de nuestra época es que somos gobernados por la angustia. Construimos nuestra existencia reaccionando permanentemente a la angustia. Incluso detrás de actitudes soberbias, prepotentes y orgullosas se esconde una angustia existencial que pretendemos dominar con máscaras de certeza, decisionismo, eficacia y seguridad. Somos el producto de la angustia que termina moldeando nuestras identidades individuales y colectivas.

Daríamos pasos adelante como sociedad si admitiéramos y aceptáramos que somos moldeados por la angustia. Por una gran cantidad de angustias, en realidad. La angustia a perder, al descenso social, a quedarnos atrás, a volvernos irrelevantes, al futuro, a la incertidumbre, al caos, al otro, a la inmigración, a perder nuestra identidad, al reemplazo, a decir lo que uno piensa, a no ser vistos, a la soledad, al abandono, a la intimidad, al fracaso, a no ser suficientes, al envejecimiento, a la enfermedad y al deterioro, a la muerte, al cambio climático, a las pandemias y a las nuevas amenazas biológicas, a la guerra, al terrorismo, a la violencia, al crimen, a ser vigilados, a la inteligencia artificial, al poder de las élites, al poder de las masas, a perder derechos adquiridos, a los hombres, a las mujeres, a tener hijos, a la pobreza, a la riqueza extrema de otros, a depender económicamente de alguien o del Estado, a perder autonomía, al tiempo, al destino, a una vida sin sentido. Son todas manifestaciones de la angustia que revelan nuestra vulnerabilidad y finitud frente a una existencia cuyo desenlace no podemos controlar. Pero cuando nos dejamos gobernar por la angustia, creamos una sociedad que privilegia las certezas falsas en lugar de las incertidumbres auténticas, la conformidad en lugar de la libertad, la autoridad en lugar de la responsabilidad.

Pero si aceptamos y abrazamos nuestra angustia individual y colectiva, quizás podríamos valorar más la necesidad de la fraternidad como manera de enfrentar juntos una condición humana que nos hermana. Nos permitiría reconocer que el otro forma parte de las condiciones que hacen posible mi vida.Descubriríamos que nuestra fortaleza no está en separarnos del otro, en aislarnos, sino en juntarnos, en colaborar, en construir vínculos de confianza, de reconocimiento, de reciprocidad. En lugar de ser gobernados por la desilusión y la desesperación, podríamos abrirnos a la esperanza, la creatividad, la responsabilidad, la voluntad. Lo que genera angustia, en lugar de aislarnos y separarnos, nos invitaría a unirnos y a colaborar. En lugar de deshumanizarnos, nos humanizaría.

Hace unos días murió en Italia Enzo Bianchi, un reconocido monje y profundo estudioso, quien dedicó su vida a generar vínculos de fraternidad entre diversos. Para Bianchi, la fraternidad es una condición humana, dado que nuestra existencia depende de los vínculos con los demás. Es también un principio de responsabilidad hacia el otro. ¿Dónde está tu hermano? pregunta Dios a Caín. Sobre todo, es una disciplina que hay que practicar y el vínculo fundamental entre libertad e igualdad. En este sentido, la fraternidad es el principio que puede trascender la angustia colectiva en la cual estamos hoy sumergidos. Es la oportunidad y el desafío de esta era de la angustia en la cual vivimos.

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