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Por Andrea Otero Cortés - Comunicaciones.wic@womeninconnection.co

La ciencia es cosa de niñas

hace 1 hora
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  • La ciencia es cosa de niñas
  • La ciencia es cosa de niñas

Por Andrea Otero Cortés - Comunicaciones.wic@womeninconnection.co

La reciente misión Artemis II, cuyo propósito es orbitar la Luna y estudiar la geología de su cara oculta, nos tuvo a todos pegados a la transmisión. Fue un recordatorio poderoso del ingenio humano, pero también de algo más profundo: el deseo de querer saber más sobre esos cuatro seres humanos que viajaron más lejos que nadie.

Pasada la euforia, sin embargo, conviene volver a la realidad terrestre. Las mujeres siguen estando subrepresentadas en las carreras STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas). Entender por qué ocurre esto es clave para cerrar brechas de género en el mercado laboral. Aunque las mujeres acceden en mayor proporción a la educación universitaria, tienden a concentrarse en áreas tradicionalmente feminizadas, como las ciencias humanas y de la salud, que suelen tener menores remuneraciones promedio.

La raíz del problema aparece temprano. Desde los seis años de edad, niñas y niños comienzan a internalizar lo que la sociedad espera de ellos según su género. Persiste la idea equivocada de que “las matemáticas son cosa de niños”. Sin querer, muchas veces reforzamos este estereotipo en la crianza: los juegos de bloques de construcción, que desarrollan habilidades espaciales y cuantitativas, se asocian con los niños; mientras que los bebés de juguete, que fomentan el sentido de cuidado por los otros, se asignan a las niñas. Más adelante, la falta de referentes femeninos en carreras STEM en la cultura popular refuerza esta brecha, aunque afortunadamente esto está empezando a cambiar.

Ahí radica parte de la belleza de Artemis II. No solo vimos a la astronauta Christina Koch romper barreras como la primera mujer en viajar al espacio profundo, tras su histórica estancia de un año en la Estación Espacial Internacional, en donde hizo parte de la primera caminata espacial de solo mujeres junto a su colega Jessica Meir. También vimos a numerosas mujeres liderando equipos clave desde las salas de control de la NASA. Entre ellas, destacaron las colombianas Diana Trujillo y Liliana Villarreal, ingenieras aeroespaciales con trayectorias notables.

Es cierto que sus caminos, marcados por formación en el exterior, pueden parecer lejanos para muchas niñas en Colombia. Por eso vale la pena visibilizar también referentes más cercanos, como Sara Rengifo, ingeniera mecánica graduada de EAFIT en Medellín, quien hoy trabaja en la NASA desarrollando tecnologías esenciales para garantizar aire respirable y acceso a agua potable en el espacio.

Estas historias nos recuerdan que la curiosidad, la disciplina y la pasión por la ciencia no tienen género. Si logramos un sistema educativo que fomente la creatividad y brinde bases sólidas, junto con entornos familiares libres de estereotipos, la ciencia también puede ser cosa de niñas.

*Las opiniones expresadas no representan necesariamente al Banco de la República ni a su Junta Directiva.

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