Acertada la columna del amigo y colega Ernesto Ochoa en este diario, el pasado sábado, sobre la radiografía del trino. Esa resumida manifestación que en pocas palabras, aprovechando el Twitter, esencial aporte de la tecnología a la comunicación rápida, desvirtúan los espíritus coléricos para descargar su inverecundia en momentos de irreflexión.
Dice Ernesto que “esta democracia de hirsutas confrontaciones no ha cambiado a pesar de estar viviendo un mundo distinto”. Es una democracia camorrera. Opera dentro de un sistema pugnaz y picapleitos. Y en este medio se mueven los trinos a sus anchas, sin retén alguno. Perdigones gramaticales y fotomontajes sin ningún freno ético para redactarlos y sin decoro para esparcirlos. Son ejemplos de la estrategia...