No solo el triunfo de Trump en las elecciones presidenciales norteamericanas marcó una profunda huella en las decisiones insólitas de los pueblos, sino las denuncias de la CIA contra los rusos de haber hackeado la campaña electoral de los demócratas para favorecer al excéntrico magnate gringo. Sigue gravitando la sospecha, lo que degrada la confianza del juego democrático gringo que se creía invulnerable.
El triunfo del Brexit en el Reino Unido –que forzó la renuncia de Cameron como primer ministro como costo político que tiene que pagar toda derrota electoral en los regímenes parlamentarios– y la inestabilidad social, con hambre y violencia, en Venezuela, ocuparon muchas páginas para denunciar al sátrapa bolivariano.
Dos muertes sonadas fueron...