Hace años conocí a Antonio, un joven diputado a la Asamblea Departamental de Antioquia, un convencido de su conservatismo. Había empezado siguiendo a los jefes conservadores Jota Emilio Valderrama y Luis Guillermo Arango Múnera viajando los fines de semana por pueblos y veredas, sin aspirar a altas posiciones del partido o la política. Algo que el ingeniero Luis Guillermo Arango Múnera llamaba: “política romántico talegona”. Cantando canciones con su tiple y con dos tragos de aguardiente cautivaba campesinos y votos, hasta que tuvo que aspirar a concejal municipal, para poder ser delegado a la Convención del Partido y de allí salió elegido diputado de Antioquia.
Entre sus compañeros de trabajo político encontró un gran colaborador, inteligente...