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Semillas de un renacer para Medellín

Pienso en mis amigos de El Poblado y en lo que se pierden al no llevar a sus hijos regularmente a estos espacios, por privilegiar las actividades de los clubes privados.

02 de marzo de 2024
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  • Semillas de un renacer para Medellín
  • Semillas de un renacer para Medellín

Por Aldo Cívico - @acivico

Esta semana he sido testigo de dos experiencias que me han llevado a reflexionar. La primera se desarrolló en el barrio de Aranjuez, dentro de un coliseo donde resonaban los ritmos urbanos del hip hop, un espacio repleto de padres, niños y jóvenes, envueltos en un ambiente cargado de música, colores y dinamismo. Me encontraba en un evento organizado por 4Eskuela, una academia de hip-hop impulsada con notable coraje y visión por Crew Peligrosos, auténticos heraldos de la resiliencia y la esperanza en Medellín. Esa tarde, los padres tenían la oportunidad de inscribir a sus hijos en cursos que abarcan los cuatro elementos fundamentales del hip-hop: el rap (MC), el DJ, el breakdancing y el graffiti.

A lo largo de los últimos 25 años, miles de jóvenes han encontrado en este lugar un canal para expresar sus frustraciones y sueños a través del arte, aprendiendo a interpretar críticamente su realidad y a forjar alternativas que los empoderen a ellos y a su entorno. Además, siguen descubriendo el valor de la disciplina, la responsabilidad individual, la construcción de consensos, el respeto mutuo y el sentido de comunidad. Pienso en mis amigos de El Poblado y en lo que se pierden al no llevar a sus hijos regularmente a estos espacios, por privilegiar las actividades de los clubes privados. Un poco de networking también en estos lados de la ciudad sería muy formativo.

Actualmente, Americanino y Sura están respaldando a la 4Eskuela; una colaboración entre el ámbito social y empresarial que ofrece esperanza. Si bien esta colaboración no es una novedad, representa sin duda un camino que merece ser explorado y expandido.

La segunda experiencia me llevó a un restaurante de El Poblado, frecuentado por profesionales de las oficinas de San Fernando Plaza. Allí, una mesa de seis personas se convertía en escenario de un diálogo inesperado. Por un lado, empresarios exitosos del ámbito de la innovación y tecnología, vestidos informalmente con jeans y camisetas; por el otro, tres jóvenes oriundos de las laderas de la ciudad, con tenis y sudaderas. Los empresarios compartían su visión de negocio, mientras que los jóvenes relataban cómo habían perfeccionado sus habilidades en marketing digital, actuando como brujos virtuales que ofrecen consejos espirituales a sus clientes; uno de los negocios más rentables hoy en los barrios marginales de la ciudad. Los empresarios quedaron asombrados ante las habilidades de estos jóvenes. “Donde levantas una piedra en Medellín encuentras un talento increíble”, me comentó uno de los empresarios. De este intercambio surgió la propuesta de una colaboración que permitiría a muchos jóvenes canalizar sus competencias hacia un emprendimiento legal y próspero. Este acuerdo representa un beneficio mutuo, un aprendizaje conjunto en un marco de reciprocidad. En estas uniones improbables de talentos, que se cristalizan en alianzas pioneras, vislumbro el horizonte de un nuevo Medellín. Son estas cooperaciones directas, sin intermediarios y alejadas de la noción anticuada de una ayuda unilateral de los ricos hacia los pobres (como si estos no tuvieran nada que aportar), las que están forjando lazos y abriendo puertas a innovaciones. Estas son las semillas de un renacimiento que se gesta en Medellín.

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